Hígado Graso
Dr. Alejandro Soza
El
termino hígado graso se refiere a una enfermedad del hígado caracterizada
por acumulación de ácidos grasos y triglicéridos en las células
hepáticas (hepatocitos). El consumo de alcohol es una causa importante
de hígado graso, y es un factor que siempre debe considerarse ante un paciente
con hígado graso. En este artículo nos vamos a referir al hígado
graso no relacionado al consumo de alcohol. La acumulación de grasa en
los hepatocitos puede llevar a inflamación hepática, con la posibilidad
de desarrollar fibrosis y finalmente terminar en un daño hepático
crónico (o cirrosis hepática).
Nomenclatura
El hígado graso se conoce de varias maneras:
- Hígado graso: Término general. Cuando no es a causa del consumo de alcohol, se conoce como hígado graso no alcohólico. En inglés se llama non-alcoholic fatty liver disease (NAFLD).
- Esteatosis hepática: Acumulación de grasa en el hígado, sinónimo de hígado graso.
- Esteatohepatitis no alcohólica: Cuando la acumulación de grasa en el hígado va acompañada además de un fenómeno inflamatorio. En inglés se conoce como non-alcoholic steatohepatitis (NASH).
- Esteatohepatitis metabólica: Recientemente se ha propuesto llamar a esta enfermedad esteatohepatitis metabólica (metabolic steatohepatitis o MESH).
Causas
La causa de la acumulación de grasa en el hígado no se conoce con certeza, pero hay algunos mecanismos que se han demostrado muy importantes en el desarrollo de la enfermedad:
- Resistencia a la insulina.
- Estrés oxidativo.
- Liberación de citokinas.
Epidemiología
El hallazgo de hígado graso es extremadamente frecuente. Esta enfermedad se asocia a los siguientes factores de riesgo, entre los que se cuentan:
- Obesidad
- Diabetes
- Hipercolesterolemia
- Hipertrigiceridemia
- Sexo femenino
Sin embargo, es cada vez más frecuente encontrar personas con hígado graso sin estos factores de riesgo. No todas las personas que tienen hígado graso van a desarrollar complicaciones o daño hepático crónico.
En
Chile, un estudio reciente realizado por el Departamento de Gastroenterología
de la Pontificia Universidad Católica de Chile muestra que la prevalencia
de hígado graso en la población general de Santiago es 23%.
Cuadro
clínico
El
hígado graso frecuentemente es asintomático y solo es descubierto
a raíz de una ecografía (o ecotomografía) abdominal que muestra
el hígado más refringente ("brillante"). La otra forma
de llegar al diagnostico es a través del hallazgo de elevaciones de las
aminotransferasas (transaminasas) descubiertas en un examen de sangre rutinario
o por cualquier otra razón. Algunas personas se quejan de dolor abdominal
leve a moderado en el hipocondrio derecho (la zona donde se ubica el hígado).
Sólo un pequeño porcentaje de pacientes presentan síntomas
de insuficiencia hepática.
Diagnostico y evaluación
El diagnostico del hígado graso se basa en los hallazgos de la biopsia hepática. Esta muestra acumulación de grasa en los hepatocitos y puede haber además grados variables de inflamación y fibrosis.
Si bien la biopsia hepática es el único examen que permite asegurar el diagnóstico y es un examen de bajo riesgo, no todas las personas en que se sospecha el diagnóstico de hígado graso son sometidas a este procedimiento. Es habitual hacer el diagnóstico presuntivo de hígado graso en alguien con imágenes sugerentes (ecografía, tomografía computada o resonancia magnética). La biopsia hepática es, sin embargo, el único examen que permite diferenciar entre esteatosis simple (acumulación de grasa) y "esteatohepatitis" (grasa asociada a inflamación y fibrosis).
Algunas
personas con hígado graso tienen además elevación de las
transaminasas o aminotransferasas en la sangre (SGOT y SGPT, también conocidas
como ALT y AST). En estos casos es muy importante descartar otras causas de inflamación
hepática, como por ejemplo infección por virus de hepatitis B y
C, hemocromatosis o hepatitis autoinmune.
Pronóstico y consecuencias
La
mayoría de las personas con hígado graso no van a desarrollar consecuencias
graves de la enfermedad. Aproximadamente un 20% de los sujetos pueden tener algún
grado de fibrosis hepática en la biopsia, lo que puede llevar a grados
más avanzados de la enfermedad, incluyendo la cirrosis hepática
y el hepatocarcinoma. El hígado graso es probablemente la causa más
frecuente de cirrosis criptogénica (aquellas cirrosis en que no se encuentra
la causa).
Tratamiento
El tratamiento del hígado graso consiste fundamentalmente en bajar de peso y aumentar la actividad física. La obesidad y el sobrepeso, los principales factores de riesgo, son modificables mediante cambios en el estilo de vida. Otras recomendaciones incluyen evitar el consumo de alcohol y el consumo de medicamentos innecesarios.
En aquellas personas que están en etapas más avanzadas de la enfermedad (inflamación o fibrosis hepática importante), pueden usarse algunos medicamentos que pueden ayudar como antioxidantes (vitamina E) o agentes sensibilizadores de la insulina. Dentro de este último grupo de medicamentos, destaca el uso de pioglitazona, que ha demostrado beneficios normalizando las aminotransferasas y mejorando la histología hepática en un estudio piloto. Actualmente se está llevando a cabo el estudio PIVENS, auspiciado por el Clinical Research Network, auspiciado por el NIDDK, que comparará el uso de pioglitazona con vitamina E para pacientes con esteatohepatitis no-alcohólica.
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Fuente
www.hepatitis.cl
Foto con permiso de dream designs
