Hipertensión arterial en el paciente diabético

La hipertensión y la diabetes son dos enfermedades crónicas y dos de los principales factores de riesgo cardiovascular.

Pero además tienden a asociarse con mucha frecuencia y esto no es producto del azar sino que se debe a que existen mecanismos comunes para ambas enfermedades.

Las personas con presión arterial alta  tienen  un aumento del riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 (diabetes del adulto)  del 50%.  

Si bien no se ha demostrado que la presión arterial alta provoque diabetes si es claro que bajar la presión arterial disminuye el riesgo de que se desarrolle diabetes. 

Además, La presión arterial alta puede aumentar el riesgo de complicaciones de la diabetes tales como problemas en los ojos (problemas en la retina, cataratas y glaucoma)  y la enfermedad renal. 

Por otro lado, tener diabetes aumenta el riesgo de desarrollar presión arterial alta y otros problemas cardiovasculares, ya que la diabetes afecta negativamente a las arterias, lo que predispone a la aterosclerosis (estrechamiento de las arterias).

La aterosclerosis puede causar presión arterial alta, que si no se trata, puede conducir a un mayor daño de los vasos sanguíneos, y el accidente cerebrovascular, insuficiencia cardíaca, infarto de miocardio o insuficiencia renal.

Lea: Qué es la diabetes? 

Es frecuente hipertensión y diabetes en una misma persona?

Se ha comprobado que la hipertensión arterial afecta a más del 20% de los individuos de poblaciones industrializada y la diabetes es considerada como la enfermedad metabólica  de mayor frecuencia  entre la población.

La mayoría de las estadísticas señalan que el 3-4% de la población es diabética. La edad de máxima aparición está alrededor de los 60 años, siendo en la tercera edad el porcentaje de entre un 5-10%. En niños la frecuencia es de 1 por cada 500-1000 niños.

En diversos estudios epidemiológicos se ha podido comprobar que aproximadamente entre un 40% y un 60% de los diabéticos padecen hipertensión.

En los diabéticos que necesitan insulina, la hipertensión suele diagnosticarse años después del comienzo de la diabetes, cuando comienza a deteriorarse la función de los riñones. 

Por el contrario, en la diabetes del adulto, el diagnostico de hipertensión se suele hacer a la vez o incluso antes que el de diabetes.

Diagnóstico

Para diagnosticar la hipertensión solo necesitamos un esfigmomanómetro, no obstante el diagnóstico debe ser hecho por un médico ya que las cifras de tensión son muy variables durante el día y se necesita más de una determinación para hacer el diagnóstico.

En el caso de la diabetes, en la mayoría de los casos solo es necesario un  análisis de sangre para determinar los niveles de glucosa, si bien en otros casos, pueden ser necesarias pruebas más sofisticada para llegar a su diagnóstico.

Síntomas de hipertensión y diabetes

La diabetes produce en la mayoría de los casos síntomas muy característicos en cambio la hipertensión  no suele dar sintomas.

Por lo que es necesario que todas las personas, especialmente diabéticas se controlen periódicamente las cifras de presión arterial.

Síntomas  de la diabetes:

  • Aumento del apetito (polifagia), lo que se debe a la falta de utilización de los azucares y su eliminación por la orina. Esto unido a la utilización de las grasas como fuente de energía va a motivar una perdida de pesos y cansancio muy frecuente en estos pacientes.
  • Aumento de la cantidad de orina, el exceso de azúcar en sangre se elimina por el riñón arrastrando una gran cantidad de agua con lo que aumenta la cantidad y la frecuencia de micción (poliuria).
  • Sed, la perdida de agua por la orina hace que el paciente beba mucho (polidipsia) para compensar esta perdida.

No siempre aparecen todos estos síntomas en el diabético, algunos pacientes solo presentan uno o dos de los síntomas comentados, mientras que en otras ocasiones no se acompaña de ninguna molestia y pude ser que la enfermedad se descubra al cabo del tiempo por la aparición de alguna complicación.

Síntomas secundarios más frecuentes:

  • Retraso en cicatrización de las heridas.
  • Picores generalizados o en genitales.
  • Propensión a infecciones de la piel (forúnculos, panadizos).
  • Infecciones en las encías.
  • Alteraciones en la vista.
  • Dolores y hormigueo en las extremidades.

En los jóvenes y niños, los síntomas suelen ser más claros y llamativos que en los adultos y ancianos, por lo que es frecuente, en estos últimos, que el diagnóstico se haga de una forma casual, al practicarse un análisis rutinario por cualquier otro motivo.

Complicaciones de la diabetes

Hay que decir que las consecuencias de la diabetes al igual que ocurre con otras enfermedades metabólicas y de la hipertensión pueden ser evitadas o al menos muy atenuadas si se consigue un buen control de la enfermedad.

Consecuencias de la enfermedad a largo plazo

  • La diabetes daña las arterias de todo el organismo acelerando su envejecimiento, dando lugar a la aparición de arteriosclerosis, lo que ocasiona un mayor riesgo de sufrir accidentes vasculares cerebrales, infartos de miocardio y lesiones vasculares periféricas con la consiguiente mala cicatrización de las heridas en extremidades inferiores.
  • El riñón del diabético con el tiempo va deteriorando su función (enfermedad renal) con riesgo de sufrir insuficiencia renal crónica y acabar en diálisis.
  • Pérdida de visión por afectación especifica de los ojos (retinopatía diabética).
  • Afectación del sistema nervioso (neuropatía diabética) debido a la destrucción de la capa de mielina que envuelve al nervio, lo que da lugar a trastornos de la sensibilidad especialmente en miembros inferiores y en el hombre  impotencia sexual.
  • Lesiones en los pies (pie diabético)
  • Problemas de fertilidad si la diabetes está mal compensada.
  • Disfunción sexual en hombres y mujeres

-Complicaciones agudas

  • Cetoacidosis, es la manifestación clínica de un exceso de glucosa en sangre, que conlleva un riesgo de deshidratación pudiendo terminar en coma diabético.
  • Hipoglucemia, es la manifestación clínica de un descenso excesivo de glucosa en sangre que puede ser debida, a que la dosis de insulina o antidiabéticos orales sea excesiva, se omita o retrase alguna toma de alimentos, se haga demasiado ejercicio físico o a la combinación de alguna de estas causas. Se manifiesta por: sudoración, mareo, temblor, debilidad e incluso pérdida de consciencia.

Qué daño provoca la asociación diabetes-hipertensión ?

La hipertensión arterial empeora y acelera el daño que la diabetes ejerce sobre las arterias, lo que da lugar a que las personas hipertensas y diabéticas sufran con mayor frecuencia de:

  • Infarto de miocardio
  • Insuficiencia renal
  • Accidentes vasculares cerebrales
  • Enfermedad vascular periférica, etc.

Se pueden curar la hipertensión y la diabetes?

Tanto la hipertensión como la diabetes en general no se pueden curar, aunque mediante el control adecuado de las cifras de glucosa en sangre y de presión arterial se puede evitar o por lo menos retrasar el daño que produce en el organismo.

Para llevar a cabo estos objetivos es necesario contar con el equipos de educación en atención primaria que sean capaces de transmitir una verdadera educación diabetológia.

Qué medidas debe seguir el hipertenso diabético?

Si usted es un paciente hipertenso y diabético es importante que siga una serie de medidas higiénico-dietéticas generales, que en algunos casos pueden ser suficientes para lograr el control adecuado de la presión arterial y de las cifras de glucosa en sangre, y en otros, al menos van a permitir que las dosis de medicamentos  antihipertensivos, insulina o antidiabéticos orales que haya que emplear sean mucho menores.

De esta manera conseguimos evitar, retrasar o por lo menos atenuar las complicaciones de las enfermedades y en definitiva, tener una buena calidad de vida presente y futura.

1.-Evite el exceso de peso. Se debe vigilar periódicamente ya que a menudo el paciente diabético es además obeso y se ha comprobado que el exceso de peso se acompaña de una presión arterial más alta, por lo que la reducción del sobrepeso es primordial para el control de estas patologías.

2.-Mantenga una alimentación adecuada. La dieta de una persona diabética es básicamente la dieta equilibrada y sana que debería seguir cualquier persona. La diferencia es que quien padece la diabetes debe seguirla siempre, sin saltársela y teniendo en cuenta algunas limitaciones.

  • Muchas personas consiguen controlar los niveles de glucosa en sangre con solo seguir unas pautas correctas de alimentación.
  • Reparta los alimentos a lo largo del día evitando saltarse alguna comida que serán entre 4 y 6 al día.
  • Disminuya el consumo de azúcares.
  • Reduzca el contenido de grasas de origen animal y sustitúyalas por grasas vegetales como el aceite de oliva o por grasas de pescado. Así ayudará a disminuir sus cifras de presión arterial, a y a elevar los niveles de colesterol-HDL “colesterol bueno”.
  • Aumente el contenido de fibra de la dieta lo que hace que la digestión de los alimentos se enlentezca y por lo tanto la absorción de los hidratos de carbono sea más lenta también. Ayudará a un mejor control de la tensión y de peso, favoreciendo así mismo el ritmo intestinal.
  • Reduzca moderadamente la sal de las comidas ya que el exceso de la misma aumenta la tensión arterial.
  • Reduzca el consumo de alcohol. Un consumo excesivo de alcohol se asocia a una mayor incidencia de hipertensión y en el diabético su uso está desaconsejado por la cantidad de calorías “vacías” (que no tienen valor nutritivo) que aporta. Además pueden favorecer la aparición de hipoglucemia nocturnas.

5.-Haga ejercicio físico. La práctica de ejercicio físico moderado y diario provoca un descenso de la glucosa en sangre al ser utilizada por el músculo como fuente de energía por lo que mejora el control glucémico y resulta beneficioso para disminuir la presión arterial, el colesterol y controlar el peso.

6-No debe fumar en ningún caso. El tabaco aumenta de forma considerable el daño que sobre los vasos ejercen la hipertensión y fundamentalmente la diabetes, agravándolo y acelerándolo de forma muy importante. Cada cigarro que fuma un diabético equivale a 6 en una persona sana en cuanto al riesgo vascular se refiere.

7.-Cuidado con los ojos. Para prevenir o tratar estas complicaciones deben ser revisados por un oftalmólogo una vez al año.

8.-Cuidado con los pies. Hay que revisarlos todos los días, mantener una buena higiene y seguir los consejos del equipo sanitario, una simple herida puede dar lugar a grandes complicaciones.

9.-Procure llevar una vida relajada y tranquila. El estrés puede contribuir a la elevación de las cifras de presión arterial y glucosa en sangre y aumentar el riesgo de infarto.

10.-Autocontrol. Todo diabético debe aprender a conocer y controlar su enfermedad autoanalizándose en casa, pero no tendrá valor alguno si, al mismo tiempo, no realiza correctamente el tratamiento prescrito.

Ejercicio físico y diabetes

El ejercicio físico es uno de los pilares sobre los que se sustenta el tratamiento de la diabetes junto con la dieta y la insulina o antidiabéticos orales.

  • Mejora el control glucémico, al ser la glucosa utilizada por el músculo como fuente de energía.
  • Potencia el efecto de la insulina en los tejidos produciendo descenso de la glucosa en sangre.
  • Favorece la pérdida de peso y ayuda a combatir la obesidad al consumir con el trabajo muscular elementos grasos.
  • Disminuye el riesgo de enfermedad cardiovascular, efecto beneficioso que se debe a la disminución de colesterol y de la presión arterial.
  • Tiene un efecto psicológico positivo, por la sensación de bienestar que aporta.

Recomendaciones a la hora de hacer ejercicio físico el diabético hipertenso

  • Debe hacerse de acuerdo con la edad, condición física, estado de salud y tipo de tratamiento de cada paciente.
  • Si tienes más de 40 años, llevas más de 20 años de evolución la enfermedad o está tratado con insulina, seria recomendable un examen general y del aparato circulatorio en particular antes de empezar a hacer ejercicio físico.
  • Debe realizarse todos los días a la misma hora con la misma intensidad y duración.
  • Es importante evitar la realización de ejercicio físico antes de las comidas y que coincida con la máxima acción de la medicación para evitar hipoglucemia. Un buen momento seria después de las comidas.
  • Debe evitarse la inyección de insulina en las zonas sometidas a ejercicio intenso.
  • Se ajustará la dieta y la insulina a las necesidades de cada paciente para evitar la aparición de hipoglucemia. No existen reglas fijas cada uno debe buscar el equilibrio en su caso. A veces la hipoglucemia aparece varias horas después de haber terminado el ejercicio.

. Si el ejercicio es ligero bastará con aumentar algo la toma de hidratos de carbono.

  • Cuando el ejercicio sea mayor será necesario bajar también la dosis de insulina o antidiabéticos orales.
  • Si llevas una vida sedentaria la ejecución de un ejercicio o deporte aisladamente requiere una modificación previa de la dieta y medicación.

-Cuando se sale a hacer ejercicio siempre se debe llevar azúcar en el bolsillo.

  • Deben evitarse los deportes que impliquen mucho peligro, de alta competición o tensión emocional. (Alpinismo, pesca submarina, boxeo).
  • No es aconsejable la practica de deportes de mar estando solos (Wind surfing, natación, esquí acuático).
  • En el caso de diabetes descontrolada (glucemia de más de 300 mg/dl, y/o presencia de acetona en orina está desaconsejado realizar ejercicio físico porque se incrementa la descompensación.

Recuerde:

-El ejercicio no libera de realizar bien la dieta y la medicación.

  • Caminar es una buena actividad física.
  • Subir escaleras, desplazarse andando al trabajo , bajarse una o dos paradas antes del autobús son formas sencillas y baratas de hacer ejercicio físico.
  • No valen las excusas del tiempo, quien quiere lo encuentra.

Recomendacones dietéticas y modo de vida

Cuando come fuera de casa todos los días

Cuando usted sale fuera de casa a comer su dieta debería ser igual a la que tendría lugar en casa.

  • Tiene que intentar cumplir exactamente los horarios en las comidas.
  • Es imprescindible realizar todas las comidas previstas durante el día.
  • Respetes las cantidades que debe comer, no hay ninguna justificación clara para aumentarlas o disminuirlas. Para ello es útil que usted conozca lo que significan esos pesos en medidas caseras (cucharas, cucharones, tazas), de los alimentos una vez cocinados. Revise los pesos y medidas periódicamente.
  • Lea el menú cuidadosamente y ante un plato de composición desconocida, pregunte al personal del restaurante cual es su contenido para de esta manera elegir los más apropiados.
  • Las elaboraciones culinarias más recomendables son: Plancha, parrilla, hervidos, horno y batería de cocina “sin agua-sin grasa”.
  • Los pescados recomendados son todos en general, incluidos los azules. No olvide evitar los ahumados, en conserva, mariscos y crustáceos si su tensión está alta.
  • Elija preferentemente carne de pollo, pechuga de pavo, liebre, conejo y ternera magra, retirando siempre la grasa visible de las carnes y la piel de las aves.
  • Se recomiendan los quesos con bajo contenido en grasa, por debajo del 20-25%.
  • Para el postre pida fruta del tiempo.
  • En general los refrescos (sodas)  elaborados a base de colas, zumos y gaseosas coloreadas tienen gran cantidad de azúcares.
  • En el café o infusión pida leche descremada y para endulzar se puede utilizar edulcorante artificial tipo sacarina o similares, y nunca el azúcar, ni la fructosa ni el sorbitol.

Cuando estamos ante una comida de trabajo

  • Hay que intentar seguir las recomendaciones anteriores, sobre todo en cuanto a la cantidad pero si a pesar de todo, no es así, no está de más plantearse un buen paseo después de la comida.
  • Limitar la ingesta de alcohol ya que favorece la aparición de hipoglucemia nocturna.
  • Si a pesar de la advertencia es usted insulino dependiente y toma alguna bebida tipo cuba libre, el refresco a utilizar no debe ser “LIGHT”, o tomarlo con algún alimento para evitar el efecto HIPOGLUCEMIANTE DEL ALCOHOL.

 

Fuente

 

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Aviso

La información que usted encontrará en este artículo no pretende substituir el necesario consejo médico o la necesidad de un tratamiento profesional médico para una dolencia o transtorno en su salud.

Siempre debe consultar a un médico ante cualquier duda sobre su salud y antes de comenzar un nuevo tratamiento con medicamentos, dieta o programa de ejercicio físico.


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