Tormenta
de Polvo del Sahara sobre Europa y América
En estos días, los amaneceres y atardeceres podrían
verse en tono rojizo en los países del Caribe, pero el bello
espectáculo podría traer un mensaje poco alentador,
ya que se trata de una tormenta de arena proveniente del Sahara
conteniendo material biológico y químico potencialmente
dañino para la salud. En los últimos años el
estudio de las nubes de polvo generadas por las tormentas del desierto,
principalmente las del Sahara, cobró especial interés
en el mundo, debido a la posible influencia de ese elemento contaminante
del aire sobre el clima y otros ecosistemas.
Gracias al desarrollo
de la tecnología satelital, que permite observar desde el
espacio la formación de las nubes de polvo y su posterior
desplazamiento, los científicos abrieron el camino para avanzar
en esas investigaciones. Cada año llegan a América
y Europa grandes cantidades de partículas de polvo en forma
de nubes procedentes del desierto del Sahara, que emergen del continente
africano y son transportadas en dirección oeste hacia esta
región por el flujo de los vientos alisios.
Las tormentas de arena
en el Sáhara provocan que se eleven a la atmósfera
grandes cantidades de polvo y arena que, suspendidos, logran viajar
grandes distancias mucho más allá del desierto, logrando
alcanzar Europa o América. Por lo general una vez que ocurre
una tormenta de polvo (se diferencia de la de arena cuando el tamaño
de la partícula es menor de cien micras), este elemento al
ser más ligero sube hasta alturas de 5 a 7 kilómetros,
y forma una masa de aire muy caliente, cuya humedad relativa es
de apenas un 3%.
Una parte de estas nubes puede avanzar por la zona de las islas
Canarias y afectar a España, Portugal y Gran Bretaña,
mientras las otras se mueven por el Atlántico y llegan al
mar Caribe, aproximadamente a los seis días de registrada
la tormenta.
Si bien otros desiertos
como el de Gobi, en Asia, tributan también polvo a la atmósfera,
el del Sahara es el que tiene mayor incidencia sobre el hemisferio
occidental.
La arena del Sahara se
levanta cuando el aire cálido del desierto choca con el aire
más fresco de la región de Sahel - justo al sur del
Sahara. Mientras que las partículas ascendentes se remolinan,
los vientos alisios intensos comienzan a soplar hacia el oeste en
el Atlántico Norte. Las tormentas de polvo se forman, sobre
todo, durante los meses del verano y del invierno, pero en algunos
años - por razones que no se entienden - apenas se forman
en todos.
En Cuba, el máximo
de frecuencia de días con polvo del desierto tiene lugar
de mayo a agosto, pero los picos suelen presentarse en junio y julio.Estas
nubes de polvo han sido observadas de manera sistemática
en la Ciudad de La Habana desde mediados de los años 70 del
pasado siglo en las imágenes de satélites, y a simple
vista en aquellos días donde aparece en el cielo una bruma
muy intensa, sin que haya condiciones meteorológicas para
ello.
Por sus características
físicas, las partículas de polvo reducen el tamaño
de las gotas de lluvia e inhiben la formación de nubes de
gran desarrollo vertical generadoras de precipitaciones, favoreciendo
así los procesos de sequía.Como el polvo viene cargado
de hierro, sílice y sal, además de otros minerales,
hongos y bacterias, puede incrementar la salinización de
los suelos, y propiciar la aparición en los océanos
de las denominadas mareas rojas ( concentraciones masivas de algas
muy tóxicas), causantes de la muerte de diferentes organismos
marinos.
El peligro que genera
el fenómeno de recurrencia anual -que cubre un área
de 800 kilómetros de ancho- radica en el contenido de bacterias,
virus, esporas, hierro, mercurio, y pesticidas que presenta el polvo,
estos contaminantes los recoge a su paso por zonas deforestadas
del Norte de Africa, particularmente los países subsaharianos
intensamente afectados por desertificación generada por el
agotamiento de bosques por el uso no controlado de ese recurso.
Estas tormentas cuando
logran concentrarse y alcanzar áreas pobladas de Europa y
América, pueden provocar la aparición de alergias
y crisis asmáticas en muchas personas, sobre todo aquellas
que ya sufrían problemas respiratorios o de inmunodepresión.
Muchas veces se refieren casos de "gripes" persistentes
o alergias sin causa aparente que pueden haber sido provocadas por
el contacto con partículas de origen biológico presentes
en estas calimas.
Foto
de la tormenta de polvo del Sahara sobre las Islas Canarias.
Fuente
http://www.granma.cubaweb.cu/secciones/ciencia/ciencia341.htm
http://www.alpoma.net/tecob/?p=513
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