El
Virus del Nilo Occidental en las Américas
La fiebre del
Nilo Occidental (NO) es una enfermedad causada por el virus del
NO, un flavivirus que pertenece taxonómicamente al serocomplejo
de la Encefalitis Japonesa. Es una enfermedad transmitida por vector,
que se propaga a una amplia gama de vertebrados a través de mosquitos
infectados. Debido a la proximidad espacial y temporal de las infecciones
de aves y humanos, los epidemiólogos han llegado a la conclusión
que la transmisión sigue un ciclo enzoótico. Las aves actúan como
huésped del reservorio natural infectando a los mosquitos que a
su vez infectan a los vertebrados (1).
En los humanos,
el virus del NO produce generalmente una infección asintomática
o una enfermedad febril leve. Los síntomas de la infección incluyen
fiebre, cefalea y mialgias, ocasionalmente con erupción cutánea
y edema de glándulas linfáticas. La infección más grave puede caracterizarse
por cefalea, fiebre alta, rigidez del cuello, estupor, desorientación,
coma, temblor, convulsiones, debilidad muscular, parálisis y raramente
muerte (2). La meningoencefalitis es una complicación ocasional
de esta enfermedad. Las definiciones de caso probable y confirmado
han sido desarrolladas por los Centros para el Control y la Prevención
de Enfermedades (CDC) de los Estados Unidos (cuadro 1).
El virus del
NO fue aislado por primera vez en una mujer adulta en el Distrito
del Nilo Occidental de Uganda en 1937. Las primeras epidemias registradas
de la fiebre del NO ocurrieron en Israel durante los años cincuenta.
Durante esta época, el virus se reconoció como causante de la meningoencefalitis
humana grave. Posteriormente, se observó su presencia en Egipto,
Israel, India y algunas áreas de África. En 1974, la epidemia más
grande bien conocida causada por el virus del NO ocurrió en Sudáfrica.
Han ocurrido brotes recientes de la encefalitis vírica de NO en
seres humanos en Argelia en 1994, Rumania en 1996-1997, República
Checa en 1997, República Democrática del Congo en 1998, Rusia en
1999, Estados Unidos en 1999-2000 e Israel en 2000 (2) (Figura 1).
En las Américas,
la primera epidemia registrada de la encefalitis vírica del NO ocurrió
en el área metropolitana de Nueva York al final del verano de 1999.
Se notificaron un total de 62 casos de enfermedad neurológica y
7 defunciones. Además de los seres humanos, ocurrieron epizootias
concurrentes en aves y caballos, afectando de manera especial al
cuervo Americano (3). Durante esta epidemia/epizootia, el virus
se detectó en 4 estados: Connecticut, Maryland, New Jersey y Nueva
York. En 2000, hubieron 18 casos y una muerte registrados y se registró
una actividad epizoótica en las aves y/o los mosquitos en 12 estados
(Connecticut, Delaware, Maryland, Massachusetts, Nuevo Hampshire,
New Jersey, Nueva York, Carolina del Norte, Pensilvania, Rhode Island,
Vermont, Virginia) y el Distrito de Columbia (4).
No se ha determinado
cómo el virus del NO se introdujo en el continente americano. Sin
embargo, se sospecha que las aves migratorias son los principales
huéspedes introductorios del virus por varias razones (1): los brotes
del virus en las regiones templadas ocurren en general durante el
fin del verano o el principio del otoño, coincidiendo con las llegadas
de grandes concentraciones de aves migratorias; los brotes a menudo
ocurren entre los seres humanos que viven cerca de zonas pantanosas
donde altas concentraciones de aves establecen contacto con grandes
números de mosquitos; y se encontraron anticuerpos contra el virus
en la sangre de muchas especies de aves migratorias de las regiones
templadas. Además de las aves migratorias, los viajes internacionales
de personas infectadas a Nueva York y la importación de aves o de
mosquitos infectados son otras posibles fuentes de introducción
del virus del NO.
Como resultado
del brote de 1999, las autoridades de salud pública de los Estados
Unidos cuestionaron la preparación de la infraestructura de salud
pública para responder a las enfermedades transmitidas por vector
y reconocieron la facilidad con la cual los patógenos infecciosos
emergentes pueden entrar en nuevas zonas geográficas. Además, las
instituciones de salud pública no sabían cómo se propagaría el virus
y si se mantendría durante el invierno (5). Para abordar estos temas,
el CDC y el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA)
establecieron normas para un sistema de vigilancia activa y programas
de prevención y control (3).
Contar con un
sistema de vigilancia mejorado es una prioridad para los estados
que bordean el Océano Atlántico y el Golfo de México. Estos estados,
de Massachusetts a Texas, fueron seleccionados para participar en
la vigilancia del virus de NO por haber sido afectados por el brote
de 1999 y/o tener un alto potencial de ser afectado debido a los
modelos de migración de aves al sur. Un objetivo principal de la
vigilancia del virus del NO es detectar la actividad epizoótica
de manera temprana para que la intervención pueda ocurrir antes
que las enfermedades humanas graves (4). A partir de los resultados
epidemiológicos del brote de 1999, se identificaron aves infectadas
por el virus del NO antes de que se detectaran los casos humanos
en el mismo condado de residencia, lo que sugiere que los datos
de vigilancia usando aves son indicadores sensibles de la transmisión
epizoótica y pueden predecir la enfermedad humana. Los énfasis en
las actividades de vigilancia incluyeron: el monitoreo de la actividad
del arbovirus en las aves silvestres, aves centinelas y cuervos
muertos; la vigilancia de poblaciones de mosquitos para detectar
el virus del NO y otra actividad de arbovirus; la vigilancia pasiva
de la presencia del virus del NO fuera de los ciclos de ave-mosquito,
como en caballos y otros animales; y la vigilancia pasiva de casos
de encefalitis vírica (3).
El éxito de
las actividades de vigilancia en los Estados Unidos ha dependido
de la disponibilidad de los laboratorios que pueden proporcionar
apoyo de diagnóstico. Los ensayos inmunoenzimáticos de inmunoglobulina
M y G (ELISA) están disponibles en los laboratorios de salud pública
y veterinaria para proporcionar el primer tamizaje y diagnóstico
del suero humano y animal y los especímenes de líquido cefalorraquídeo.
Los laboratorios de salud pública y de referencia seleccionados
tienen capacidades para aislar e identificar el virus, realizar
pruebas de neutralización para identificar el anticuerpo específico
de flavivirus y realizar la inmunohistoquímica para detectar el
virus del NO en los tejidos de la autopsia. Todo el manejo de estudios
de laboratorio del virus se conduce bajo contención de bioseguridad
del tercer nivel.
El método más
eficaz para prevenir la transmisión del virus del NO u otros arbovirus
a los seres humanos es reducir la exposición humana a los mosquitos.
Los servicios de salud pública deben tener capacidad para controlar
a las poblaciones de mosquitos por el control larvario; el control
de las poblaciones de mosquitos adultos mediante la aplicación aérea
de insecticidas, y educando al público acerca de las enfermedades
transmitidas por vector, cómo se transmiten y cómo prevenir o reducir
el riesgo de exposición.
Dado que el
virus del NO es una zoonosis que afecta a mosquitos y a vertebrados,
la coordinación estrecha y el intercambio de datos entre los servicios
de salud pública federal, estatal y local, de control de vectores,
de agricultura y de departamentos de fauna silvestre es esencial
para tratar de manera exitosa esta enfermedad transmitida por vector.
Se requiere una vigilancia de arbovirus y una capacidad de respuesta
funcionales, con un laboratorio de referencia adecuadamente equipado
con personal adiestrado y una capacidad de análisis veterinaria/entomológica
(3).
La disminución
en el número de casos de la enfermedad humana grave entre 1999 (62
casos) y 2000 (18 casos) en los Estados Unidos puede atribuirse
a las medidas de prevención y control tomadas por los departamentos
de salud pública estatales y locales. Sin embargo, la experiencia
anterior en Europa ha indicado que la incidencia de la enfermedad
humana puede ser variable y los brotes esporádicos. A pesar de una
disminución en los casos, la actividad del virus del NO ha seguido
ampliándose a nuevas áreas y persistirá en el futuro. La investigación
de los modelos de migración de los aves revela que los «miembros
de una o más especies de aves que pasan por Nueva York y se reúnen
en las zonas pantanosas en grupos grandes y densos, potencialmente
alcanzan todo el sudeste de los Estados Unidos, México y Centroamérica,
las Islas del Caribe y América del Sur durante su migración hacia
el sur a los sitios de residencia de invierno y casi toda América
del Norte durante su migración norte a los criaderos.» (1) (6) (7)
Como fue observado por Blaskovic y Ernek (8), «la función de las
aves en la ecología de los arbovirus depende de si el vector migrante
encuentra condiciones favorables en el nuevo ambiente y si los vectores
locales son capaces de transmitir el virus apropiado. La presencia
del anticuerpo de arbovirus en las aves migratorias indica sólo
una interacción de virus-huésped pero no explica cuándo y dónde
ocurrió la infección.» Por estas razones, la vigilancia (principalmente
de aves muertas), las actividades de prevención y el control de
mosquitos necesitan estar bien establecidas y mantenidas. Además,
la investigación futura debe definir los criterios para predecir
el próximo destino del virus (1).
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Cuadro
1: Definición de caso de Encefalitis Vírica del Nilo Occidental
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Caso
confirmado
|
Caso
probable
|
No
caso
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Un caso
confirmado de la encefalitis del NO se define como una enfermedad
febril asociada con manifestaciones neurológicas que varían
de la cefalea a la meningitis aséptica o la encefalitis,
más al menos uno de los siguientes:
- El
aislamiento del virus del NO o la demostración del antígeno
vírico del NO o las secuencias genómicas en el tejido, la
sangre, el LCR u otros fluidos orgánicos;
- La
demostración del anticuerpo IgM contra el virus del NO en
el LCR por ELISA de IgM.
- Cuaduplicación
de los títulos de anticuerpos neutralizantes por la prueba
de reducción en placa (PRNT) en muestras pareadas del suero
o el LCR obtenidas en la fase adecuada.
- La
demostración de ambas IgM específica contra el virus del
NO (por ELISA) e IgG (sometido a tamizaje por EIA o IH y
confirmado por PRNT) en un único espécimen sérico.
|
Un caso probable se define como una enfermedad compatible
(como caso confirmado) que no satisface ninguno de los criterios
anteriores de laboratorio, más al menos uno de los siguientes:
- La
demostración del anticuerpo IgM sérico contra el virus del
NO (por ELISA);
- La
demostración de un título elevado de anticuerpos IgG específicos
contra el virus del NO en el suero en fase de convalecencia
(sometido a tamizaje por ELISA o IH y confirmado por PRNT).
|
Un no
caso se define como una enfermedad que no reúne ninguno
de los criterios anteriores de laboratorio, más:
- Una
prueba negativa para el anticuerpo de IgM contra el virus
de NO (por ELISA) en el suero o el LCR recolectado 8-21
días después de la aparición de la enfermedad; y/o
- Una
prueba negativa para el anticuerpo IgG contra el virus del
NO (por EIA, IH, o PRNT) en suero colectado 22 días después
de la aparición de la enfermedad.
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| Nota: Aunque las pruebas
de los tejidos o líquidos por PCR, detección de antígenos, o
aislamiento vírico puedan usarse para confirmar los casos de
encefalitis de WN, no se pueden usar para descartar los casos
porque los valores predictivos negativos de estos métodos de
la prueba en esta enfermedad son desconocidos. |
Referencias:
(1) Gubler, D. Surveillance for West Nile Virus in the Americas,
PAHO/WHO, Third Meeting of the Surveillance Networks for Emerging
Infectious Diseases in the Amazon and Southern Cone Regions, 2000.
(2) Centers for Disease Control and Prevention. West Nile Virus,
Division of Vector-Borne Infectious Diseases, 2000.
(3) Centers for Disease Control and Prevention. Epidemic/Epizootic
West Nile Virus in the United States: Guidelines for Surveillance,
Prevention and Control, 1999.
(4) Centers for Disease Control and Prevention. Update: West Nile
Virus Activity - Eastern united States, 2000. Morbidity Mortality
Weekly Report, 2000; 49; 1044-1047.
(5) Centers for Disease Control and Prevention. Guidelines for Surveillance,
Prevention, and Control of West Nile Virus Infection – United
States, Morbidity Mortality Weekly Report, 2000; 49;25-8.
(6) Bull J. Birds of New York State. Garden City (NY): Doubleday;
1974.
(7) Rappole, J., Derrickson, S., Hubalek, Z., Migratory Birds and
Spread of West Nile Virus in the Western Hemisphere. Emerging Infectious
Diseases, 2000; 6:319-327.
(8) Blaskovic D., Ernek E. Birds as hosts of arboviruses in connection
of migratory birds and their role in the distribution of arboviruses.
Novosibirsk, Russia: Nauka; 1972. p. 161-7.
(9) Steele KE, Linn MJ., Schoepp RJ, Komar N., Geisbert TW, Manudca
RM, et al. Pathology of fatal West Nile virus infections in native
and exotic birds during the 1999 outbreak in New York City. Veterinary
Pathology 2000; 37:208-24.
Fuente: OPS.
División de Prevención y Control de Enfermedades. Programa de Enfermedades
Transmisibles (HCP/HCT)
Fuente
Organización Panamericana de la Salud
Boletín
Epidemiológico, Vol. 21 No. 4, diciembre 2000—
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