Fecundación
in vitro
"In
vitro"
El término in vitro
es un término en latín que significa en cristal. Se utiliza
porque en los primeros experimentos biológicos en los que se realizaban
cultivos de tejidos fuera de los organismos vivos de los cuales
procedían, se realizaban en contenedores de cristal, tales como
tubos de ensayo, probetas o placas de Petri. En la actualidad,
el término in vitro se refiere a cualquier procedimiento
biológico que se realiza fuera del organismo en el que tendría lugar
normalmente, para distinguirlo de un experimento in vivo
donde el tejido permanece dentro del organismo vivo en el que normalmente
se encuentra. Coloquialmente, a los bebés concebidos a través de
FIV se les denomina bebés probeta, refiriéndose a
contenedores de cristal o plástico denominados probetas, que se
utilizan frecuentemente en los laboratorios de química y biología.
Sin embargo, normalmente la fecundación in vitro se realiza
en placas planas denominadas placas de Petri; las placas de Petri
utilizadas más a menudo están producidas en plástico, sin embargo,
el nombre FIV sigue conservándose.
Indicaciones
Inicialmente la FIV se
desarrolló para superar situaciones de infertilidad debidos a problemas
en las trompas de Falopio, pero posteriormente se observó que la
técnica tenía éxito también en otros casos de infertilidad. La introducción
de la inyección intracitoplasmática de espermatozoides (ICSI)
soluciona en gran medida los problemas de infertilidad masculina.
Para que un tratamiento
de FIV tenga éxito, es necesario disponer de ovocitos sanos, espermatozoides
que puedan fecundar y un útero que pueda mantener un embarazo. Aunque
en algunos países los tratamientos de FIV están cubiertos por los
servicios sanitarios sociales, normalmente se recurre a esta técnica
cuando otras opciones han fallado, debido a que la FIV conlleva
costes elevados.
La FIV puede utilizarse
también en mujeres menopáusicas, utilizando ovocitos procedentes
de una donante. Asimismo es una técnica que puede considerarse en
pacientes que han sufrido una pérdida total o parcial de fecundidad
debido a un tratamiento agresivo frente a una patología grave (como
el cáncer).
Método
Estimulación
ovárica
La fecundación in vitro
es iniciada en el tercer día de la menstruación y consiste de un
régimen de medicación para estimular el desarrollo de folículos
múltiples en los ovarios. En la mayoría de las pacientes se emplean
inyecciones de gonadotropinas (generalmente análogos de la FSH),
realizando controles frecuentes de los niveles de estradiol, y del
crecimiento folicular mediante ultrasonografía ginecológica. Normalmente
se necesitan 10 días de inyecciones. La ovulación espontánea durante
el ciclo se previene por el uso de agonistas GnRH o antagonistas
GnRH, que bloquean el surgimiento natural de la hormona luteinizante
(LH).
Cuando se considera que
la maduración de los folículos es adecuada, se administra a la paciente
gonadotropina coriónica humana (ß-hCG). Esta molécula, que actúa
como un análogo de la hormona luteinizante (LH), provocará la ovulación
alrededor de 36 horas después de la inyección, pero el procedimiento
de extracción tiene lugar justo antes de que esto ocurra. La extracción
de los ovocitos se realiza por vía transvaginal, utilizando una
aguja guiada por ultrasonidos, que pincha la pared vaginal para
alcanzar los ovarios. Los ovocitos se aspiran por la aguja, y el
fluido folicular se traslada al laboratorio de FIV para identificar
los óvulos. Esto es un proceso totalmente delicado, la extracción
dura alrededor de 20 minutos y puede realizarse mediante anestesia
general o parcial.
Fecundación
Una vez en el laboratorio,
los ovocitos extraídos se limpian, eliminando las células que los
rodean y preparándolos para la fecundación. Al mismo tiempo, el
semen se prepara para la fecundación, eliminando las células inactivas
y el fluido seminal. Si el semen proviene de un donante, probablemente
habrá sido preparado antes de ser congelado y puesto en cuarentena,
y cuando sea descongelado estará listo para usar. El esperma y el
ovocito se incuban juntos (en un ratio de aproximadamente 75.000:1)
en el medio de cultivo durante unas 18 horas. Para entonces la fecundación
debería haber ocurrido y el ovocito fecundado debería mostrar dos
pronúcleos. Cuando el recuento de espermatozoides es bajo, un único
espermatozoide se inyecta directamente en el ovocito, mediante la
inyección intracitoplasmática de espermatozoides (ICSI).
El óvulo fecundado se pasa a un medio de cultivo especial y se mantiene
durante alrededor de 48h hasta que alcanza el estadio de 6-8 células.
Cultivo
de embriones
Una vez el óvulo ha sido
fecundado y se ha obtenido un cigoto, éste es cultivado para promover
su división celular y crecimiento para dar lugar a un embrión. Este
cultivo dura entre 2 y 5 días, y es muy importante que se lleve
a cabo en las condiciones óptimas para el embrión, ya que de ello
dependerá su calidad y la tasa de implantación del mismo cuando
sea transferido a un útero. Para que el crecimiento del embrión
se lleve a cabo en las mejores condiciones posibles se utilizan
distintos tipos de medio de cultivo:
Medios simples:
de composición sencilla y fáciles de preparar. Son óptimos para
el crecimiento inicial del embrión (hasta los 3 días de cultivo).
Los embriones suelen ser cultivados durante 3 días antes de su implantación,
periodo tras el cual alcanzarían un estadio de 6-8 células. Ello
permite que el embriólogo pueda monitorizar su tasa de división
celular y la activación de genes, para asegurarse de que el embrión
sea viable y de que se implantará adecuadamente. Tan sólo se adelantará
el momento de la implantación, normalmente a los dos días de cultivo,
cuando la pareja sometida a FIV cuente con pocos embriones disponibles
para ser transferidos o cuando los embriones se desarrollen con
lentitud.
Medios complejos:
su composición es más compleja, incluye vitaminas, aminoácidos,
metales, suero,... Son los más adecuados para el cultivo del embrión
desde el día 3 hasta el día 5. Tras cinco días de cultivo el embrión
alcanza el estadio de blastocisto, en el que está compuesto por
12-16 células y posee una alta tasa de implantación. Suelen cultivarse
hasta este estadio cuando previamente se han dado abortos o fallos
de implantación en la paciente.
Medios secuenciales:
tienen en cuenta el hecho de que el embrión atraviesa distintos
ambientes desde que es fecundado en la trompa de Falopio hasta que
alcanza el útero. Los medios secuenciales se componen de tres tipos
de medios: un medio para la preparación de los gametos, otro para
el desarrollo hasta el día 3 y un tercero para alcanzar la fase
de blastocisto.
Aparte de esto, también
es muy importante controlar las condiciones de temperatura, luz
y pH.[6]
Laboratorio
de FIV
No existe un consenso
sobre cómo debe ser un laboratorio destinado a la fecundación in
vitro. Sería indicado que fuese una sala blanca, con el menor número
posible de superficies horizontales y con una serie de controles.
En primer lugar, es necesario mantener la temperatura constante,
a unos 21-24 grados centígrados (consenso con el personal para ver
cómo están más cómodos). Así, el termostato permanecería encendido
24 horas para evitar variaciones de temperatura. En segundo lugar,
habría que colocar filtros HEPA en la cabina de flujo laminar, en
la climatización y en la salida del laboratorio para evitar la presencia
de partículas en el ambiente. Asimismo, deben ser evitados al mínimos
los compuestos volátiles (VOCs), ya que podrían contener átomos
y compuestos dañinos para los embriones. Algunos VOCs no son filtrables
por métodos normales, y por tanto hay que emplear filtros de carbón
activo con distintas concentraciones de permanganato potásico. Es
necesario recordar que esto tiene una vida limitada por su capacidad
de absorción, así que hay que cambiarlos periódicamente. Otra de
las precauciones que debe tener un laboratorio de FIV es la presión
positiva. Así, cuando se abran las puertas se evitará que entre
aire sucio del exterior.
Hasta aquí llegan las
precauciones mínimas. Aún así podemos tener en cuenta la sensibilidad
de los embriones a la luz (ejemplo en conejos)y trabajar con baja
intensidad luminosa. También intentaremos mantener la humedad en
el 50%, sobre todo para el bienestar del trabajo.
En cuanto al diseño y
la distribución, estos dos parámetros influyen bastante en las tasas
de éxito del laboratorio. Los materiales empleados para el suelo,
las paredes, el material...debe ser siempre noble. Asimismo, debe
procurarse tener una esclusa de entrada separada del resto de habitáculos,
véase la sala principal (con la zona quirúrgica, incubadora y de
micromanipulación distribuidas), el laboratorio de criopreservación
y preparación, el laboratorio de andrología y DPI y el quirófano.
La equipamiento de un
laboratorio destinado a la reproducción, debe constar de una cabina
de flujo laminar, un microscopio invertido con 400 aumentos y contraste
de fase modular sobre una mesa antivibratoria y un incubador temporal.
Selección
Los laboratorios especializados
en FIV han desarrollado métodos de puntuación para juzgar la calidad
de los ovocitos y los embriones.
Típicamente, los expertos examinan la simetría del embrión, la integridad
estructural de sus células y el crecimiento general entre dos y
cinco días tras la fecundación. Ahora los científicos están empezando
a analizar no sólo el embrión, sino también el medio en el que crece.
Algunos centros están utilizando análisis químicos y fórmulas matemáticas
para crear una "huella metabólica" de un embrión sano, que podría
utilizarse como barómetro para estimar el potencial de supervivencia
de un embrión. Otros están intentando analizar las proteínas secretadas
por los embriones y a medir la cantidad de oxígeno consumido, que
es una señal habitual de crecimiento.[1]
Normalmente, los embriones
que han alcanzado el estadio de 6-8 células se transfieren 3 días
después de la extracción. En ocasiones, sin embargo, los embriones
se mantienen en cultivo por un periodo más largo (unos 6 días),
y la transferencia se realiza en el estadio de blastocisto, sobre
todo si se observan muchos embriones de 3 días de buena calidad.
Las transferencias en estadio de blastocisto muestran mejores tasas
de embarazo.[2]
Transferencia
de embriones
Los embriones se puntúan
por el embriólogo según el número de células, la paridad del crecimiento
y el grado de fragmentación. Normalmente, para mejorar las posibilidades
de implantación y embarazo,
se transfieren varios embriones simultáneamente. El número de embriones
que se transfieren depende del número disponible, la edad de la
mujer, consideraciones diagnósticas y limitaciones legales (en algunos
países, el número máximo se limita a dos o a tres). Los embriones
que se consideran "mejores" se transfieren al útero de la mujer
a través de un catéter
de plástico muy fino, que se introduce a través de la vagina y el
cérvix y se controla mediante su visualización por ultrasonidos.
Tasas
de éxito
En EE.UU. la tasa de
nacidos vivos vía FIV es alrededor del 27% por ciclo (con una tasa
de embarazo del 33%), pero las posibilidades de éxito varían mucho
dependiendo de la edad de la mujer (o más concretamente, de la edad
de los ovocitos que se utilizan).[7]
Cuando se utilizan los propios ovocitos de la mujer (y no de donante),
para mujeres por debajo de los 35 años la tasa de embarazo es alrededor
de 43% por ciclo (36,5% de nacidos vivos), mientras que para mujeres
por encima de 40 la tasa cae drásticamente, hasta sólo un 4% para
mujeres por encima de 42 años.[8]
Otros factores que determinan la tasa de éxito incluyen la calidad
de los ovocitos y los espermatozoides, la salud del útero y la experiencia
de la clínica. Normalmente se transfieren varios embriones simultáneamente,
para mejorar la tasa de éxito, lo que tiene como contrapartida el
riesgo de embarazo múltiple.
Una técnica reciente
consiste en sumergir un embrión en un cultivo de nutrientes durante
5 días hasta que alcanza el estadio de blastocisto.
Los médicos determinan entonces qué embriones son los que tienen
más posibilidades de desarrollarse. Los de mejor calidad se transfieren
al útero de la mujer. De esta manera es posible mejorar la tasa
de embarazo sin aumentar el riesgo de embarazo múltiple. Esta es
una técnica relativamente nueva y está en fase de experimentación.
Las clínicas con programas
de FIV generalmente publican sus tasas de embarazo. Sin embargo,
es difícil hacer comparaciones entre clínicas, debido a que los
resultados son la consecuencia de muchas variables. Además, los
resultados también dependen mucho del tipo de pacientes seleccionados.
Hay muchas razones por
las cuales puede no conseguirse un embarazo después de un tratamiento
de FIV y transferencia de embriones, entre las cuales se incluyen:
- El momento de la ovulación
puede haberse interpretado mal, o tal vez no se pueda predecir,
o puede que no ocurra.
- Los intentos de obtener
ovocitos que se desarrollen durante el ciclo controlado pueden
no tener éxito.
- Los ovocitos obtenidos
pueden ser anormales o pueden haber sido dañados durante la extracción.
- Tal vez no se pueda
disponer de una muestra de semen adecuada.
- La fecundación de
los ovocitos para generar embriones puede no ocurrir.
- La división celular
de los ovocitos fecundados puede no tener lugar.
- El embrión puede que
no se desarrolle normalmente.
- Puede que la implantación
no tenga lugar.
- Fallos con los equipos,
infecciones o errores humanos u otros factores imprevistos e incontrolables,
que pueden resultar en pérdida o daño de los ovocitos, de la muestra
de semen o de los embriones[3]
De acuerdo con un estudio
sueco del año 2005 publicado en la revista de Oxford "Human Reproduction",[4]
166 mujeres fueron controladas comenzando un mes antes de sus ciclos
de FIV, y los resultados no mostraron correlación significativa
entre los resultados de la FIV y el estrés
psicológico. El estudio concluía con la recomendación a las clínicas
de que si se informaba a los pacientes de FIV de los resultados
de dicho estudio, podría ser posible reducir el estrés experimentado
durante el protocolo de tratamiento. Aunque tal vez el estrés psicológico
experimentado durante un ciclo puede no afectar al resultado de
la FIV, es posible que la experiencia de la FIV pueda resultar en
estrés que aumente las probabilidades de depresión. Sólo las consecuencias
económicas de la FIV (si se recurre a una clínica privada) pueden
generar ansiedad y resultar abrumadoras. Sin embargo, para muchas
parejas la alternativa es la infertilidad, y la experiencia de la
infertilidad en sí misma también puede causar estrés y depresión.
Complicaciones
La mayor complicación
de la FIV es el riesgo de embarazo múltiple.[9]
Este está relacionado directamente con la práctica de transferir
embriones múltiples para aumentar la tasa de embarazo. Los embarazos
múltiples están relacionados con un incremento en el riesgo de aborto,
complicaciones obstétricas, nacimiento prematuro y morbilidad neonatal
con la posibilidad de daño a largo plazo. En muchos países existen
límites estrictos al número máximo de embriones que pueden transferirse,
para reducir el riesgo de embarazo múltiple (trillizos o más). También
puede ocurrir una división espontánea del embrión en el útero (como
en un embarazo tradicional), pero éste es un caso raro, que genera
gemelos idénticos. Un estudio clínico randomizado doble ciego siguió
los embarazos tras FIV que generaron 73 bebés (33 niños y 40 niñas)
y concluyó que el 8.7% de los bebés únicos y el 54.2% de los gemelos
tenían un peso al nacer < 2500 gr.[5]
En ciclos donde se transfieren dos embriones la probabilidad de
tener un embarazo gemelar es del 6%. En ciclos donde se transfieren
tres embriones la probabilidad de tener un embarazo gemelar es del
12% y de tener un embarazo triple es del 3%.
Otro riesgo de la estimulación
ovárica es el desarrollo del síndrome de hiperestimulación ovárica,
con un riesgo para la paciente inferior al 1%.
Si el problema de infertilidad
subyacente está relacionado con anormalidades en la espermatogénesis,
es posible que la descendencia masculina tenga mayor riesgo de presentar
el mismo problema.
Defectos
en los bebés
El tema de la presencia
de defectos asociados a la técnica de FIV permanece controvertido.
La mayoría de los estudios muestran que no existe un incremento
significativo tras una FIV, mientras que otros no apoyan este hecho.[6]
Algunos investigadores
consideran que manipular gametos y embriones fuera del cuerpo podría
estimular la aparición de cambios genéticos que se pueden manifestar
como defectos congénitos en el nacimiento.[7]
Aunque no hay evidencia genética que apoye esta idea, algunos estudios
epidemiológicos sugieren una posible conexión entre la reproducción
asistida y síndromes genéticos poco frecuentes en recién nacidos,
como el síndrome de Beckwith-Wiedemann, que se caracteriza por nacimiento
prematuro, lengua más grande de lo normal y mayor susceptibilidad
a tumores y defectos respiratorios y oratorios.[8]
Este síndrome es raro: afecta sólo a 1 de cada 12.000 recién nacidos
en todo el mundo, pero algunos estudios sugieren que es más frecuente
en niños nacidos con técnicas de reproducción asistida.[9]
[10]
Sin embargo, el riesgo
absoluto de tener un bebé que presente el síndrome de Beckwith-Wiedemann
es bajo, por lo que los expertos encuentran difícil aconsejar a
una pareja con problemas de fertilidad no seguir adelante con las
técnicas de reproducción asistida. Algunos investigadores sugieren
que tal vez podrían reducirse los riesgos potenciales si se evitan
ciertos procedimientos invasivos cuando no sean estrictamente necesarios,
como las biopsias de embriones implantados, el cultivo de embriones
en el laboratorio por periodos superiores al mínimo necesario y
el uso de ICSI en ausencia de problemas de fertilidad masculina.
Criopreservación
Criopreservación
de embriones
Cuando se generan embriones
múltiples tras la FIV, los pacientes pueden elegir congelar los
embriones que no se transfieren al útero de la mujer. Esos embriones
se mantienen en nitrógeno líquido y pueden mantenerse por mucho
tiempo. En EE.UU. existen en la actualidad cerca de 500.000 embriones
congelados.[10]
La ventaja es que los pacientes que no consiguen concebir tras el
primer ciclo pueden reintentarlo utilizando los embriones congelados,
sin tener que realizar de nuevo un ciclo de FIV completo: sólo tendrían
que realizar la transferencia de dichos embriones, sin pasar de
nuevo por la estimulación, la extracción y la fecundación. O, en
el caso de pacientes que consiguen un embarazo, pueden mantenerlos
para un segundo embarazo posterior. Los embriones restantes procecentes
de FIV pueden donarse a otras mujeres o parejas.
Si, a pesar de todo,
siguen existiendo embriones criopreservados que, por el tiempo transcurrido
o por otras razones, no vayan a utilizarse para su implantación,
las dos alternativas posibles (que normalmente están reguladas por
leyes estrictas) son la donación para la investigación y la destrucción.
En el caso de donación de embriones para investigación, ésta se
debe llevarse a cabo en centros acreditados y en base a proyectos
autorizados por las autoridades correspondientes. Normalmente, se
establecen plazos postfecundación para la investigación en los embriones
y, una vez terminada la investigación, no se permite llevar a cabo
una transferencia embrionaria con ellos. La investigación con embriones
procedentes de FIV ha permitido hasta el momento la realización
de estudios en células madre, de gran importancia en la comprensión
del desarrollo embrionario y en el avance de las terapias regenerativas
de tejidos. En cuanto a la destrucción de los embriones congelados,
se considera como última alternativa, a petición explícita de los
progenitores, o bien cuando no los quieran para ellos y no hayan
autorizado la donación a otras parejas ni la investigación en ellos.
Tanto la utilización de embriones para fines de investigación como
su destrucción generan extensos debates éticos entre partidarios
y oponentes, que se traducen en leyes que limitan las posibilidades
existentes, muy variables dependiendo de los países.
Criopreservación
de ovocitos
La criopreservación de
ovocitos maduros sin fertilizar ha sido llevada a cabo con éxito,
por ejemplo en mujeres que tienen alta probabilidad de perder sus
reservas de ovocitos debido a que deben ser sometidas a un proceso
de quimioterapia.[11]
Criopreservación
del tejido ovárico
La criopreservación del
tejido ovárico interesa a las mujeres que quieren preservar su función
reproductora más allá del límite natural, o cuya capacidad reproductiva
está amenazada por una terapia agresiva contra el cáncer, por ejemplo.[12]
[13]
La investigación en este terreno es prometedora.
Intervenciones
asociadas
Existen algunas variaciones
o mejoras de la FIV, tales como ICSI, ZIFT, GIFT y PGD.
Inyección
intracitoplasmática de espermatozoides ICSI
La inyección intracitoplasmática
de espermatozoides (ICSI) es un desarrollo reciente asociada a la
FIV que permite inyectar directamente un espermatozoide en el ovocito
utilizando técnicas de micromanipulación. Se utiliza cuando los
espermatozoides tienen dificultades para penetrar en el ovocito,
y en ese caso se puede utilizar esperma del compañero o de donante.
La ICSI también se utiliza cuando el recuento de espermatozoides
es muy bajo.
Transferencia
intrafalopiana de cigotos
En la transferencia intrafalopiana
de cigotos (ZIFT en inglés), los ovocitos se extraen de la
mujer, fecundados in vitro, y los embriones se sitúan en las trompas
de Falopio, en lugar de en el útero.
Inyección
intracitoplasmática de espermatozoides TGIF
En la TGIF (GIFT
en inglés), los ovocitos se extraen de la mujer, y se sitúan en
una de las trompas de Falopio, junto con los espermatozoides del
varón. Por tanto, esta variación es en realidad una fecundación
in vivo y no in vitro.
Inyección
intracitoplasmática de espermatozoides DGP [editar]
El DGP puede realizarse
en los embriones previamente a la transferencia. Un test similar
pero más general es el haplotipado genético preimplantación o HGP
(PGH en inglés). Sin embargo, la tasa de éxito de la DGP
es baja.
Historia
El primer embarazo conseguido
mediante FIV con un ovocito humano fue descrito por el equipo de
Monash en la revista The Lancet en 1973, aunque sólo duró algunos
días y hoy en día se denominaría un embarazo bioquímico. A continuación
se publicó un embarazo ectópico en las trompas por Steptoe y Edwards
en 1976,[14]
que resultó en el nacimiento de Louise Brown en 1978 y de otro bebé
desconocido, los primeros bebés FIV. Después tuvo lugar el nacimiento
de Candice Reed en Melbourne en 1980. La utilización del uso de
ciclos estimulados con citrato de clomifeno y el uso de gonadotropina
coriónica humana (hCG) para controlar el momento de la maduración
de los ovocitos, permitiendo así controlar el momento de la extracción,
convirtió a la FIV de una herramienta de investigación en un tratamiento
clínico.
A continuación se produjeron
14 embarazos, seguidos de 9 nacimientos en 1981 con el equipo universitario
de Monash. El equipo de Jones en Norfolk, Virginia, mejoró los ciclos
de estimulación incorporando el uso de una hormona estimulante de
los folículos (uHMG). Esto se dio a conocer con el nombre de hiperestimulación
ovárica controlada (HOC). Otro paso adelante fue el uso de agonistas
de la hormona que libera la gonadotropina (GnRH-A), disminuyendo
así la necesidad de control al prevenir la ovulación prematura,
y más recientemente antagonistas de la hormona que libera la gonadotropina
(GnRH-Ant), con una función similar. El uso adicional de contraceptivos
orales ha permitido la programación de los ciclos de FIV, lo que
hace el tratamiento más fácil de realizar para los médicos y los
pacientes.
En la Clínica Dexeus
se realizó la primera fecundación in vitro de España el 12 de julio
de 1984, por el ginecólogo Pedro Barri y la bióloga Anna Veiga.[15]
La capacidad de congelar
y posteriormente descongelar y transferir embriones también ha mejorado
significativamente la efectividad de la FIV. Otro momento significativo
fue el desarrollo de la inyección intracitoplasmática de espermatozoides
(ICSI) por Gianpiero Palermo en Bruselas, en 1992. Esto ha permitido
que hombres con una producción mínima de espermatozoides consigan
embarazos, a veces conjuntamente con recuperación de esperma, utilizando
una aguja testicular fina o una biopsia testicular abierta, de manera
que incluso hombres con el síndrome de Klinefelter pueden a veces
conseguir un embarazo. Por tanto, la FIV se ha convertido en la
solución de la mayoría de los problemas de infertilidad, desde problemas
en las trompas hasta factores masculinos, subfertilidad idiopática,
endometriosis, edad materna avanzada y anovulación.
Referencias
- ?
Ballantyne C. (2008). «Better
tests boost IVF success.» Nature Medicine. Vol.
14. n.º 1169. [1]
- ?
Papanikolaou EG, Camus M,
Kolibianakis EM, Van Landuyt L, Van Steirteghem A, Devroey P (2006). «In
Vitro Fertilization with Single Blastocyst-Stage versus Single
Cleavage-Stage Embryos» N Engl J Med. Vol.
354. pp. 1139. DOI
10.1056/NEJMoa053524. PMID
16540614.
- ?
Abington Reproductive Medicine, In
Vitro Fertilization (IVF): Why Pregnancy May Not Occur.
(2006)
- ?
Anderheim L, Holter H, Bergh
C, Möller A. (2005). «Does psychological stress affect
the outcome of in vitro fertilization?» Hum Reprod.. Vol.
20. n.º 10. 2969-75. [2]
- ?
Olivennes F, Mannaerts B,
Struijs M, Bonduelle M, Devroey P (2001). «Perinatal
outcome of pregnancy after GnRH antagonist (ganirelix) treatment
during ovarian stimulation for conventional IVF or ICSI: a preliminary
report» Hum. Reprod.. Vol. 16. n.º 8. pp. 1588–91. DOI
10.1093/humrep/16.8.1588. PMID
11473947.
- ?
Kurinczuk JJ (2003). «Safety
issues in assisted reproduction technology. From theory to reality--just
what are the data telling us about ICSI offspring health and
future fertility and should we be concerned?» Hum Reprod. Vol.
18. n.º 5. pp. 925–31. DOI
10.1093/humrep/deg217. PMID
12721163.
- ?
Nayr P. (2008). «As
IVF becomes more common, some concerns remain.» Nature
Medicine. Vol. 14. n.º 1171. [3]
- ?
Lucifero,
Diana; Chaillet, J.Richard; Trasler, Jacquetta M. (2004), "Potential
significance of genomic imprinting defects for reproduction
and assisted reproductive technology", Human Reproduction
Update 10 (1): 3–18, doi:10.1093/humupd/dmh002,
PMID
15005460, http://humupd.oxfordjournals.org/cgi/content/abstract/10/1/3
- ?
Debaun,
M.R.; Niemitz, E.L.; Feinberg, A.P. (2003), "Association
of in Vitro Fertilization with Beckwith-Wiedemann Syndrome and
Epigenetic Alterations of …", The American Journal of
Human Genetics 72 (1): 156–160, doi:10.1086/346031,
http://www.pubmedcentral.nih.gov/articlerender.fcgi?artid=378620
- ?
Maher,
E. R.; Brueton, L. A.; Bowdin, S. C.; Luharia, A.; Cooper, W.;
Cole, T. R.; MacDonald, F.; Sampson, J. R.; et al. (2003),
"Beckwith-Wiedemann
syndrome and assisted reproduction technology (ART)", Journal
of Medical Genetics 40 (1): 62–64, doi:10.1136/jmg.40.1.62,
PMID
12525545, http://jmg.bmj.com/cgi/content/full/40/1/62
- ?
Porcu E, Fabbri R, Damiano
G, Fratto R, Giunchi S, Venturoli S (2004). «Oocyte
cryopreservation in oncological patients» Eur J Obstet
Gynecol Reprod Biol. Vol. 113 Suppl 1. pp. S14–6. DOI
10.1016/j.ejogrb.2003.11.004. PMID
15041124.
- ?
Donnez J, Dolmans MM, Demylle
D, Jadoul P, Pirard C, Squifflet J, Martinez-Madrid B, van Langendonckt
A. (2004). «Livebirth after orthotopic transplantation
of cryopreserved ovarian tissue.» Lancet. Vol.
364. n.º 9443. 1405-10. [4]
- ?
Sánchez M, Novella-Maestre
E, Teruel J, Ortiz E, Pellicer A. (2008). «The Valencia
programme for fertility preservation» Clin Transl Oncol.. Vol.
10. 433-438. []
- ?
Steptoe PC, Edwards RG. (1976). «Reimplantation
of a human embryo with subsequent tubal pregnancy.» Lancet. Vol.
1. n.º 7965. 880-2. [5]
- ?
La
primera niña probeta cumple 25 años, El Mundo, 9 de
julio de 2009.
|