Los Teléfonos Celulares y los Accidentes de Tránsito
Dr.
Manuel Piza
diagnostico@racsa.co.cr
Realizando
un meta-análisis (análisis de fuentes secundarias de la literatura)
sobre los posibles daños para la salud derivados del uso de los teléfonos
celulares, nos encontramos con un único hecho consistente: "La utilización
de teléfonos móviles durante la conducción de vehículos,
aumenta la frecuencia de accidentes de tránsito al actuar como un distractor
para los conductores".
Este
hecho ha sido comprobado en varios estudios en los que se ha empleado control
de casuística y técnicas de regresión logística. Los
estudios indican que el uso de un teléfono celular en el tráfico
afecta de forma diferente a conductores de vehículos livianos en las ciudades,
que a per-sonas de manejan en carreteras de alta velocidad o conductores de camiones
pesados o vehícu-los de trabajo.
Se demuestra que las personas
que poseen un teléfono celular y conducen, lo utilizan en prome-dio 50
minutos por mes y que esto tiene un efecto global de incremento de la frecuencia
de accidentes de tránsito, con referencia a personas que conducen en forma
similar pero no emplean el teléfono celular, de 5 veces. O sea que los
que hablan por el celular cuando conducen se accidentan cinco veces más
frecuentemente que los que no lo hacen.
Se analizó el uso del
sistema "manos libres" y se encontró que, aunque en menor grado,
también este aparato incrementa la frecuencia de accidentes. También
las encuestas se dirigieron hacia el hecho de realizar llamadas o solamente contestarlas
y en ambos casos la posibilidad de un accidente de tránsito fue mayor.
En un estudio realizado en Inglaterra se demuestra que el momento más
peligroso para la asociación entre la llamada telefónica y el accidente
es cuando ésta se inicia, bien sea que el conductor llame o sea llamado.
También estudiaron la posibilidad de que un teléfono celular en
el carro, en manos de otra persona diferente del conductor, afectara la capacidad
de concentración y se encontró, aunque las muestras son pequeñas
y las conclusiones no muy confiables, que esta circunstancia incrementa las posibilidades
de accidente, aunque menos que cuando el chofer es el que utiliza el aparato.
La función testicular de las ratas fue estudiada en otro análisis
en relación con las radiaciones de micro ondas que producen los teléfonos
celulares y se encontró que no había relación entre el conteo
de esperma y la exposición a los celulares. Tampoco se observaron cambios
en las células testiculares, con excepción de una pequeña
disminución de las que producen los espermatozoides, la cual no fue significativa
estadísticamente. El único hallazgo consistente fue un incremento
en la temperatura rectal de las ratas "telefonistas" con respecto a
las testigo.
En cuanto a la actividad cerebral en seres humanos que hablan
frecuentemente por celular, encontramos varios estudios hechos en Escandinavia
que fueron probados con diferentes modelos y marcas de celulares, arrojando cambios
en las ondas delta del electro encefalograma en el caso de uno de los teléfonos
celulares más antiguos. Con los más modernos no se logró
demostrar cambio alguno y no hubo consecuencias demostrables en la función
cerebral o en la capacidad cognoscitiva de los voluntarios que se sometieron a
los análisis.
En el Japón se analizó la posibilidad de cáncer de hígado
o la generación de sustancias cancerígenas por la exposición
a campos magnéticos de 1,439 Giga-Hertz como los que producen los teléfonos
celulares y no se logró demostrar que hubiese relación entre ambos
fenómenos.
Tal parece que seguirá siendo inocuo para la
salud utilizar los teléfonos celulares y móviles de los automóviles,
con la excepción de que podemos tener un accidente de tránsito mucho
más frecuente y que esa frecuencia aumenta en personas de mayor edad, ya
que las distracciones fueron 3 veces más frecuentes y serias en choferes
de más de 50 años.
Si, en términos generales, se
produce un accidente grave en 46 de cada 100 mil conductores en 365 días
de conducción consecutiva, tendríamos que, en las personas que manejan
con el celular en uso, esa frecuencia aumentaría a 1 accidente serio por
cada 100 mil conductores cada 18 días de conducción conse-cutiva.
En una población promedio mundial de un millón de conductores, eso
significa que pasaríamos de 450 muertos anuales a más de 2,300,
si todos los chóferes hablasen por el celular al menos 50 minutos mensuales
durante la conducción de su vehículo.


