3.
La dinámica del equilibrio energético: lo esencial
El principio
fundamental del equilibrio energético es:
| Cambios
en reservas energéticas (grasa) = ingesta energética (calorías) - gasto energético
|
Hay
varios factores que influyen en el exceso de peso y la obesidad, entre ellos la
predisposición genética, los factores medioambientales y conductuales, el envejecimiento,
y los embarazos [6]. Lo que está claro es que la obesidad no siempre es consecuencia
de un abuso del consumo de alimentos apetecibles, o de la falta de actividad física.
También pueden influir los factores biológicos (hormonas, genética), el estrés,
los medicamentos y el envejecimiento.
Los
factores dietéticos y la frecuencia de ejercicio físico tienen una gran influencia
en la ecuación del equilibrio energético, aunque también se considera que son
los factores más fácilmente modificables. De hecho, las características más estrechamente
asociadas al aumento de la prevalencia de la obesidad en todo el mundo son las
dietas altas en grasas [7] y excesivamente energéticas [8, 9], y el sedentarismo
[10, 11]. Por el contrario, se pierde peso cuando la ingesta energética es menor
que el gasto energético durante un prolongado periodo de tiempo. Generalmente,
para perder peso de forma sostenida, los dietistas recomiendan una dieta baja
en calorías combinada con un aumento de actividad física [12]. Para saber más
sobre actividad física o sobre una dieta sana.
Se deberían evitar las
dietas milagrosas o maravillosas que limitan drásticamente la ingesta de calorías
o la variedad de alimentos que se pueden consumir, ya que normalmente conllevan
una falta de importantes nutrientes, y/o son difíciles de mantener durante periodos
prolongados. Además, no enseñan unos hábitos alimenticios correctos y pueden convertirse
en lo que se conoce como dieta yo-yo (adelgazar y engordar bruscamente, como consecuencia
de hacer dietas y después comer en exceso). Estas dietas yo-yo pueden resultar
a largo plazo peligrosas para la salud tanto física como mental. No hay que fijarse
objetivos demasiado optimistas al hacer una dieta ya que una pérdida del 10% respecto
al peso inicial ya nos apota beneficios significativos [13].
4.
¿Cuáles son las tendencias con respecto a la obesidad y el exceso de peso?
Actualmente,
parece que hay pruebas evidentes que sugieren que la prevalencia del exceso de
peso y la obesidad en el mundo, está creciendo drásticamente en el mundo, y que
el problema es cada vez mayor tanto en niños como en adultos.
Los
datos más completos de la prevalencia de la obesidad en el mundo son los del Proyecto
MONICA: Seguimiento de tendencias y determinantes de las enfermedades cardiovasculares(MONItoring
of trends and determinants in CArdiovascular diseases study)
[14]. Junto con la información obtenida en estudios nacionales, los datos indican
que la prevalencia de la obesidad en la mayoría de los países europeos ha aumentado
en torno a un 10-40% en los últimos 10 años, entre un 10-20% en los hombres y
un 10-25% en las mujeres [15]. El incremento más alarmante se ha observado en
Gran Bretaña, donde refiriéndonos a los adultos, casi dos tercios de los hombres
y la mitad de las mujeres padecen exceso de peso u obesidad [16].
Entre
los años 1995 y 2002, la obesidad entre los chicos en Inglaterra practicamente
se duplicó ya que pasó del 2,9 al 5,7% de la población, y entre las chicas creció
del 4,9 al 7,8%. Uno de cada cinco chicos y una de cada cuatro chicas tienen sobrepeso
o son obesos. Entre los hombres de 16 a 24 años, la obesidad pasó del 5,7 al 9,3%
y entre las mujeres de la misma edad subió del 7,7 al 11,6% [17]. La International
Obesity Task Force recoge los datos más significativos.
5.
¿Cuáles son las consecuencias que la obesidad y el exceso de peso tienen para
la salud?
Las consecuencias que la obesidad y
el sobrepeso pueden tener en la salud son numerosas y variadas, desde un mayor
riesgo de muerte prematura a varias dolencias debilitantes y psicológicas, que
no son mortales pero pueden tener un efecto negativo en la calidad de vida [18].
Los
principales problemas de salud asociados a la obesidad y el exceso de peso son:
Diabetes de tipo 2
Enfermedades cardiovasculares
e hipertensión
Enfermedades respiratorias
(síndrome de apnea del sueño)
Algunos tipos de cáncer
Osteoartritis
Problemas psicológicos
Empeoramiento en la percepción de la calidad de vida
El
grado de riesgo depende entre otras cosas de la cantidad relativa de exceso de
peso, la localización de la grasa corporal, cuánto se ha subido de peso durante
la edad adulta y la cantidad de actividad física. La mayoría de estos problemas
pueden mejorarse adelgazando un poco (entre 10 y 15%), especialmente si también
se aumenta la actividad física.
5.1.
Diabetes de tipo 2
De todas estas graves enfermedades
es la diabetes de tipo 2 (que normalmente se desarrolla
en la edad adulta y está asociada al sobrepeso) o la diabetes mellitus no insulinodependiente,
la que está más ligada a la obesidad y el exceso de peso. De hecho el riesgo de
desarrollar una diabetes de tipo 2 aumenta con un IMC
que esté bastante por debajo del límite de la obesidad (IMC de 30). La probabilidad
de que las mujeres obesas desarrollen una diabetes de tipo 2 es 12 veces mayor
que en mujeres con un peso saludable. El riesgo de padecer este tipo de diabetes
aumenta conforme el IMC sea más alto, especialmente en las personas con antecedentes
familiares de diabetes, y disminuye si se pierde peso [19].
5.2.
Enfermedades cardiovasculares e hipertensión
Las enfermedades
cardiovasculares incluyen las enfermedades coronarias, los accidentes cerebrovasculares
y la enfermedad vascular periférica. Estas enfermedades son las responsables de
una gran proporción de las muertes (una de cada tres) en los hombres y mujeres
de los países industrializados y su incidencia está también aumentando en los
países en vías de desarrollo. La
obesidad predispone al individuo a varios factores de riesgo cardiovascular, entre
ellos la hipertensión y elevados niveles de colesterol en sangre. En las mujeres,
la obesidad es la variable más importante en las enfermedades cardiovasculares,
después de la edad y la presión sanguínea [20]. El riesgo de sufrir un infarto
es unas tres veces mayor en una mujer obesa que en una mujer delgada de la misma
edad.
Las
personas obesas son más propensas a tener altos niveles de triglicéridos en sangre
(lípidos sanguíneos), y colesterol LDL, con lipoproteínas de baja densidad "colesterol
malo") y bajos niveles de colesterol HDL con lipoproteínas de alta densidad ("colesterol
bueno "). Este perfil metabólico es característico en personas obesas con una
alta acumulación de grasa intraabdominal ("manzanas") y normalmente se asocia
a un mayor riesgo de padecer enfermedades coronarias. Usualmente, si se pierde
peso, los niveles de lípidos en sangre (grasas) mejoran. Si se pierden 10 kg,
se puede producir un descenso del 15% en los niveles de colesterol LDL y un aumento
de un 8% en los de colesterol HDL [21].
La
relación entre la hipertensión (alta presión arterial) y la obesidad está bien
documentada, y se calcula que la proporción de hipertensión atribuible a la obesidad
es del 30-65% en las poblaciones de Occidente. De hecho, la presión arterial aumenta
si se incrementa el IMC; Por cada 10 kg de aumento de peso, la presión arterial
sube 2-3mm Hg. Por el contrario, si se baja de peso disminuye la presión arterial,
y normalmente, por cada 1% de reducción de peso, la presión arterial disminuye
1-2mm Hg.
La
prevalencia de la hipertensión en adultos con sobrepeso es tres veces mayor que
en adultos sin sobrepeso, y el riesgo de hipertensión en personas con exceso de
peso entre 20-44 años es casi 6 veces mayor que en los adultos con peso normal.
5.3.
Cáncer
Aunque la relación entre la obesidad y el cáncer
no esta bien definida, hay varios estudios que han descubierto que el sobrepeso
está asociado a la incidencia de ciertos tipos de cáncer, y más concretamente,
cánceres gastrointestinales y de origen hormonal. Se ha observado que las mujeres
obesas tienen un mayor riesgo cáncer mamario, endometrial, ovárico y cervical,
y hay evidencias de que en los hombres hay un riesgo más elevado de padecer cáncer
de próstata y cáncer rectal. La asociación más clara es la que existe entre el
cáncer de colon y la obesidad, que triplica su riesgo tanto en mujeres como en
hombres.
5.4. Osteoartritis
Las
enfermedades degenerativas de las articulaciones, como la rodilla, son complicaciones
normales asociadas a la obesidad y el sobrepeso [22]. Se piensa que el daño mecánico
de las articulaciones se produce debido al exceso de peso que tienen que soportar.
También es más común en las personas obesas el dolor lumbar, que puede ser una
de las causas principales de absentismo laboral en personas obesas.
5.5.
Aspectos psicológicos
La obesidad se considera una lacra
en muchos países Europeos, y se percibe como una apariencia física no deseable
y un signo de los defectos de carácter que se supone que indica. Incluso los niños
de seis años perciben a otros niños obesos como "vagos, sucios, estúpidos, feos,
mentirosos y tramposos" [23].
Las
personas obesas tienen que enfrentarse a la discriminación. Según los estudios
realizados en el Reino Unido y en Estados Unidos, las jóvenes con exceso de peso
ganan mucho menos que las mujeres sanas, sin sobrepeso o que otras mujeres con
problemas crónicos de salud [24].
También
es más frecuente que las personas obesas coman compulsivamente, y que tengan una
largo historial de desórdenes alimentarios que se caracterizan por los atracones
y las variaciones de peso [25].
6.
¿Cuál es el coste económico del sobrepeso y la obesidad?
Los
estudios internacionales sobre los costes económicos de la obesidad han demostrado
que constituyen entre un 2% y un 7% del total de los costes sanitarios, aunque
estos porcentajes dependen del método de análisis utilizado. En Francia, por ejemplo,
el coste directo de enfermedades asociadas a la obesidad (incluyendo gastos de
asistencia sanitaria personal, cuidados hospitalarios, servicios médicos y medicamentos
para enfermedades con una relación demostrada con la obesidad) ascendían a un
2% del total de los gastos sanitarios [26]. En los Países Bajos, la proporción
del total de gastos de medicina general atribuibles a la obesidad y al exceso
de peso es aproximadamente de un 3-4% [27].
En
Inglaterra, el coste anual de la obesidad y su tratamiento es para el National
Health Service (Servicio Nacional de Sanidad) de aproximadamente 500 millones
de libras, y se calcula que su impacto en la economía es de 2.000 millones de
libras al año. El coste humano estimado de la obesidad es de 18 millones de días
de baja al año; y de 30.000 muertes al año, que tienen como consecuencia que se
pierdan 40.000 años de vida laboral y que la esperanza de vida disminuya en nueve
años [28].
7.
¿Qué colectivos tienen la responsabilidad de fomentar estilos de vida sanos?
Es
necesaria la participación activa de muchos colectivos, como los gobiernos, los
profesionales de la salud, la industria alimenticia, los medios de comunicación
y los consumidores para fomentar un consumo de dietas sanas
y un aumento de la actividad física , que contribuyan
a controlar el sobrepeso y la obesidad. Esta responsabilidad compartida consiste
en ayudar a potenciar dietas saludables que sean bajas en grasas y altas en carbohidratos
complejos y que además contengan grandes cantidades de frutas y verduras
frescas.
Es
claramente necesario poner un mayor énfasis en los beneficios de la actividad
física, especialmente si se tiene en cuenta la creciente urbanización y envejecimiento
de la población y el aumento paralelo de tiempo dedicado a actividades sedentarias.
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