DIPIRONA, UN ANALGESICO DE ALTISIMO RIESGO QUE
DEBERIA SER RETIRADO DEL MERCADO

Arturo Lomelí

Se le conoce con varios nombres: dipirona, metamizol, analgina, metramipirona, sulpirina, etc. No obstante en México el PLM lo identifica con el nombre genérico de metamizol.

Se comercializa con 30 presentaciones y 17 marcas entre las que figuran el Conmel, Dalmasin, Fardolpin, Magnol, Neo-Melubrina, Prodolina, Utidol y en combinación con otros medicamentos, Anespas, Bipasmin, Buscapina, Busconet, Busprina, Buticina, Colepren, Retodol, Selpiran, y Magnopyrol. Son medicamentos que alivian los síntomas y se promueven para combatir desde un simple dolor de cabeza hasta una dismenorrea, hay quienes los promueven como "ideal para la terapia de la diarrea". Se anuncia como tratamiento sintomático de cualquier dolor agudo, dolor por gripe y fiebre, prurito o neumonía, dolores en enfermedades infecciosas, cualquier dolor agudo o crónico, dolores reumáticos, dolor de muelas, etc.

Como consecuencia de los altos riesgos que implica su consumo según la "Lista Consolidada (de la ONU) de productos cuyo consumo o venta ha sido prohibido, retirado del mercado o severamente restringido o no aprobado por los gobiernos" 25 países lo han prohibido o restringido, incluidos los EE.UU. En el colmo de la contradicción en la Lista se dice que las autoridades sanitarias de México han "prohibido" las presentaciones pediátricas, cuando el hecho es que están a la venta 5 presentaciones destinadas a bebés y niños.

Tanto el movimiento internacional de los consumidores (Consumers International) como la HAI (Red de Acción Internacional para la Salud) desde los 1980s hemos desarrollado una campaña internacional para que todos los gobiernos del mundo prohiban los productos con metamizol, porque entre sus serios efectos adversos destacan la agranulocitosis que es un desorden de la sangre que puede resultar fatal, puede provocar choque anafiláctico, alergias conocidas al producto y deficiencias metabólicas como la porfiria hepática.

También puede ser responsable de erupciones cutáneas. Se conocen 36 referencias científicas y decenas de artículos, 10 estudios epidemiológicos, estudios clínicos, informes de casos, reportajes documentados en la prensa (como el recientemente aparecido en Excélsior) y la TV. Cabe destacar que se trata de un medicamento que no cura nada sino que alivia el dolor y baja la fiebre, para lo cual existen muchas otras alternativas. No obstante que en los envases y en el PLM se dice que "Su venta requiere receta médica", se encuentra a disposición de quienes lo soliciten en libre venta, como cualquier OTC.

La OMS señala que "desde los años 70s ha sido asociado a fatales reacciones adversas, discrasias sanguíneas como la agranulocitosis, lo que ha llevado a algunas autoridades sanitarias a su retiro del mercado. Los resultados de un extenso estudio internacional, publicado en 1986, confirman la relación causal con la agranulocitosis... cuya incidencia varia de un país a otro".

Por su parte, la FDA de los EE.UU. no sólo lo retiró de su mercado sino que prohibe su exportación y señala que "ha sido imposible prevenir quienes pueden verse afectados por una reacción adversa que puede presentarse al cabo de unas horas, por lo que su relación riesgo/ beneficio no justifica su uso, incluido su uso en la enfermedad de Hodgkin y otras similares." (FEREAC Registro Federal 42 (1179, 30893, 1977) de los EE.UU). Inexplicablemente en México también se encuentra en el cuadro básico, y las ventas al sector salud son cuantiosas.

Referencia:
Arturo Lomelí
Asociación Mexicana de Estudios para la Defensa del Consumidor
(amedec@secsa.podernet.com.mx)

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