Inmunoterapia
en las Enfermedades Alérgicas INMUNOTERAPIA
EN EL NIÑO CON ENFERMEDADES ALÉRGICAS (Consenso del Comité
de Inmunoterapia del Colegio Mexicano de Alergia, Asma e Inmunología Pediátrica) INTRODUCCIÓN
El término de inmunoterapia es el que actualmente se acepta - y no otros
como desensibilización ó hiposensibilizacion - para describir al
procedimiento que, junto con el control ambiental, caracteriza al tratamiento
específico de las enfermedades alérgicas. La inmunoterapia es un
proceso de inmunización lenta que, a través de la administración
parenteral de dosis crecientes de un aeroalergeno específico en pacientes
con enfermedad de etiología alérgica demostrable, induce tolerancia
progresivamente mayor al alergeno involucrado y, en consecuencia, disminución
paulatina de sus síntomas. 1-7 Desde
el reporte original de Noon y Freeman 8-9 cuando se describió el empleo
de extractos del polen de Phleum pratense en pacientes con rinitis alérgica,
la inmunoterapia específica (ITE) ha sido ampliamente utilizada en el tratamiento
de múltiples patologías alérgicas. El uso de la ITE en el
asma sigue vigente en la actualidad pero nunca ha dejado de ser controversial
debido a múltiples factores: la existencia de algunos estudios en los que
la eficacia clínica del procedimiento es incierta, el riesgo de efectos
colaterales inmediatos severos, interpretaciones personales sobre la historia
natural de la enfermedad, conocimiento incompleto de los mecanismos de acción,
sobrevaloración de los efectos benéficos del control ambiental y
del tratamiento farmacológico profiláctico, sintomático ó
antiinflamatorio, etc. Sin
embargo, los resultados favorables superan a los argumentos en contra de la ITE
y tanto en los más recientes consensos internacionales 4,5,10-14 como en
los estudios de metaanálisis 15-18, 56-58 se ha documentado y mantenido
la vigencia de su indicación precisa en tres entidades clínicas:
alergia a himenópteros, rinitis alérgica y asma. No hay controversia
alguna en la alergia a himenópteros en donde es el tratamiento de primera
elección y de hecho el único capaz de prevenir la anafilaxia en
pacientes susceptibles, es indudablemente eficaz en el tratamiento de la rinitis
alérgica perenne y/ó estacional y se ha demostrado su eficacia en
el tratamiento del asma alérgica. Los
comités del Colegio Mexicano de Alergia, Asma e Inmunología Pediátrica
(COMAAIPE) tienen entre sus objetivos los de marcar las pautas oficiales del Colegio
en definición, diagnóstico y tratamiento de las diferentes enfermedades
alérgicas y servir de apoyo educacional para los Alergólogos Pediatras
y demás médicos interesados en la Alergia e Inmunología Pediátricas.
El presente trabajo tiene la finalidad de revisar brevemente los hechos que avalan
las indicaciones actuales de la ITE en las enfermedades alérgicas, especialmente
el asma, y el punto de vista del Comité de Inmunoterapia acerca de una
de las áreas controversiales: la indicación de la ITE en el niño
pequeño dado que por ahora los consensos internacionales consideran como
contraindicación relativa su aplicación en niños menores
de 5 años. JUSTIFICACIÓN
E INDICACIONES Quizás
el cambio más significativo en la definición del asma es el de considerarla
como una enfermedad inflamatoria crónica de la vías aéreas
pues, en consecuencia, los esquemas de tratamiento se han ido orientando cada
vez más al manejo temprano e integral del proceso inflamatorio. En la definición
del panel de expertos de 1991 ya se reconocía que la reversibilidad de
la obstrucción de vías aéreas (distintivo en las antiguas
definiciones) podía no ser completa en algunos pacientes y, aunque los
esquemas terapéuticos de primera elección se basaban ya en el uso
de medidas orientadas a prevenir y/o revertir la inflamación, el uso de
un tratamiento antiinflamatorio continuo se proponía a partir del grado
moderado de severidad.10 Actualmente
la definición del segundo reporte del panel de expertos destaca tres aspectos
fundamentales: 1.
La atopia (predisposición genética para el desarrollo de respuestas
a alergenos mediadas por IgE) es el principal factor predisponente para el desarrollo
del asma. 2. Entre
los cambios inmunohistopatológicos destacan la denudación del epitelio
de vías aéreas, depósito de colágena por debajo de
la membrana basal y un infiltrado inflamatorio que incluye linfocitos TH2. 3.
El asma es una enfermedad inflamatoria en cualquier grado de severidad y por tanto
las indicaciones del tratamiento antiinflamatorio continuo inician desde el asma
leve persistente.14 Si
bien algunos fármacos como los b2 adrenérgicos, teofilina y anthistamínicos
tienen ciertos efectos sobre el proceso inflamatorio, su acción global
los ubica más bien como sintomáticos y los medicamentos aceptados
actualmente como antiinflamatorios incluyen sólo a los corticoesteroides
inhalados ó sistémicos, nedocromil sódico, cromoglicato de
sodio y modificadores de leucotrienos. Por otra parte, el tratamiento no farmacológico
del asma incluye, además de la imprescindible educación del paciente,
las únicas medidas terapéuticas con carácter de especificidad
y que tienen influencia directa sobre la progresión del proceso inflamatorio
dado que limitan la evolución natural de la enfermedad: 1)
El control ambiental que al evitar la exposición a irritantes y/o alergenos
específicos impide el desencadenamiento de la inflamación en la
vía aérea hiperreactora y
2) La inmunoterapia específica que, al modificar el fenómeno inmunopatológico
subyacente, previene también el desencadenamiento del proceso inflamatorio
y sus posibles consecuencias a largo plazo tales como la denudación epitelial
- mayor hiperreactividad e inflamación - remodelación de la vía
aérea, etc. La
ITE es una modalidad segura y eficaz de tratamiento para ciertas enfermedades
alérgicas cuando es realizada en circunstancias óptimas, es decir,
bajo criterios precisos de indicación que incluyen: - Presencia
de alguna (s) de las enfermedades mediadas por IgE que responden a la ITE (asma,
rinitis y alergia a himenópteros).
- Documentación,
mediante pruebas cutáneas o RAST, de sensibilidad a aeroalergenos específicos
y correlación laboratorio-clínica.
- Severidad
de la enfermedad que justifique los inconvenientes de la ITE; esto se valora por
medio de las características, intensidad, duración, progresión
y recurrencias de los síntomas, afectación de la calidad de vida
y falla del control ambiental y tratamiento farmacológico.
- Debe
ser administrada con extractos alergénicos de estandarización óptima,
en dosis y tiempo suficientes y por especialistas en alergia e inmunología
clínica. 1-5
MECANISMOS DE ACCIÓN:
El
conocimiento de los mecanismos de acción de la ITE ha evolucionado en forma
similar al de la fisiopatogenia de la respuesta inmune y del proceso inflamatorio
en el asma. Noon y Freeman creían que los pólenes actuaban como
toxinas y la inmunoterapia como inductora de antitoxinas. Hoy sabemos, aunque
todavía es incompleto nuestro conocimiento, que la ITE afecta sensiblemente
diversas áreas del proceso inmunopatológico subyacente en el asma
alérgica y que por tanto hay evidencias científicas que explican
su eficacia clínica: 1.
Anticuerpos Bloqueadores: La ITE induce la síntesis de IgG alergeno-específica
o anticuerpos bloqueadores que compiten con la IgE por la fijación del
alergeno y esto correlaciona tanto con la evolución clínica del
paciente como con la disminución en la liberación de histamina por
basófilos.19-31 2.
Disminución de la IgE: La ITE induce inicialmente un leve y transitorio
incremento en los niveles séricos de IgE total y específica seguido,
como efecto final, de una disminución gradual y sostenida que correlaciona
con el incremento en los niveles de IgG; asimismo, disminuye el incremento postestacional
de IgE antígeno-específica y disminuye la sensibilidad en las pruebas
cutáneas.32-39, 64-65 3.
Modulación de Células Cebadas y Basófilos: La ITE disminuye
la liberación de histamina, prostaglandina D2 y leucotrienos por basófilos
y células cebadas después de reto antigénico in vitro y esto
precede a la disminución de la IgE específica y al incremento de
la IgG. 40-47, 59-61 4.
Linfocitos T: Aunque el estudio inicial de los mecanismos de acción
se centró primordialmente en los puntos anteriores, actualmente se considera
que muy probablemente estos son consecuencia de diversos efectos, más complejos
e importantes, que la ITE tiene sobre las respuestas de las células T a
los alergenos y que dan como resultado final la reorientación de la respuesta
inmune alterada (THO-TH2-TH1) y/o la inducción de anergia:
La ITE incrementa la actividad supresora de los linfocitos T, induce la diferenciación
preferencial de TH2 a TH1 y cambia en consecuencia el perfil de producción
de citocinas hacia IL-2 e INF gamma con inhibición de la producción
de IgE dependiente de IL-4, reduce la activación de células cebadas
dependiente de IL-3, disminuye la actividad quimiotáctica de neutrófilos
y eosinófilos así como la liberación de PAF y TNF, reduce
la eosinofilia y células cebadas en la mucosa nasal, disminuye las respuestas
inmediata y tardía y la hiperreactividad específica e inespecífica,
hay supresión de la proliferación de linfocitos y de la liberación
de citocinas, generación de células supresoras para la proliferación
de linfocitos y para la síntesis de IgE , generación de linfocitos
T CD8+ alergeno-específicos, menor síntesis de factores liberadores
de histamina por mononucleares, disminución del reclutamiento inducido
por alergenos de linfocitos CD4+ y de eosinófilos, aumento significativo
en el número de células cutáneas que expresan HLA-DR y CD25
(IL-2R), aumento en la producción de IL - 10 por linfocitos T CD4+, inducción
de anergia hacia alergenos en células T de sangre periférica, disminución
de los receptores de baja afinidad para IgE en linfocitos B, disminución
de la liberación de IL-4 post-reto antigénico y aumento en las células
(macrófagos principalmente) que expresan RNA para INF gamma y RNA para
IL-12. 48-55, 62-63, 66-80 Todos estos efectos en conjunto, y ninguno de ellos
en forma aislada, nos hablan de un amplio espectro antiinflamatorio dado que hay
interferencia sobre múltiples áreas de la fisiopatogenia de la respuesta
inflamatoria alérgica.
CONTRAINDICACIONES
Como ya mencionamos, el asma alérgica, rinitis alérgica y alergia
a himenópteros son las únicas patologías en las que la ITE
ha demostrado de manera fehaciente su eficacia clínica y por tanto constituyen
en la actualidad las únicas indicaciones vigentes. 1-7, 10-14, 81 Por
otra parte, se reconocen las siguientes contraindicaciones de la ITE 74 (todas
relativas de acuerdo al criterio de la OMS 75) : - Inmunodeficiencia
severa subyacente
- Neoplasias
malignas.
- Cualquier
patología que disminuya la capacidad de sobrevivir a una reacción
anafiláctica o dificulte la administración del tratamiento de primera
elección en estos casos (adrenalina):
- Asma
severa no controlada con tratamiento farmacológico y/u obstrucción
irreversible de vías aéreas con FEV1 <70% después de un
tratamiento adecuado.
- Paciente
bajo tratamiento con b bloqueadores.
- Enfermedad
cardiovascular severa (angina inestable, historia de infarto miocardio, hipertensión
arterial sistémica no controlada, etc.)
- Trastornos
psicológicos severos que deterioren la capacidad de comunicación
del paciente.
- Cooperación
deficiente para el seguimiento del tratamiento.
- Embarazo
(no debe iniciarse la ITE si hay embarazo pero sí puede continuarse en
pacientes que están bajo tratamiento y lo han tolerado bien).
- Niños
menores de 5 años.
El
perfil de efectos indeseables de la ITE difiere considerablemente del de otras
modalidades terapéuticas: los efectos colaterales en el mediano y largo
plazo son prácticamente nulos lo cual adquiere especial importancia si
consideramos los riesgos potenciales de algunas variantes de tratamiento farmacológico
(esteroides, b2 adrenérgicos, teofilina, etc.). En
cambio, las reacciones adversas inmediatas son las que tienen mayor relevancia:
las locales (eritema, prurito, inflamación, dolor) por su alta frecuencia,
y las sistémicas (eritema generalizado, urticaria-angioedema, rinoconjuntivitis,
edema laringeo, obstrucción bronquial, choque anafiláctico, etc.)
que por su severidad dan origen a las principales contraindicaciones de la ITE
y nos obligan a realizarla en óptimas condiciones de infraestructura y
adiestramiento del personal, seleccionando adecuadamente a los pacientes y por
médicos especialistas en Alergia e Inmunología Clínica. 82-87 Las
reacciones sistémicas pueden ser graves e incluso mortales pero en manos
de expertos son poco comunes: la incidencia de reacciones severas es de 0 a 0.06%
y la mortalidad es del orden del 1 por cada 2 millones de dosis administradas,
cifras muy similares a las de la alergia a penicilina y siendo los principales
factores de riesgo el asma inestable, uso de b-bloqueadores, pacientes con alto
grado de hipersensibilidad, la fase de incremento en las dosis y errores en la
dosificación. 87 En México, Rodríguez y cols. reportaron
25 reacciones sistémicas (0.03%) en 20 de 1149 pacientes (1.74%) a quienes
se les administraron 65,397 dosis de ITE supervisada, sin registrar reacciones
fatales y sin que la incidencia en niños menores de 5 años fuese
mayor; 88 Vilchis y cols tampoco encuentran mayor incidencia de reacciones adversas
en niños. 148 La
ITE En El Niño Menor De 5 Años Con Asma-Rinitis. Consenso Del
Comité De Inmunoterapia Del COMAAIPE Uno
de los puntos más importantes de la presente revisión es el cuestionamiento
que queremos hacer en relación a la contraindicación relativa que
los consensos internacionales le dan a la ITE en niños menores de 5 años
pues consideramos que no hay razones suficientes que justifiquen dicha contraindicación.
Describiremos brevemente el consenso del Comité de Inmunoterapia del COMAAIPE
acerca de cada uno de los razonamientos que con mayor frecuencia se aducen al
respecto. 1.
Epidemiología e Historia Natural de la Enfermedad: Es
ampliamente conocido el hecho de que alrededor del 80% de los pacientes asmáticos
inician su patología antes de los 5 años de edad (más del
50% antes de los 2 años); por lo tanto, resulta ilógico hablar de
diagnóstico temprano y tratamiento integral y oportuno (piedras angulares
para el control de cualquier enfermedad) cuando a la población mayoritariamente
afectada le limitamos el uso de una modalidad terapéutica que ha documentado
su eficacia clínica en los demás grupos etarios. Si los
reportes del panel de expertos reconocen como se enfatizó en un principio
a) que la atopia es el principal factor predisponente para el desarrollo del asma
y b) que hay un complejo proceso inmunopatológico subyacente que afecta
predominantemente a la población pediátrica, resulta nuevamente
absurdo el limitarnos al tratamiento farmacológico que sólo puede
ser profiláctico, sintomático o antiinflamatorio pero siempre inespecífico
y no curativo. 2.
Diagnóstico de Asma y Alergia: En
nuestro medio es común que al niño asmático se le den pseudodiagnósticos
como Bronquitis Asmática, Bronquitis Asmatiforme,
Bronquitis o Bronquiolitis de Repetición, etc. que sólo
ocasionan deficiencias profundas en la calidad y oportunidad de su tratamiento.
En los reportes del panel de expertos se reconoce que el diagnóstico de
asma en el niño pequeño puede ser difícil pero de ninguna
manera imposible 13. No corresponde al presente trabajo el revisar con detalle
el diagnóstico del asma por lo que sólo puntualizaremos que la edad
nunca ha sido una condicionante para su definición; el diagnóstico
es eminentemente clínico y viable a cualquier edad siempre y cuando logremos
documentar el cuadro clínico de cronicidad y recurrencias reversibles de
obstrucción bronquial en ausencia de las patologías que conforman
el diagnóstico diferencial. Por otra parte, las pruebas cutáneas
siguen siendo el método de primera elección para el diagnóstico
de alergia y tampoco existen límites de edad para su realización
13,89,90 dado que la reactividad cutánea es completamente normal en lactantes
89-94 y podemos encontrar pruebas positivas a cualquier edad si el paciente cursa
con patología dependiente de IgE; hay desde luego algunas dificultades
técnicas en los niños pero el procedimiento en general es fácil
de realizar, rápido y poco traumático pues de primera elección
se realizan las pruebas por punción (no las intradérmicas) que son
más cómodas y prácticas, su especificidad y sensibilidad
son altas y para las que contamos con diversos dispositivos desechables que facilitan
considerablemente su realización; la única diferencia y dificultad
adicional que enfrentamos los alergólogos es el saber que la respuesta
cutánea es algo diferente puesto que predomina el eritema y la pápula
es cuantitativamente menor (igual que en mayores de 50 años cuando comienza
la disminución fisiológica de la reactividad cutánea). 89,
90, 95 3. Efectos
Colaterales: Se
ha mencionado que las reacciones sistémicas son más frecuentes y
de difícil control en menores de 5 años74 pero sólo existe
un estudio (con inmunoterapia rápida) en el que se encontró esto
96 ; en todas las revisiones sobre reacciones sistémicas severas (incluyendo
las fatales y casi fatales) se documenta que son más frecuentes en los
adultos 82, 84, 87, 96, 98-104, en población mexicana tampoco se ha encontrado
mayor incidencia de reacciones sistémicas en niños 88, 148 y, finalmente,
la edad no está entre los factores de riesgo que se reconocen actualmente
para el desarrollo de reacciones sistémicas severas por ITE 97 por lo que
concluimos que no hay hechos que avalen la existencia de un riesgo mayor de la
ITE en niños. 4.
Tratamiento Farmacológico y Relación Costo/Beneficio:
En el tratamiento de las enfermedades alérgicas, especialmente asma y rinitis,
siempre se ha privilegiado el uso de los medicamentos debido en parte a una sobrevaloración
de su potencial terapéutico y a una subestimación de sus costos
reales. La eficacia del tratamiento farmacológico es incuestionable pero
debemos reconocer que no es de carácter curativo, se limita a la profilaxis,
el control sintomático temporal o la modificación del proceso inflamatorio
y no incide sobre la historia natural de la enfermedad que es uno de los rasgos
sobresalientes de la ITE. La
farmacoterapia ha sido hasta ahora ineficaz para abatir el grave problema epidemiológico
y económico en que se han convertido las principales enfermedades alérgicas
cuya prevalencia ha seguido aumentando en todo el mundo y especialmente en países
industrializados: 105 para la rinitis alérgica se han reportado en diversas
partes del mundo prevalencias desde el 1.4% hasta el 39.7% 106, en USA afecta
al 20% de la población (desde 1% hasta 35% dependiendo del grupo etario)
y se ha reportado hasta 42% en menores de 6 años 107-111, al año
se requieren 16.7 millones de consultas para sólo un 14% de los afectados,
ocasiona más de 4 millones de días de actividad laboral restringida,
811,000 días laborales perdidos, 0.8 a 2 millones de días escolares
perdidos y los costos anuales directos se calculan en 6 billones de dólares
así como cuatro billones más por días laborales perdidos
107-109, 112. El asma afecta a 14-15 millones de personas en USA (48 millones
de niños) 13, la prevalencia aumentó de 3.1% en 1980 a 5.4% en 1994
siendo el mayor incremento (160%) en los niños menores de 5 años
113,114 y en algunos estudios se han reportado hasta un 26% de prevalencia global
115, al año ocasiona 470,000 hospitalizaciones, más de 5,000 muertes,
100 millones de días de actividad laboral restringida 13 y los costos directos
e indirectos en 1990 eran de 6.2 billones de dólares 116. Contamos con
algunos datos sobre el costo comparativo de la ITE vs. el de la farmacoterapia
y que se han calculado en base a la magnitud de mejoría inducida por la
ITE: ya mencionamos inicialmente que la eficacia clínica de la ITE ha sido
suficientemente documentada y que en los estudios de metaanálisis de Abramson
15,16 y Ross 56-58 se establece que disminuye significativamente la hiperreactividad
bronquial, los síntomas y el consumo de medicamentos; basándose
en el hecho de que el consumo de medicamentos disminuye aproximadamente en un
80%, Sullivan hace el cálculo comparativo de costos y concluye que en la
Rinitis Perenne el costo de 6 años de tratamiento con ITE es $1,300 a $2,900
USA menos que con medicamentos solos, el costo de 6 años de tratamiento
en pacientes con Rinitis Perenne y Asma Moderada se reduce con la ITE en $7,000
USA y no hay diferencias significativas en rinitis estacional por lo que podemos
afirmar que la relación costo/beneficio de la ITE es favorable.
5. Control Ambiental:
Se acepta en general que la forma primaria de tratamiento antiinflamatorio
en las enfermedades alérgicas es el control ambiental, es decir, el evitar
la exposición a aeroalergenos que es el desencadenante primordial del proceso
inflamatorio 117. Sin embargo, su eficacia clínica es menor a lo esperado
debido a que la mayoría de los alergenos de importancia clínica
son perennes y de distribución cosmopolita, con frecuencia vemos pacientes
con sensibilizaciones múltiples, las medidas de control ambiental a menudo
son imprácticas o difíciles de realizar satisfactoriamente y aún
cuando se llevan en forma adecuada en el hogar siempre sigue habiendo exposición
extramuros de magnitud variable.
Por ejemplo, en relación a Dermatophagoides (acaros del polvo casero) que
es el aeroalergeno más común e importante para el desarrollo del
asma 118,119 se sabe que hay concentraciones umbral tanto para la sensibilización
como para el desencadenamiento de síntomas 117,120-122 y que el llevar
a los pacientes sensibilizados a ambientes libres de alergenos produce
mejoría clínica, menor consumo de medicamentos y disminución
de la hiperreactividad bronquial;117, 123, 124 sin embargo, esto no es tan fácil
de realizar ya que los llamados ambientes libres de alergenos son
hospitales con menos del 5% (0.24-0.4 mcg/g de polvo) de la concentración
de alergenos de Dermatophagoides que hay en una casa habitación convencional
(europea); por lo tanto, la interpretación correcta de estos estudios es
que para que un régimen de control ambiental sea altamente eficaz en reducir
los síntomas y la hiperreactividad bronquial debe incluir la reducción
de más del 95% de los aeroalergenos relevantes en el ambiente, situación
muy difícil en la vida diaria sobre todo si consideramos las características
de la casa habitación en nuestro medio y las frecuentes exposiciones extramuros.
Además, es importante recordar que, aunque existen medidas generales aplicables
a todos los pacientes (evitar tabaquismo y otros irritantes inespecíficos
por ejemplo), el control ambiental como modalidad terapéutica es un tratamiento
específico que requiere inicialmente de un diagnóstico específico
(realización de pruebas cutáneas).
El
control ambiental, especialmente en lo referente a la exposición intradomiciliaria,
es parte indispensable e ineludible del manejo integral del paciente alérgico
(igual que el tratamiento farmacológico); al resaltar los inconvenientes
y dificultades para su óptima realización no pretendemos restarle
importancia a su práctica sino ubicarnos en la virtual imposibilidad de
recurrir a una modalidad terapéutica aislada en calidad de monoterapia
del asma-rinitis alérgica. 6.
Eficacia Clínica y Efectos Profilácticos:
La eficacia de la ITE ha sido evaluada y documentada en todos los niveles de latencia
y duración, es decir, en el corto, mediano y largo plazo y está
bajo investigación la posibilidad de ciertos efectos profilácticos.
Un gran número
de los estudios de eficacia incluidos en los metaanálisis y los referentes
a los mecanismos de acción de la ITE demuestran tanto sus efectos tempranos
(antes de las 15 semanas) como los persistentes (3
a 5 años mientras se aplica la inmunoterapia); por otra parte, también
se ha demostrado su eficacia en el largo plazo, o sea, la persistencia de su efecto
benéfico después de haber interrumpido el tratamiento (al menos
hasta 6 años) lo cual le da un valor adicional al procedimiento. 125-129
Actualmente se
encuentran bajo reevaluación los posibles efectos preventivos de la ITE
pues éste tópico se había abandonado desde que en 1968 Johnston
publicó los resultados de un estudio a largo plazo (14 años) en
niños con rinitis alérgica en el que encontró un efecto preventivo
de la ITE para el desarrollo de asma (28% en los tratados con ITE vs 78% en el
grupo placebo) 130; es un estudio no controlado de acuerdo a los estándares
actuales y por tanto de validez limitada pero sirvió de base para que a
partir de la década de los 90s se retomara el tema mediante el diseño
de un estudio multicéntrico en el norte de Europa (Preventive Allergy
Treatment study ó PAT) y del que ya se han presentado y publicado
algunos resultados preliminares favorables que incluyen:
1) La ITE previene el desarrollo del asma en niños con rinitis alérgica
sensibilizados a algunos pólenes o a Dermatophagoides y 2)
Disminuye la aparición de nuevas sensibilizaciones durante la inmunoterapia.
131-136 Consideramos
que la evidencia de los efectos preventivos de la ITE con estudios controlados
representa otro argumento relevante a favor de la conveniencia de su administración
en edades tempranas sobre todo si, de acuerdo a las tendencias actuales, dejamos
de ver a la rinitis y al asma como enfermedades separadas; la información
disponible orienta más hacia una fuerte asociación de ambas entidades
pues se ha documentado que la rinitis alérgica es un importante factor
de riesgo para el desarrollo del asma 139, es extraordinariamente frecuente la
asociación de asma y rinitis 107, 140 y hay evidencia de que, al igual
que con la ITE, el tratamiento farmacológico de la rinitis puede generar
simultáneamente una mejoría en la evolución del asma 140-147.
CONCLUSIONES
El presente trabajo ha tenido la finalidad de revisar someramente las indicaciones
absolutas de la ITE en las enfermedades alérgicas así como el consenso
del Comité de Inmunoterapia del COMAAIPE acerca de algunos aspectos polémicos.
Actualmente hay indicación precisa para el uso de la ITE clásica,
de duración prolongada (3 a 5 años), por vía subcutánea,
únicamente con aeroalergenos y como parte del tratamiento integral del
asma y rinitis alérgica; es el único tratamiento eficaz disponible
en la alergia a himenópteros. No hay suficientes evidencias científicas
que justifiquen su uso sistemático en otras enfermedades alérgicas
así como por otras vías de administración; toda la información
descrita está en relación con la ITE administrada por vía
subcutánea y están aún en investigación vías
como la nasal, sublingual, oral y bronquial siendo las dos primeras las que han
tenido resultados más favorables. Se
considera que el grupo etario óptimo para indicar la ITE es el de pacientes
jóvenes (niños mayores y adultos jóvenes)149 pero el consenso
del Comité de Inmunoterapia del COMAAIPE está a favor de su uso
en los niños menores de 5 años que cumplen cabalmente con los criterios
para su indicación: diagnóstico clínico de asma y/o rinitis
alérgica, documentación por pruebas cutáneas o RAST de hipersensibilidad
mediada por IgE hacia aeroalergenos no evitables y clínicamente relevantes
y una vez que han fallado las medidas de control ambiental y tratamiento farmacológico. El
antecedente inmediato de este punto de vista en nuestro medio lo tuvimos en el
Primer Consenso Nacional de Inmunoterapia realizado en la Ciudad de México
en 1996 y en el que no se considera a la edad como un factor excluyente150. Creemos
indispensable el insistir en que la mayor parte de la evidencia científica
está a favor del uso de la ITE en el niño pequeño, que la
mayoría de las contraindicaciones absolutas ocurren sólo en los
adultos y que el término de contraindicación relativa aplicado por
la OMS no se refiere a la prohibición de su uso sino a la
necesidad de ser más cauto en la indicación y aplicación
del procedimiento por personal médico y paramédico especializado
en la materia. El
asma y la rinitis alérgica afectan predominantemente a la población
infantil e inician antes de los 5 años en la mayoría de los casos,
su diagnóstico es eminentemente clínico y no depende de la edad
del paciente. El
diagnóstico paraclínico de alergia por pruebas cutáneas o
in vitro también es viable a cualquier edad, no se ha demostrado que los
efectos colaterales de la ITE sean más frecuentes y/o severos en los niños.
El tratamiento
farmacológico es inespecífico, no curativo, también asociado
a la posibilidad de efectos colaterales importantes y su relación costo/beneficio
no es mejor que el de la inmunoterapia.
Las medidas de control ambiental tampoco son resolutivas por sí solas y
con frecuencia son imprácticas y difíciles de realizar en nuestro
medio. Se ha
demostrado la eficacia clínica de la ITE y no hay razón alguna (en
cuanto a mecanismos de acción que también han sido ampliamente demostrados)
para pensar que los resultados no son extrapolables a los niños pequeños
y, por último, quizás lo más importante es que tanto la capacidad
de modificar el curso normal de la enfermedad como los posibles efectos profilácticos
de la ITE nos deben inclinar a indicar su aplicación en etapas tempranas
de la enfermedad alérgica.
El asma y las enfermedades alérgicas relacionadas tienen su origen en etapas
tempranas de la vida y en consecuencia las mejores opciones para un tratamiento
curativo están en el diagnóstico temprano y en el tratamiento oportuno
e integral. La
ITE no es la panacea de las enfermedades alérgicas, es necesario no sobrevalorar
su potencial terapéutico y debe ser considerada como parte de un tratamiento
integral que incluye educación, control ambiental y medicamentos antiinflamatorios
y sintomáticos. Es
fundamental enfatizar que no debemos involucrarnos en la controversia inútil
y estéril de la farmacoterapia contra la inmunoterapia porque estamos ante
modalidades terapéuticas que, aunque diferentes, no son antagónicas
sino más bien complementarias en un amplio grupo selecto de pacientes alérgicos
con asma y/o rinitis. Educación,
control ambiental, farmacoterapia e inmunoterapia tienen acciones y funciones
diferentes que no se excluyen mutuamente y tienen por lo tanto un lugar insustituible
en el tratamiento de las enfermedades alérgicas. Hacer
un diagnóstico oportuno y específico (clínico-pruebas cutáneas),
educar al paciente, un control ambiental específico, un tratamiento específico
(inmunoterapia) y un adecuado tratamiento farmacológico sintomático-antiinflamatorio
tienen en conjunto un potencial terapéutico óptimo que nos acerca
más al ideal de la curación o, al menos, a limitar significativamente
la progresión de la enfermedad llevando al paciente a una calidad de vida
normal. La ITE
dista mucho de ser un tratamiento perfecto y hay actualmente numerosas áreas
de investigación necesarias para mejorar su margen de seguridad (estandarización
de alergenos, aumento de inmunogenicidad y/o disminución de alergenicidad)
y para determinar con mayor precisión sus alcances terapéuticos
(niños menores de 5 años, periodicidad y duración óptimas,
efectos profilácticos, a largo plazo y por su uso temprano, etc.). Las
posibilidades de incidir sobre la respuesta inmune del paciente alérgico
son diversas, no se limitan a la ITE clásica y actualmente hay al menos
dos áreas que se perfilan como alternativas terapéuticas: oligonucleótidos
inmunoestimulantes conjugados a aeroalergenos estandarizados que reducen considerablemente
la alergenicidad aumentando así el margen de seguridad 151-153 y los anticuerpos
monoclonales humanizados anti-IgE (rhu-MAb-E25) que reconocen y fijan todas las
formas de IgE circulante y con ello pueden afectar sus niveles séricos,
síntesis y fijación al receptor de alta afinidad. 154-156 Fuente
Colegio Mexicano de Alergia, Asma e Inmunología Pediátrica (COMAAIPE)
http://www.compedia.org.mx/
Presentado por el COMITÉ DE INMUNOTERAPIA : Dr.
GUILLERMO CARRILLO ARANGUREN (Coordinador) Guadalajara Dr. JOEL OYOQUI FLORES
Uruapan, Mich. Dr. CARLOS BAEZ LOYOLA México, D.F.
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