Depresión
Introducción
La
depresión es una experiencia muy común para todos nosotros. Todos nos sentimos
hartos, abatidos o tristes en algún momento de nuestras vidas. Las razones para
tales sentimientos suelen parecer evidentes -una discusión, una frustración, una
pérdida de algo o alguien importante- aunque no siempre es así. En ocasiones nos
sentimos malhumorados, fastidiados, tristes, o "nos hemos levantado con el pie
izquierdo" y realmente no sabemos porqué.
En
algunas personas la depresión puede ser tan grave que domina sus vidas hasta el
punto que les impide enfrentarse a las mismas en su forma habitual y les lleva,
en ocasiones, a considerar que no merece la pena vivir. Esto no es " darse por
vencido ", y acusar a estas personas de "compadecerse de sí mismos " o de "no
querer sobreponerse" no ayuda en absoluto. Cuando la depresión alcanza este grado
constituye ya una enfermedad que precisa de tratamiento.
Al
igual que en la depresión normal de cada día, en la depresión que ya es una enfermedad
unas veces existe una causa aparente y otras no. La depresión puede surgir como
reacción ante una enfermedad física, ante el fallecimiento de un ser querido,
como consecuencia de estar sometido a un estrés continuado o sobrecargado de trabajo,
o secundaria al hecho de estar desempleado o de tener problemas económicos, de
vivienda o en las relaciones con los demás, pero a diferencia de lo que ocurre
en la depresión normal la reacción es mucho más intensa y duradera.
Buscando
Ayuda
En
el momento en que la depresión es más grave o dura más de lo que cabía esperar
es cuando necesitamos ayuda. También necesitaremos ayuda si la depresión empieza
a afectar a nuestro trabajo, o a nuestras aficiones y sentimientos hacia nuestros
familiares y amigos, o si estamos empezando a tener pensamientos del tipo de que
los demás estarían mejor sin nosotros.
En
ocasiones el solo hecho de hablar sobre cómo nos sentimos con algún familiar o
amigo que nos inspire confianza y que nos pueda apoyar, tranquilizándonos, restaurará
nuestra confianza y será suficiente para superar la situación. Pero si la depresión
persiste, entonces la visita al médico de cabecera es la mejor opción.
Desde
luego, puede ocurrir que ni siquiera nosotros mismos nos demos cuenta de hasta
que punto nos encontramos deprimidos, debido a que la depresión ha ido progresivamente
apoderándose de nosotros, o porque nos autoreprochamos el sentirnos perezosos
o enfermizos. A pesar de estar decididos a esforzarnos y luchar, es posible que
necesitemos que otras personas nos convenzan de que solicitar ayuda no es un signo
de debilidad. 0 podemos intentar encubrir nuestros sentimientos exigiéndonos más
o estando hiperactivos, y luego preguntarnos porqué nos sentimos tan estresados
o agotados. En ocasiones nuestro estado de ánimo alterado puede no mostrarnos
como infelices, lo cual haría fácilmente reconocible la depresión, sino presentarse
como molestias o alteraciones físicas tales como dolores de cabeza constantes,
dolores de todo tipo y dificultades para mantener el sueño.
Síntomas
y signos
La
depresión presenta ciertos síntomas característicos que pueden darle a usted,
a su familia o a su médico de cabecera indicios o pistas de que usted necesita
ayuda profesional.
- Una
pérdida de interés y de la capacidad de disfrutar.
- Una
pérdida del impulso y de motivación que hacen que incluso las tareas y decisiones
más simples se convierten en difíciles o imposibles.
- Fatiga
total y absoluta.
- Inquietud
y agitación.
- Pérdida
o aumento del apetito con pérdida o aumento de peso.
- Insomnio
o sueño excesivo.
- Pérdida
de afecto externo, desinterés por el sexo.
- Pérdida
de autoconfianza, evitando el contacto con los demás.
- Irritabilidad.
- Sentimiento de
inutilidad, inadecuidad, maldad, indefensión y desesperanza.
- Empeoramiento
en algún momento particular del día, generalmente por las mañanas.
- Pensamientos
suicidas; que son muy frecuentes en la depresión y suelen ser admitidos y no ocultados,
y constituyen un signo cierto de que se precisa ayuda.
Causas
Tanto
la persona deprimida, como su familia y amigos están ansiosos por conocer el porqué
surge la depresión. Generalmente existe mas de una razón, y éstas difieren entre
unas personas y otras.
Es
bastante normal el sentirse deprimido tras un suceso o acontecimiento estresante,
pero normalmente con el tiempo vamos modificando esos sentimientos hasta que
acabamos por superarlos.
Pero
en ocasiones tales acontecimientos llevan a una depresión más grave y persistente
de la cual podemos encontrar más difícil el salir adelante.
Las
circunstancias que nos rodean en el momento en que estamos estresados también
juegan su papel. Si estamos solos, sin el apoyo de amigos, tenemos otras preocupaciones
o nos encontramos débiles físicamente, podremos deprimirnos más gravemente ante
situaciones que en otros momentos habríamos superado sin mayor dificultad.
Una
de cada diez mujeres sufre una depresión persistente tras el parto. La
depresión es un acompañante frecuente de enfermedades físicas, especialmente
de aquellas que suponen una amenaza para la vida, como pueden ser el cáncer o
las cardiopatías, o de aquellas enfermedades crónicas o dolorosas, como la artrosis,
la bronquitis, las trombosis cerebrales. En ocasiones la depresión es secundaria
a infecciones como la gripe.
La
personalidad puede también jugar su papel en la depresión. Aunque cualquiera
de nosotros puede llegar a deprimirse bajo determinadas circunstancias, algunos
de nosotros parecen más vulnerables que otros, a causa de su propia constitución
o debido a ciertas experiencias tempranas.
Parece
ser que las mujeres se deprirmen más que los hombres. Esto puede ser a
causa de que los hombres suelen admitir menos sus sentimientos que las mujeres,
ya que, o bien los encapsulan , o los expresan en forma de agresión, o a través
de la bebida excesiva de alcohol, o porque las mujeres pueden estar sometidas
a más estrés, ya que tienen que trabajar al mismo tiempo tanto fuera de casa como
dentro al tener que ocuparse del cuidado de los niños.
Cerca
de una de cada diez personas que sufre una depresión grave tendrá también episodios
en los que se sientan exaltados e hiperactivos. Esta forma de depresión conocida
como depresión maníaca afecta por igual a hombres y mujeres y suele presentar
una asociación familiar.
Tratamiento
La
mayoría de los pacientes con depresión son tratados por su médico de cabecera,
quien, dependiendo de sus síntomas, de la gravedad de la depresión y de las circunstancias
que rodean al paciente, sugerirá alguna forma de psicoterapia o tratamiento hablado,
fármacos antidepresivos o ambos.
Psicoterapia
. El simple hecho de hablar sobre sus sentimientos puede ayudarle, por deprimido
que usted se encuentre. Pero explorar y confrontar las posibles razones para estar
deprimido precisa de energía y motivación, y esto se hace difícil cuando la depresión
es grave.
Si la
depresión parece estar conectada con un problema especial tal como las relaciones
con su pareja, entonces el consultar con un consejero matrimonial puede serle
más útil a la hora de capacitarle para superar sus sentimientos. Si por ejemplo,
está relacionada con la incapacidad para cuidar a un familiar, entonces el compartir
experiencias similares con otros en un grupo de autoayuda puede suministrarle
el apoyo que usted precise.
En
ocasiones puede resultarle difícil el expresar sus sentimientos reales incluso
a sus amigos íntimos. El hablar de los mismos con un consejero entrenado o psicoterapeuta,
quien le escuchará, comprenderá, y en ningún modo juzgará, puede suministrarle
un alivio considerable. También, el disponer de la atención de otra persona puede
hacer mucho por su autoestima, la cual está probablemente disminuida por la propia
depresión.
El
hablar del propio duelo es especialmente efectivo si la depresión está causada
por la no superación de la muerte de alguien cercano.
Antidepresivos.
Si su depresión es grave o dura demasiado tiempo su médico probablemente le
sugiera que debe iniciar un tratamiento con fármacos antidepresivos.
Los
antidepresivos no son tranquilizantes, aunque algunos de ellos pueden ayudarle
a sentirse menos ansioso, y tampoco son adictivos. Son muy efectivos a la hora
de normalizar el estado de ánimo de las personas deprimidas, y generalmente son
necesarios durante algunos meses. Una vez que su médico le paute este tipo de
tratamiento le citará con cierta regularidad para ver como va evolucionando su
depresión, para ajustar la dosis de tratamiento y para preguntarle sobre los posibles
efectos secundarios del mismo.
Es
importante darse cuenta de que, a diferencia de fármacos como la aspirina, los
antidepresivos no tienen un efecto inmediato, es decir no empiezan a funcionar
al momento de tomarlos. Su acción es lenta y usted deberá tener paciencia durante
la primera y segunda semanas, aunque puede notar alguna mejoría desde el primer
día que los tome, especialmente en el sueño, durmiendo mejor, y sintiéndose menos
tenso y ansioso. Una vez que usted mejore es muy importante el no suspender el
tratamiento ya que usted podrá recaer. Su médico será el responsable de decirle
cuando y cómo suspender su tratamiento.
Como
todas las medicinas, los antidepresivos tienen algunos efectos secundarios que
generalmente son leves y tienden a desaparecer según avanza el tratamiento.
Los más frecuentes son la sequedad de boca y el estreñimiento,- como mínimo son
indicativos que las tabletas están funcionando y su doctor le dirá como sobrellevarlos
o tolerarlos mejor.
Los
diferentes antidepresivos tienen diferentes efectos secundarios. Su doctor le
informará de los esperados en su caso y le animará a que le comente cualquier
preocupación que tenga con respecto al tratamiento. Una pregunta importante de
la mayoría de los pacientes es si la medicación antidepresiva le atontará o dará
sueño. No tiene por qué. Si bien algunos de los fármacos antidepresivos habitualmente
empleados producen sedación, ésta se minimiza empleando la toma única nocturna
de forma que cualquier tipo de sedación no haga otra cosa que ayudarle a dormir.
Sin embargo, si usted se siente somnoliento durante el día no debe conducir su
vehículo ni llevar acabo actividades peligrosas hasta que los efectos secundarios
desaparezcan.
Usted
puede hacer una dieta normal con la mayoría de los tratamientos antidepresivos
(si no, su médico se lo dirá), que son compatibles con los analgésicos, antibióticos
y con la píldora anticonceptiva. Debe evitar el consumo de alcohol ya que se puede
potenciar su efecto depresor del Sistema Nervioso Central.
En
caso de no mejorar...
Un
pequeño número de pacientes deprimidos no mejora a pesar de los tratamientos anteriormente
comentados. Estas personas deberían ser remitidas a un psiquiatra para recibir
ayuda más especializada. Un psiquiatra es un médico especializado en el tratamiento
de los trastornos mentales y emocionales. La primera entrevista con su psiquiatra
durará probablemente cerca de una hora, y podrá acudir a la misma acompañado de
algún familiar o amigo íntimo si así lo desea. No debería estar nervioso por la
entrevista, la clase de preguntas que le hará su psiquiatra serán más bien prácticas
y fáciles de contestar. El psiquiatra le preguntará sobre sus antecedentes, las
enfermedades médicas que ha padecido, sobre su situación actual, sobre el modo
en que la depresión que padece se ha desarrollado y sobre como le afecta en la
actualidad, así como sobre que tipo de tratamiento ha recibido con anterioridad
para la misma. Este tipo de información ayudará al psiquiatra a hacerse una idea
del tipo de persona que es usted y del tratamiento que usted precisará. Este tratamiento
podrá incluir diferentes tipos de fármacos, tratamiento psicoterapéutico más intensivo
y especializado que el que hasta entonces haya recibido (que podrá en ocasiones
incluir a su pareja o a su familia), y ocasionalmente "tratamiento eléctrico"
(ECT - electroconvulsivoterapia, ver más adelante). La mayor parte de las veces
el tratamiento será ambulatorio, pero si la depresión es muy grave o el tratamiento
precisa ser intensivo, éste podrá realizarse en un hospital de día o en una Unidad
de Internamiento Breve Psiquiátrica. Sin embargo, el ingreso hospitalario tiene
lugar únicamente en uno de cada 100 pacientes deprimidos.
La
electroconvulsivoterapia puede parecerle espantosa a aquellos que nunca la han
recibido o visto sus efectos beneficiosos en alguien cercano, pero sin embargo
se trata de un tratamiento muy efectivo para las depresiones graves siendo más
rápido en su acción que los fármacos antidepresivos. Se emplea en aquellos pacientes
que están excepcionalmente deprimidos y afligidos, y para aquellos que no han
respondido a un tratamiento farmacológico bien llevado a cabo. El tratamiento
comienza con el empleo de un anestésico ligero y de un relajante muscular para
que con posterioridad una corriente eléctrica pase a través del cerebro durante
aproximadamente medio segundo. Una sesión al completo suele durar aproximadamente
un cuarto de hora y el paciente no se entera de nada ya que está dormido durante
la misma. Un tratamiento estandar suele constar de entre unas 6 a 12 sesiones,
generalmente a un ritmo de dos a la semana.
Cómo
ayudarse a sí mismo...
Aún
cuando su doctor esté tratando su depresión hay cosas que usted puede hacer para
ayudarse a sí mismo:
-
No
se reprima, no se lo trague todo sólo. Si usted ha recibido recientemente
malas noticias, o ha experimentado un trastorno importante en su vida, intente
contárselo a personas cercanas a usted, cuénteles que pasó y como se siente usted
al respecto. Esto ayudará a revivir la experiencia dolorosa varias ocasiones,
le facilitará el llorar, y le posibilitará el poder encontrar soluciones. Todo
esto forma parte del mecanismo natural de la mente para curarse.
-
Haga algo.
Salga de casa y haga algo de ejercicio, aunque sólo sea el dar un largo paseo.
Esto le ayudará a mantenerse físicamente en forma y probablemente dormirá mejor.
Mientras no se sienta capaz de trabajar siempre es bueno que intente llevar a
cabo alguna actividad (tareas domésticas, bricolaje, aunque sea cambiar las bombillas,
o parte de su rutina diaria). Esto le ayudará a mantener su mente alejada de contenidos
o sentimientos dolorosos que únicamente consiguen deprimirlo más. Al aumentar
su nivel de actividad también podrá sentirse un poco menos incapacitado.
-
Coma
una dieta completa y equilibrada aún cuando no le apetezca demasiado comer.
La fruta fresca y las verduras están especialmente recomendados. Las personas
con depresiones graves pueden perder peso y perder sus reservas de vitaminas,
lo cual les hará sentirse peor.
-
Resista
la tentación de ahogar sus penas en alcohol. El alcohol acabará por deprimirle
más, a pesar de que inicialmente y durante un breve período de tiempo pueda aliviarle
algo. Demasiado alcohol impedirá que busque la ayuda adecuada para su trastorno
y de que resuelva sus problemas, además de que será malo para su salud física.
-
No
se obsesione con el hecho de no dormir. Escuchar la radio o ver la televisión
(cuya programación actual cubre toda la noche) mientras su cuerpo descansa le
ayudará, incluso si usted no se encuentra adormecido, y se sorprenderá quedándose
dormido por el simple hecho de no estar preocupado por no hacerlo.
-
Recuerde
que está sufriendo una depresión, una enfermedad que otras muchas personas
han padecido, y que usted la superará, al igual que ellos lo hicieron, aún cuando
se sienta realmente mal en ese momento. La depresión puede incluso llegar a ser
una experiencia útil en la vida de una persona, haciendo que el paciente resurja
más fuerte y más capaz para afrontar la vida y sus circunstancias de lo que era
previamente. Puede llegar a comprender situaciones y sus propias reacciones más
claramente, y podrá tener la fortaleza y sabiduría necesarias para afrontar decisiones
y cambios en su vida a los que no se atrevía antes de la depresión.
Familiares
y amigos
La
familia y los amigos con frecuencia desean saber cómo podrían ellos ayudar a la
persona deprimida. Ser un buen oyente (y un oyente paciente si usted ya
ha oído toda la historia previamente) es muy importante. Dedicar tiempo a
las personas deprimidas, animándolas (pero no intimidándolos) no sólo a hablar
sino también a involucrarse en actividades físicas, a salir a pesar del desánimo
y de la desgana que pueda tener. Restablecer la confianza y transmitir
la seguridad de que podrá salir adelante es de gran ayuda, aunque deberá insistir
con cierta frecuencia ya que el paciente deprimido suele perder la confianza en
sí mismo y está predispuesto a la preocupación continúa y a la duda. Asegúrese
de que se alimenta adecuadamente y de que se mantiene alejado del alcohol.
Si
la persona deprimida empeora o empieza a decir que no desea vivir o incluso insinúa
la posibilidad de hacerse daño, tome en serio estas afirmaciones y asegúrese de
que su doctor esté informado. Intente ayudar al paciente para que acepte el tratamiento,
y no le diga cosas tales como "yo que tú no me tomaría esas pastillas" o "tu no
deberías ir a un psiquiatra, tu no estás loco". Si usted tiene dudas sobre el
tratamiento, discútalo con su doctor antes de expresar su opinión a alguien que
esté deprimido.
Fuente
Gobierno
de Canarias, España
http://www.gobiernodecanarias.org/sanidad/scs/susalud/susalud.htm
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Aviso
La
información que usted encontrará en este artículo no pretende substituir
el necesario consejo médico o la necesidad de un tratamiento profesional médico
para una dolencia o transtorno en su salud.
Siempre
debe consultar a un médico ante cualquier duda sobre su salud y antes de comenzar
un nuevo tratamiento con medicamentos, dieta o programa de ejercicio físico