Enfermedad
Maniaco Depresiva
Quien
padece una enfermedad maníaco-depresiva experimenta cambios del humor o de su
estado de ánimo mucho más intensos que los que la mayoría de las personas experimentan
a lo largo de su vida. Estos cambios del humor pueden ir desde la tristeza presente
en la depresión hasta la euforia que caracteriza a las fases maníacas. La mayoría
de los pacientes padece ambas fases de la enfermedad, depresión y manía, aunque
algunos experimentan únicamente fases maníacas o fa-ses depresivas.
Esta
enfermedad también es conocida con un término más técnico como es el de "Trastorno
Afectivo Bipolar". Este folleto le describirá las dos fases de la enfermedad,
los problemas que presenta cada fase, las formas de afrontar la enfermedad y los
diversos tratamientos disponibles. Aunque es una enfermedad grave, con el tratamiento
adecuado, es posible llevar a cabo una vida en la que la enfermmedad no intefiera
demasiado.
Frecuencia
Esta
enfermedad es mucho menos frecuente que la enfermedad depresiva simple. Casi una
de cada 100 personas adultas sufrirá una enfermedad maniáco-depresiva en algún
momento de su vida. Este trastorno puede comenzar en cualquier momento durante
la adolescencia o al finalizar la misma. A diferencia de lo que ocurre en otras
formas de depresión, la enfermedad maníaco-depresiva afecta por igual a hombres
y mujeres.
Causas
de la enfermedad maniaco depresiva
Nadie
lo sabe con exactitud, pero la investigación ha demos-trado que esta enfermedad
se presenta más en unas familias que en otras, y que tiene más que ver con la
herencia y los genes que con la educación recibida. Según parece las partes del
cerebro que controlan nuestro estado de ánimo no fun-cionan adecuadamente -por
esta razón, los síntomas de la enfermedad maníaco-depresiva pueden ser controlados
con medicación. Los episodios de la enfermedad pueden, en oca-siones, ser desencadenados
por experiencias estresantes, por la falta de apoyo en el entorno o por la presencia
de enfermedades físicas.
Cuáles
son sus síntomas?
Obviamente,
dependerá de si el paciente sufre un episodio depresivo o maníaco de la enfermedad.
Estas dos experiencias tan diferentes serán descritas de forma independiente a
continuación.
Depresión
La
sensación de estar deprimido es algo que todos experi-mentamos de vez en cuando.
Esta sensación puede ayudarnos a reconocer nuestros problemas así como a enfrentarnos
a ellos. Sin embargo, para un paciente con una enfermedad maníaco-depresiva, su
depresión será mucho más intensa y duradera, y le hará realmente difícil el afrontar
los problemas de su vida diaria. Quien padece este tipo de depresión tiene una
mayor probabilidad de experimentar los síntomas físicos listados a continuación.
No todos los pacientes con depresión presentan la totalidad de los síntomas citados,
aunque generalmente presentan varios de ellos.
Síntomas
mentales
- Sentimiento
de infelicidad permanente
- Pérdida
de interés por las cosas
- Incapacidad
para disfrutar
- Dificultad
para tomar decisiones, incluso las más simples
- Sensación
de cansancio intenso
- Sentimientos
de inutilidad, inadecuidad y desesperanza
- Mayor
irritabilidad de la habitual
- Pensamientos
suicidas
Síntomas
físicos
- Pérdida
de apetito y de peso
- Dificultad
para conciliar el sueño
- Despertar
temprano
- Estreñimiento
- Pérdida del deseo
sexual
Si
usted llega a deprimirse, no se sentirá capaz de realizar adecuadamente su trabajo
o sus cometidos habituales. Puede resultarle muy difícil pensar de una forma positiva
y tener esperanza en el futuro. Puede que se encuentrre de repente llorando sin
razón aparente. Le resultará difícil estar con otras personas. De hecho, es posible
que sean los demás quienes le digan que no lo encuentran bien antes de que usted
se de cuenta de que algo va mal. Si tiene una depresión leve, generalmente será
capaz de llevar a cabo algunas de sus actividades regulares. El mantenerse activo
puede ser de gran ayuda ya que le permitirá romper con el círculo vicioso de pensamientos
pesimistas que pueden hacerle sentir peor. Aunque su depresión sea leve necesitará
contarle a alguien como se siente, esto en sí mismo le hará sentirse mejor y además
hará posible que los demás puedan ayudarle.
Obteniendo
ayuda
Si
encuentra que su depresión dura más de un par de semanas, que empeora o que interfiere
con sus actividades normales, debe-ría acudir a su médico de cabecera.
La mayoría
de los pacientes con depresión recibe la ayuda necesaria de su médico de cabecera.
Entre él y usted decidirán que tipo de ayuda será necesaria para su caso. En las
depresiones leves, el consejo o la psicoterapia de apoyo pueden ser suficientes.
En el caso de las depresiones moderadas, serán necesarias la psicoterapias más
específicas y/o los fármacos antidepresivos. En las depresiones graves, los antidepresivos
serán imprescindibles antes de que la psicoterapia pueda ser útil, y generalmente
se precisará de la colaboración de un médico especialista en este tipo de trastornos,
el psiquiatra. Tan sólo un pequeño número de pacientes depresivos necesita ser
ingresado para su tratamiento en un hospital. El ingreso suele ser necesario en
aquellos pacientes cuya enfermedad supone una amenaza para sus vidas o bien en
aquellos que no mejoran a pesar del tratamiento pautado. Si la depresión no se
trata, ésta puede empeorar hasta el punto que al paciente puede parecerle que
no merece la penar vivir, llegando a pensar que la única forma de acabar con ese
sufrimiento es suicidarse. Si se encuentra a sí mismo pensando este tipo de cosas,
debería solicitar ayuda contándoselo, lo antes posible, a un amigo o a un profesional.
Esta es una experiencia por la que pasan muchas personas con depresión antes de
mejorar -es importante que recuerde que mejorará.
Consejo
Es
una forma de hablar sobre sus problemas con alguien, un consejero, que no está
involucrado en su vida diaria. Aunque en nuestro sistema sanitario no existe la
figura del consejero como tal, su función sin embargo la suelen llevar a cabo
otros profesionales como su médico de cabecera, personal de enfermería o el trabajador
social. Estos profesionales le podrán ayudar mediante una escucha atenta, permitiéndole
hablar francamente de una forma en la que en ocasiones es difícil hacerlo con
la familia o con los amigos. Un consejero puede ayudarle a tener una perspectiva
más objetiva de sus pro-blemas. El hablar de sus sentimientos le ayudará a pensar
sobre ellos de una forma más clara, y a encontrar formás prácticas y constructivas
de superar los problemas.
Psicoterapia
Existen
muchos tipos diferentes de psicoterapia. Todas ellas son formas distintas de ayudar
a las personas a superar el estrés, los problemas emocionales, los problemas en
las relaciones con los demás o los hábitos problemáticos (tabaquismo, alcoholismo,
juego patológico,..). Todas las psicoterapias tienen en común el hecho de ser
tratamientos que se basan en dialogar con otra persona, y en ocasiones desarrollar
tareas. Su médico de cabecera podrá remitirle a su psiquiatra o psicólogo de su
equipo de salud mental de referencia para que valoren la necesidad de psicoterapia
en su caso.
Fármacos
antidepresivos
Se
llaman así los medicamentos empleados para tratar la de-presión mediante la corrección
del desequilibrio químico que acompaña al humor depresivo. La depresión presente
en la enfermedad maníaco-depresiva, generalmente precisa de este tipo de tratamiento.
Los antidepresivos no son simplemente "píldoras euforizantes" o "pastillas para
sentirse bien", estos fármacos hacen que la persona deprimida recupere su estado
de ánimo normal, pero en absoluto mejoran el estado de ánimo de una persona que
no está deprimida. A diferencia de lo que ocurre con los tranquilizantes, los
antidepresivos no son adictivos, no crean dependencia. Estos fármacos, sin embargo,
tienen efectos secundarios adversos. La sequedad de boca, la somnolencia y la
visión borrosa son frecuentes con los antidepresivos llamados tricíclicos. Otra
clase de an-tidepresivos, los inhibidores de la monoamino oxidasa o IMAOs exigen
que quien los tome evite ciertos alimentos como el queso y el vino tinto. Un tercer
tipo de antidepresivos, los inhibidores selectivos de la recaptación de la serotonina
o ISRS pueden hacer que quien los tome se sienta inicialmente inquieto, con nauseas
y un ligero malestar. Su médico de cabecera le recomendará el antidepresivo más
adecuado para su caso.
Todos
los antidepresivos tardan de 2 a 6 semanas en empezar a funcionar adecuadamente.
El sueño y el apetito de los pacientes suele mejorar antes de que su estado de
ánimo se recupere. Durante este período en el que el humor todavía está bajo,
el apoyo de la familia y de los amigos es especialmente importante, ya que el
paciente puede llegar a desesperarse pensando que no mejorará. En esos momentos,
debería acudir con regularidad a su médico de cabecera o a su psiquiatra de forma
que pueda resolver cualquier problema que se presente con la medicación. Incluso
cuando empiece la mejoría, es realmente importante que continue tomando su medicación
de la forma en que se la ha pautado su médico de cabecera o su psiquiatra. Si
suspende demasiado pronto su tratamiento aumentará la probabilidad de que reaparezca
la depresión. La regla general es el mantener el tratamiento con antidepresivos
hasta 6 meses despues de que la depresión haya mejorado.
Manía
La
manía es una exageración de sensaciones que todos expe-rimentamos de vez en cuando.
Es lo opuesto a la depresión, y se caracteriza por la presencia de sensaciones
de gran bienestar, energía y optimismo. La pregunta que surge a continuación es
si esto es un problema. Bien, realmente puede ser un problema, ya que dichas sensaciones
pueden resultar tan intensas que el que las experimenta puede llegar a perder
el contacto con la realidad. Si esto le ocurre puede encontrarse pensando cosas
extrañas sobre sí mismo, llevando a cabo juicios inadecuados y comportándose de
forma embarazosa, perjudicial e incluso en ocasiones peligrosa. Al igual que la
depresión, la manía puede hacer difícil o imposible afrontar de una manera efectiva
las tareas de la vida diaria. Un episodio de manía, si no es tratado, puede acabar
con las relaciones de un paciente y con su trabajo. Cuando el episodio no es muy
intenso los médicos suelen llamarlo "hipomanía". En un episodio de manía usted
puede sentirse:
- Muy
feliz y excitado
- Irritado
con los demás que no comparten su optimismo
- Lleno
de energía
- Incapaz
o sin necesidad de dormir
- Lleno
de ideas nuevas y excitantes
- Más
importante de lo habitual
- Oyendo
voces que otras personas no pueden oir
Los
demás notarán que usted está:
- Saltando
rápidamente de una idea a otra
- Haciendo
planes que son grandiosos e irrealizables
- Muy
activo y moviendose rápidamente
- Comportándose
de una forma muy aparatosa
- Hablando
muy rápido, tan rápido que en ocasiones puede llegar a ser difícil entender lo
que dice
- Tomando
decisiones extrañas de forma impulsiva que pueden tener consecuencias catastróficas
- Gastando dinero
de forma temeraria
- Desinhibido
sexualmente
Cuando
un paciente sufre por primera vez un episodio maníaco generalmente no es consciente
de que algo va mal. Con frecuencia, son los amigos, la familiia o los compañeros
de trabajo quienes primero perciben que existe un problema. Desafortunadamente,
el paciente suele rechazar este tipo de sugerencias, ya que al experimentar un
episodio de manía se sentirá mucho mejor de lo que nunca ha estado con anterio-ridad.
El problema es que esta maravillosa sensación de feli-cidad le conducirá progresivamente
a alejarse de la realidad. Cuando los pacientes se recuperan suelen sentirse muy
dis-gustados por lo llevado a cabo cuando su estado de ánimo estaba exageradamente
elevado.
Autocuidado
Si
usted sufre cambios de humor maníacos, lo más importante es que sea capaz de reconocer
los signos que advierten del inicio de la enfermedad. Esto significará que podrá
obtener ayuda antes de que se sienta tan bien que no sea consciente de que existe
un problema. Esta tarea no es fácil al principio de la enfermedad, pero puede
llegar a conseguirse con práctica, y suministra al paciente un mayor control sobre
su vida, además de hacer menos probable tener que ingresarle.
Los
amigos, familiares o algún profesional de confianza también podrán ayudarle si
aprenden a reconocer los signos de alarma que advierten del inicio de la enfermedad.
Es probable que los perciban antes que usted ya que, de hecho, usted probablemente
se sentirá muy bien e incluso puede que llegue a ofenderse o molestarse de que
los demás estén preocupados por usted. En este momento le puede ser difícil hacer
caso de aquellos que le atienden y que desean que usted esté bien. El ingreso
hospitalario puede llegar a ser necesario, generalmente para protegerle de sus
trastornos de conducta, pero es mucho menos probable si se trata el episodio tempranamente.
Tratamiento
farmacológico
Control
de un episodio maníaco
Si
usted está experimentando un cambio de humor maníaco, el tratamiento recomendado
debe ser el comenzar con fármacos antipsicóticos. Estos fármacos también han sido
llamados tranquilizantes mayores ya que los antipsicóticos más antiguos (clorpromazina,
haloperidol) tienen este efecto sedativo. Estos fármacos también tienen otros
efectos secundarios indeseables como la rigidez, los temblores, el vértigo y la
sequedad de boca.
Sin
embargo, algunos de los nuevos antipsicóticos (risperidona, sulpiride) pueden
estabilizar el estado de ánimo del paciente sin la somnolencia u otros efectos
secundarios indeseables de los fármacos más antiguos. Desde luego, que si su estado
es ya de una gran excitación e inquietud, lo recomendable serán los fármacos antiguos,
que son más sedativos. Este tipo de fármacos suelen ser tomados por via oral,
aunque en aquellas situaciones en que el humor del paciente está muy elevado se
hace necesario el tratamiento mediante inyecciones.
Una
vez iniciado el tratamiento, los síntomas deberían mejorar en el curso de unos
pocos días, aunque suele ser necesario tener que esperar unas semanas para que
los antipsicóticos ejerzan su efecto al completo. Deberá consultar con su médico
si desea conducir mientras necesite tomar este tipo de medica-ción.
Aunque
le puede resultar tentador el suspender el tratamiento antes de que su médico
se lo indique, bien por la presencia de los efectos secundarios o porque cree
que ya no los necesita, lo cierto es que esto sería una gran imprudencia, sobre
todo si piensa en las posibles consecuencias catastróficas de un episodio maníaco.
Lo que sí puede hacer con respecto al tratamiento es discutir sobre él con su
médico y sus familiares una vez que se recupere. De esta forma, usted podrá decidir
como desea ser tratado cuando recaiga de su enfermedad.
Cómo
detener los cambios del humor - Recomendaciones
Información
Resulta
fundamental que usted sepa lo máximo posible sobre su enfermedad y sobre cómo
recibir ayuda.
Estrés
Evite
las situaciones estresantes. En la actualidad sabemos que dichas situaciones pueden
desencadenar un episodio depresivo o maníaco. Ya que no podemos evitar por completo
el estrés de nuestras vidas, resulta muy útil aprender cómo afrontarlo para que
nos afecte lo menos posible. Puede practicar alguna técnica de relajación, ya
sea escuchando alguna cinta de cassette, asistiendo a algún grupo de relajación
o acudiendo a un psicólogo clínico. Su médico de cabecera le ayudará a encontrar
lo que usted necesita en su localidad o lo más cerca posible de esta.
Relaciones
Todos
necesitamos tener alguna persona cercana con la que podamos compartir tanto los
buenos como los malos momentos de nuestra vida. Sin ellos sería difícil sentirnos
bien o felices. Sin embargo, los episodios de depresión o de manía pueden llegar
a causar gran tensión en los amigos o familiares del paciente, y en ocasiones
se hace necesario tener que reconstruir algunas relaciones tras un episodio de
la enfermedad. Es importante que al menos disponga de una persona en la que confiar.
Cuando se encuentre bien, debería hablar con las personas que son importantes
para usted explicándoles su enfermedad, de forma que ellos puedan comprenderle
y saber que es lo que pueden esperar de usted en esos momentos.
Actividades
Resulta
vital el lograr un equilibrio entre el trabajo, el ocio y las relaciones con su
familia y amigos. Muchos pacientes con enfermedad maníaco-depresiva tienden a
saturarse de activi-dades una vez que se encuentran bien. Es importante que procure
no hacer esto. Asegúrese de que dispone del tiempo suficiente para relajarse y
descansar. Si está desempleado, procure acudir a algún curso o hacer algún trabajo
voluntario que no tenga nada que ver con las enfermedades mentales.
Cómo
controlar los cambios de humor - tratamiento farmacológico
Litio
El
litio es una sustancia presente en la naturaleza que constituye una forma efectiva
de prevenir los cambios de humor en muchos pacientes con enfermedad maníaco-depresiva.
Así mismo, las sales de litio también potencian el efecto de los fármacos antidepresivos.
El tratamiento con litio suele ser instaurado por un psiquiatra, aunque una vez
estabilizados sus niveles plasmáticos puede ser controlado por su médico de cabecera.
Si las sales de litio no funcionan en su caso, existen otras posibilidades terapéuticas
de las que podrá informarle su psiquiatra.
Comienzo
del tratamiento
Para
que el litio funcione adecuadamente suele ser necesario que pasen 3 meses o más
desde su instauración. Por esta ra-zón, es preciso que tenga paciencia y persista
en la toma ade-cuada de la medicación a pesar de que tenga la impresión de que
todavía no le está haciendo efecto.
Efectos
secundarios
Los
efectos secundarios pueden aparecer en las primeras se-manas de tratamiento, y
aunque pueden ser molestos y desa-gradables, con frecuencia desaparecen o mejoran
con el tiempo. Estos efectos secundarios indeseables pueden incluir:
- Sensación de sed
- Orinar más de lo habitual
- Visión borrosa
- Ligera debilidad
muscular
- Diarreas
- Temblor fino en
las manos
- Ligero
malestar general
- Aumento
de peso
Si
el nivel de litio en su sangre es demasiado alto, usted sufrirá:
- Vómitos
- Inestabilidad
en la marcha
- Disartria,
dificultad para articular palabras
Si
esto ocurre, debe contactar urgentemente con su médico.
Análisis
sanguíneos
En
los primeros momentos, será necesario hacerle análisis de sangre cada dos semanas
para asegurar que tiene suficiente litio en su sangre, pero no demasiado. Necesitará
hacerse análisis mientras siga tomando el tratamiento con litio, aunque tras los
primeros meses de tratamiento dichos análisis serán menos frecuentes. También
necesitará análisis de sangre cada pocos meses para asegurarse que su tiroides
funciona de forma adecuada.
Dieta
Necesita
alimentarse con una dieta bien equilibrada y, espe-cialmente, beber cantidades
de líquidos no azucarrados. Ha-ciendo esto, se asegurará de tener un balance adecuado
de sales en su organismo. Intente comer regularmente y evite beber demasiado té,
café o bebidas con cola, todos ellos con-tienen cafeina, la cual le hará orinar
más de lo habitual y esto podrá alterar sus niveles de litio.
Embarazo
Si
se queda embarazada, generalmente será mejor que sus-penda el tratamiento con
litio, pero es esencial que consulte a su médico al respecto. No es aconsejable
que dé de mamar a su bebé si usted necesita tomar sales de litio.
Sugerencias
para la familia y los amigos
Los
episodios de manía y de depresión pueden ser muy estre-santes tanto para la familia
del paciente como para sus amigos. Un episodio de manía puede llegar a agotar
a cualquiera cercano al paciente. La depresión también puede dejar a la familia
y a los amigos con sensación de impotencia absoluta para ayudar.
Ayudando
a un familiar o amigo deprimido
Con
frecuencia resulta difícil saber que decir a alguien que está muy deprimido. Puede
tener la sensación de que no dice nada correcto a causa de que los pacientes interpretan
todo de una forma muy pesimista. Puede resultar muy difícil saber qué es lo que
desean -no es sorprendente ya que con frecuencia ni los propios pacientes deprimidos
saben realmente qué quieren. Los pacientes pueden estar muy aislados e irritables,
pero a la vez son incapaces de estar sin su ayuda y apoyo. Pueden estar muy preocupados
pero ser incapaces de aceptar una sugerencia o consejo. Intente por tanto ser
lo más paciente y comprensivo posible.
La
ayuda práctica puede ser más fácil de ofrecer, y es muy importante. Asegúrese
de que su familiar es capaz de cuidar de sí mismo de una forma adecuada. Si cree
que su familiar está siendo negligente en su cuidado, ya que no se alimenta ni
hidrata adecuadamente, busque ayuda médica de forma inmediata. Si le habla de
hacerse daño o de suicidarse, debe tomar en serio tales comentarios y obtener
ayuda profesional lo antes posible.
Es
importante que usted disponga de espacio y tiempo para recargar sus baterias.
Asegúrese de que dispone de algún tiempo para dedicar a sus amigos de confianza,
quienes podrán apoyarle en estos momentos. Si su familiar o amigo ha sido ingresado,
comparta las visitas con alguien más, usted podrá apoyarlo más y mejor si dispone
de tiempo para poder descansar.
Al
comienzo del episodio maníaco, el paciente parecerá feliz, lleno de energía, con
muchas ganas de salir y de ser el alma de las fiestas. Disfrutará de ser el centro
de atención de los demás, y le encantará acudir a cualquier acto social o participar
en discusiones acaloradas. Progresivamente, su humor se irá elevando más y más
y la excitación inicial se tornará en inquietud e hiperactividad improductiva.
Lo conveniente en estos momentos sería el mantener al paciente lo más apartado
posible de dichas situaciones sociales mientras se le trata de persuadir de que
busque ayuda. Los pacientes sin duda se beneficiarán de información sobre la enfermedad
y de ayuda práctica.
Cuando
un episodio maníaco es grave, el paciente puede llegar a estar agresivo, suspicaz
y desinhibido física y verbalmente. Llegado este momento, no entre en discusiones
con el paciente y consiga ayuda profesional inmediatamente. Debería guardar al
alcance de su mano el número de teléfono de contacto y el nombre de un profesional
de confianza para estas emergencias. En ocasiones, será imprescindible ingresar
al paciente para protegerlo y asegurarse de que no se meta en más problemas.
Atendiendo
a los niños
Aquellos
que cuidan de una persona enferma deberán plantearse cómo atender a los hijos
del paciente:
-
Cuide
los niños como lo haría normalmente -ocúpese de sus necesidades de limpieza, vestido,
alimentación y disciplina
-
Responsabilícese
de las rutinas de los niños -planee las comidas, esté seguro de que la ropa esté
limpia, asegúrese de que acuden a sus revisiones médicas
-
Explique
porqué la conducta del paciente ha cambiado, conteste sus preguntas y deles la
confianza y apoyo que nece-sitan
Cuando
un padre es incapaz de atender a sus hijos de una forma normal, éstos suelen sentirse
ansiosos y confundidos. Los niños pequeños, que no pueden expresar sus sentimientos
con palabras, suelen expresar su estrés y malestar emocional a través de trastornos
de conducta.
Los
niños pequeños agradecen de los adultos que los cuidan que sean sensibles, comprendan
y respondan a las dificultades de una forma tranquila y consistente, suministrándoles
apoyo. Es muy útil que las rutinas diarias del niño no se vean alteradas y que
las preguntas que haga sean contestadas de for-ma tranquila y apropiada a su nivel
de comprensión.
Los
niños mayores pueden pensar que son en algún grado responsables de la enfermedad
de sus padres y pueden llegar a sentirse culpables al respecto. Necesitarán ser
tranquilizados al respecto y convencidos de que no son culpables y de que sí pueden
ayudar. Cuando un niño mayor se responsabiliza del cuidado de un padre enfermo,
es necesario una especial comprensión y mucha ayuda práctica.
Fuente
Gobierno
de Canarias, España
http://www.gobiernodecanarias.org/sanidad/scs/susalud/susalud.htm
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Aviso
La
información que usted encontrará en este artículo no pretende substituir
el necesario consejo médico o la necesidad de un tratamiento profesional médico
para una dolencia o transtorno en su salud.
Siempre
debe consultar a un médico ante cualquier duda sobre su salud y antes de comenzar
un nuevo tratamiento con medicamentos, dieta o programa de ejercicio físico