La enfermedad
de Parkinson (EP) es una enfermedad neurodegenerativa del sistema
nervioso central cuya principal característica es la muerte
progresiva de neuronas en una parte del cerebro denominada sustancia
negra pars compacta. La consecuencia más importante de esta
pérdida neuronal es una marcada disminución en la disponibilidad
cerebral de dopamina, principal sustancia sintetizada por estas
neuronas, originándose una disfunción en la regulación de las
principales estructuras cerebrales implicadas en el control
del movimiento.
Cuáles
son sus causas?
No se conoce
la causa de esta enfermedad. Recientemente se ha descubierto
la existencia de anomalías genéticas en algunas familias en
las que la mayoría de sus miembros estaban afectados y en casos
familiares de enfermedad de Parkinson de presentación precoz
(edad de inicio inferior a 40 años). Sin embargo, la mayoría
de los pacientes con enfermedad de Parkinson tienen una presentación
esporádica, es decir sin factores genéticos claramente identificados.
Determinados
agentes tóxicos son capaces de provocar cuadros clínicos similares
a la enfermedad de Parkinson, pero se trata de casos puntuales
que no permiten esgrimir una hipótesis tóxica como principal
causa de la enfermedad. Existen indicios para pensar que errores
del metabolismo energético celular podrían predisponer a determinadas
personas a padecer enfermedad de Parkinson, convirtiendo a las
neuronas dopaminérgicas en vulnerables a determinados tóxicos
ambientales (exógenos) o del propio organismo (endógenos).
En la actualidad
se puede resumir que la EP no tiene una causa única, existiendo
casos familiares con anomalías genéticas conocidas y otros casos
en los que una conjunción de factores genéticos y ambientales
serían los responsables de la muerte neuronal.
Cuáles
son sus síntomas?
La EP se
caracteriza por ser un trastorno motor progresivo cuyos principales
síntomas son la torpeza generaliza con lentitud en la realización
de movimientos, escasez de motilidad espontánea, temblor de
reposo y rigidez.
Manifestaciones
típicas son la inexpresividad facial («cara de póker»), la escasez
de movimientos automáticos como el parpadeo o el braceo al caminar,
la inclinación de tronco hacia delante durante la marcha, etc.
Conforme aumenta la duración de la enfermedad pueden aparecer
otros síntomas, como un deterioro de la marcha con dificultad
fundamentalmente al inicio de ésta y en los giros, en los que
el paciente se queda como pegado al suelo, fenómeno que se denomina
imantación.
También
se puede producir una alteración de los reflejos de reequilibración
dando lugar a caídas. No es infrecuente la asociación de síntomas
no motores como cierto grado de depresión o de disfunción autonómica
(urgencia e incontinencia miccional) y en algunos casos, tras
muchos de años evolución, la aparición de cierto deterioro cognitivo.
En cualquier
caso, debe hacerse énfasis en la enorme variabilidad en la evolución
de la enfermedad de Parkinson, de forma que en algunos pacientes
el proceso neurodegenerativo progresa muy lentamente mientras
que en otros puede ser más rápido.
Quién
puede padecerlo?
La edad
de máxima presentación es a partir de los 60 años aumentando
progresivamente hasta los 80 años. La incidencia entre estas
edades es de un 1-2/1.000 de la población. Sin embargo, existen
casos de presentación a edades más tempranas, pudiendo ocurrir
a cualquier edad a partir de la segunda década. Afecta prácticamente
por igual a ambos sexos.
Cómo
se diagnostica?
La EP es
una enfermedad de diagnóstico clínico. Esto significa que es
el neurológo quien, con los datos aportados por el paciente
y su familia en la anamnesis y los hallazgos de la exploración
física, diagnostica la existencia de una EP.
No es estrictamente
necesaria la realización de pruebas complementarias (análisis
de sangre, resonancia magnética o PET -estudio que permite conocer
el estado de la función dopaminergica cerebral-), si bien en
determinados pacientes puede ayudar a aumentar la certeza diagnóstica
y diferenciar la enfermedad de Parkinson de otros procesos que
comparten características clínicas comunes.
La realización
de un PET cerebral puede ayudar en aquellos pacientes con características
atípicas en los que el diagnóstico resulta más difícil. En el
momento actual no es una prueba de rutina ni disponible en todos
los centros.
Cuál
es el tratamiento?
El tratamiento
fundamental es la reposición de dopamina cerebral mediante la
administración farmacológica de su precursor (levodopa). Sin
embargo, la administración crónica de este fármaco (sinemet
y madopar) varias veces al día se asocia con complicaciones
motoras a mediano-largo plazo. Éstas consisten fundamentalmente
en fluctuaciones motoras (periodos de mala y buena movilidad
alternantes a lo largo del día y en relación a la toma de medicación)
y las disquinesias (movimientos involuntarios) durante la fase
de buena movilidad. Con el fin de disminuir estas complicaciones
se han desarrollado fármacos con acción más prolongada (agonistas
dopaminergicos) que consiguen mejorar esta situación de forma
transitoria e incompleta, y, recientemente, se han introducido
fármacos que prolongan y estabilizan los niveles plasmáticos
de levodopa (Comtan, Tasmar).
En los casos
en los que las medidas farmacológicas no consiguen controlar
los problemas del paciente, el tratamiento quirúrgico mediante
lesión o estimulación de estructuras cerebrales malfuncionantes
en la EP, tales como el núcleo subtalámico o el globo pálido
interno, es otra posibilidad terapéutica con buenos resultados
en series amplias de pacientes con años de seguimiento. La utilización
de transplantes celulares se encuentra todavía en fase de experimentación
en modelos animales.
Cuál
es el pronóstico?
La EP es
una enfermedad crónica, de larga evolución y curso progresivo.
El deterioro motor y las complicaciones en relación a la toma
de medicación conllevan un importante grado de incapacidad,
aunque como se ha dicho la evolución es variable. En el momento
actual el tratamiento quirúrgico mediante estimulación o lesión
de núcleo subtalámico o globo palido interno proporciona una
gran mejoría en la calidad de vida de estos pacientes.
Cuál
es el futuro?
El nivel
de investigación que se lleva a cabo sobre la enfermedad de
Parkinson y otras enfermedades neurodegenerativas es muy alto
y permite presagiar avances definitivos en los próximos años.
En la actualidad el mayor esfuerzo se centra en entender los
mecanismos que llevan a la muerte neuronal y como se extiende
el proceso neurodegenerativo para afectar a amplias zonas del
cerebro.
Última
revisión 19 de julio de 2000
Fuente
Viatusalud, Clínica
Universitaria de Navarra, España.
En:
http://www.abctusalud.com
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