La fructuosa y los atletas

Qué es la fructosa? 

La fructosa es el principal azúcar que se encuentra de forma natural en la miel y la fruta (por ejemplo, dátiles, uvas, higos, manzanas y zumos de frutas) y en pequeñas cantidades en algunas hortalizas (por ejemplo, zanahorias). La fructosa proporciona la misma energía calórica por gramo que cualquier otro azúcar o carbohidrato digestible, es decir, 4 kcal/g.

Asimismo, la fructosa está unida a la glucosa en el azúcar común o de mesa (sacarosa), que contiene una mitad (50%) de fructosa y otra mitad (50%) de glucosa. El azúcar común se utiliza en casa, “en la mesa” y para cocinar o hacer repostería, además de utilizarse como agente edulcorante en la fabricación de alimentos y bebidas no alcohólicas.

Otra fuente de fructosa son los siropes de glucosa-fructosa, que están hechos de maíz y trigo y se utilizan como edulcorantes en diversos alimentos, por ejemplo, mermeladas, conservas y productos de confitería.

El contenido de fructosa puede oscilar entre el 5% y el 50%. Si el sirope contiene más de un 50% de fructosa, el nombre en la lista de ingredientes debe constar como “Sirope de glucosa-fructosa”.

Metabolismo de la fructuosa

La fructosa ingerida se metaboliza en el hígado para producir principalmente glucosa (~50%) y cantidades menores de glucógeno (>17%) y lactato (~25%).

La pequeña cantidad que queda corresponde a ácidos grasos y se procesa mediante lo que se denomina lipogénesis de novo. La glucosa viaja a través del flujo sanguíneo hacia todos los tejidos, y las células se encargan de transformarla en energía. El lactato y los ácidos grasos también son fuentes de energía. 

En comparación con la glucosa, la fructosa proporciona una respuesta glucémica inferior, ya que tiene un índice glucémico (IG) muy bajo. Por lo tanto, el consumo de alimentos en los que la fructosa sustituye a la glucosa, la sacarosa o los almidones, produce un menor aumento de glucosa en sangre que alimentos que contienen únicamente glucosa y sacarosa.

Una respuesta glucémica reducida puede ser beneficiosa en personas con trastornos de la tolerancia a la glucosa (niveles altos de glucosa).

 

La fructosa y los atletas

Las bebidas para deportistas están diseñadas para apoyar el rendimiento atlético aportando los fluidos, la sal y los carbohidratos que se pierden durante la actividad física de alta intensidad o de larga duración.

Las concentraciones altas de fructosa se absorben lentamente, dando como resultado un menor volumen plasmático y una mayor posibilidad de que aparezcan trastornos gastrointestinales. Sin embargo, la fructosa ingerida en pequeñas cantidades combinada con sacarosa y/o glucosa no retrasa la absorción de fluidos.

Las soluciones que contienen glucosa y fructosa parecen potenciar la absorción de sodio y fluidos mejor que aquellas que contienen únicamente glucosa o únicamente fructosa.

La combinación de glucosa y fructosa también aumenta la captación de fructosa por parte del cuerpo. Se ha demostrado que cuando los atletas consumen fructosa y glucosa combinadas, la energía se libera a índices relativamente altos, por lo que se observaron efectos beneficiosos en el rendimiento físico y una menor fatiga.

Los atletas a menudo presentan una captación de fructosa más alta de la habitual pero tienden a sufrir menos enfermedades metabólicas y cardiovasculares que las personas sedentarias.

Fuente
La fructosa y la salud metabólica
Consejo Europeo de Información sobre la Alimentación (EUFIC)