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La cistitis
intersticial (CI) es una condición crónica de la vejiga que puede
causar dolor y otros síntomas. Las personas con CI tienen la pared
de la vejiga inflamada o irritada. Esta inflamación puede
causar:
- cicatrices
y rigidez en la vejiga;
- disminución
de la capacidad de la vejiga (la vejiga puede retener menos orina);
- puntos sangrantes
en el recubrimiento de la vejiga.
En ocasiones
poco frecuentes, se forman úlceras en el recubrimiento de la vejiga.
Alrededor del
90 por ciento de los más de 700,000 estadounidenses que se estima
tienen CI, son mujeres. En casos graves, la CI puede ser muy incapacitante.
Nadie sabe qué
es lo que causa la cistitis intersticial. Debido a que la CI tiene
síntomas y severidad tan variados, la mayor parte de los investigadores
cree que en realidad puede tratarse de varias enfermedades. Una
de las teorías que se estudian es que la CI es una respuesta del
sistema inmune luego de una infección de la vejiga. Otra
teoría es que existen sustancias en la orina que causan irritación
a las personas que sufren de CI. También se están estudiando otras
teorías. La cistitis intersticial es diferente a las infecciones
de las vías urinarias, que son causadas por bacterias y pueden ser
tratadas con antibióticos. Los estudios demuestran que los antibióticos
no son útiles para el tratamiento de la CI.
Los síntomas
de la CI varían de una persona a otra, y hasta en la misma persona.
Las personas que sufren de CI pueden experimentar una molestia leve,
sensación de presión, sensibilidad o dolor intenso en la vejiga
y en el área pélvica que la rodea. Algunos de los síntomas pueden
ser la necesidad urgente de orinar (urgencia), la necesidad frecuente
de orinar (frecuencia), o una combinación de ambas. La intensidad
del dolor puede variar a medida que la vejiga se llena de orina
o a medida que se vacía. Los síntomas en las mujeres suelen empeorar
durante sus períodos menstruales. Es común el dolor durante el coito.
Algunas personas
descubren que sus vejigas no pueden retener mucha orina, lo que
aumenta la frecuencia de orinación. Sin embargo, algunas personas
con problemas graves de frecuencia son capaces de retener una cantidad
normal de orina. Las personas que sufren de casos graves de CI pueden
tener que orinar hasta 60 veces en un período de 24 horas.
El primer paso
en el diagnóstico de la CI es descartar otras condiciones que puedan
estar causando los síntomas. Otras causas posibles de los síntomas
que se ven con CI pueden ser las infecciones de las vías urinarias
o infecciones vaginales, cáncer de la vejiga, endometriosis,
enfermedades venéreas, o cálculos renales. Se pueden llevar a cabo
distintos exámenes de la orina, vejiga y vías urinarias del paciente.
El examen más
importante para confirmar la CI es una cistoscopia hecha bajo anestesia.
En este examen se usa un instrumento llamado cistoscopio
para mirar dentro de la vejiga. Se utiliza un líquido o un gas para
ampliar la vejiga. Se necesita anestesia porque ampliar la vejiga
puede ser muy doloroso para una persona que sufre de CI. Este examen
puede detectar inflamación de la pared de la vejiga, puntos de sangrado
o úlceras, si la pared de la vejiga está ensanchada y rígida, y
la capacidad máxima de la vejiga.
El diagnóstico
de la CI se basa en:
-
la
existencia de urgencia urinaria, frecuencia urinaria o dolor
de la vejiga o la pelvis;
-
inflamación
de la pared de la vejiga, incluyendo puntos de sangrado o úlceras,
descubierta mediante la cistoscopia;
-
la
ausencia de otras enfermedades que pudiesen causar los síntomas.
Los científicos
no han encontrado todavía una cura para la cistitis intersticial,
ni son capaces de predecir quién tendrá mejores resultados con cada
tratamiento. Los síntomas pueden desaparecer sin motivo alguno,
o al cambiar de dieta o tratamiento. Aunque los síntomas desaparezcan,
pueden volver días, semanas, meses o años más tarde. Los científicos
no saben por qué. Como no se conocen las causas de la CI, los tratamientos
apuntan a aliviar los síntomas.
Algunos de los
tratamientos para la CI son:
-
Medicamentos
por vía oral, incluyendo el pentosan polisulfato sódico
(Elmiron), que fue aprobado por la Administración de Alimentos
y Drogas (FDA) en 1996 para el tratamiento de la CI. Por no
haber sido probado en mujeres embarazadas, no se recomienda
usar Elmiron durante el embarazo, excepto en casos graves. Algunos
otros medicamentos por vía oral son la aspirina y el ibuprofeno,
analgésicos más fuertes, antidepresivos, y antihistamínicos.
-
Instilación
de la vejiga (lavado o baño de la vejiga). Durante la instilación
de la vejiga, ésta se llena con una solución que se mantiene
por períodos variables de tiempo antes de ser drenada. El único
medicamento aprobado hasta ahora por el FDA para su uso en instilación
de la vejiga es el dimetilsulfóxido (DMSO). Se están
estudiando otros medicamentos para este propósito.
-
Estimulación
nerviosa eléctrica transcutánea (TENS, por sus siglas en
inglés), que introduce pulsaciones eléctricas leves en el área
de la vejiga. Los científicos no saben exactamente cómo funciona
la TENS, pero ayuda a aliviar el dolor y la frecuencia de orinación
en algunas personas. Otro método que está siendo estudiado para
aliviar los síntomas de la CI son los implantes para estimulación
del nervio sacro.
-
Estrategias
de autoayuda tales como en entrenamiento de la vejiga, cambios
en la dieta, reducción del estrés, y ejercicios de bajo impacto.
-
La
cirugía, considerada como el último recurso de tratamiento.
La cirugía no mejora necesariamente los síntomas.
No existe evidencia
científica que vincule a la dieta con la CI, pero algunas personas
creen que el alcohol, los tomates, las especias, el chocolate, las
bebidas cítricas o con cafeína, y los alimentos de alto contenido
acídico pueden incrementar la irritación y la inflamación de la
vejiga. Otros notan que sus síntomas empeoran luego de comer o beber
productos que contienen edulcorantes artificiales. Si usted cree
que ciertas comidas o bebidas empeoran sus síntomas, trate de evitar
esos productos. Puede reintroducirlos uno por uno para ver cuáles
afectan sus síntomas, si es que alguno lo hace. Sin embargo es importante
mantener una dieta balanceada.
Los investigadores
tienen poca información sobre el embarazo y la CI, pero creen que
el problema no afecta la fertilidad ni la salud del feto. Algunas
mujeres descubren que los síntomas de su CI mejoran durante el embarazo,
mientras que los de otras mujeres empeoran.
Fuente
Centro Nacional de Información Médica de la Mujer
http://www.4woman.gov/
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