Hidroterapia
Desde la medicina
naturista es importantísimo para la salud el contacto con
la naturaleza como algo indispensable para mantenerse sano. El sol,
aire libre, tierra, y agua ejercen un efecto revitalizante sobre
nuestro organismo, y su ausencia durante largos periodos de tiempo
repercute en un debilitamiento general que puede ser causa de múltiples
patologías.
Este es el punto
de partida de un grupo de terapias que se basan en estos elementos,
como son los llamados baños de sol o de aire, la fototerapia,
o la hidroterapia, que a su vez engloba múltiples técnicas,
como el uso de fangos y arcillas, las aguas mineromedicinales de
balnearios, o el aprovechamiento de su efecto puramente físico
(efectos térmicos y mecánicos).
El principal
efecto terapéutico del agua se debe a su gran capacidad de
almacenar y transmitir estímulos térmicos (frío-calor).
Esta cualidad es la que mas nos interesa a nivel ambulatorio para
desarrollar diversos tratamientos que puedan ser realizados por
el propio paciente.
El efecto térmico
producido por las aplicaciones de agua, de forma local o general,
provoca una serie de respuestas en nuestro organismo que pueden
ser aprovechadas con fines terapéuticos y preventivos. Todo
estímulo térmico sobre la piel provoca una respuesta
local en la circulación sanguínea superficial, y por
vía refleja, a través del sistema nervioso una respuesta
más profunda a nivel de músculos, vísceras
y circulación general en todo el cuerpo. Éstos cambios
favorecen el buen funcionamiento y capacidad de recuperación
de nuestro organismo.
En función
de la patología que queramos tratar o prevenir, aplicaremos
el agua de forma local o general, fría o caliente, alternando
temperaturas, y en forma de baños, compresas, envolturas,
o frotaciones.
Todas estas
técnicas, aparentemente inocuas pueden ejercer efectos realmente
intensos en nuestro organismo, y un mal uso puede ser perjudicial
especialmente si se usan en pacientes con determinadas patologías
como es el caso de las enfermedades cardiovasculares, que podrían
descompensarse.
Debemos respetar
algunas normas básicas:
No emplear nunca
aplicacones frías si nuestro cuerpo está frío.
Después de la aplicación fría debemos entrar
en calor secándonos y abrigándonos o haciendo ejercicio.
Las aplicaciones
calientes terminan siempre con una apliación fría
de corta duración que provoca una vasodilatación reactiva,
reforzando el efecto vascular producido por el agua caliente.
Nunca se realizarán
antes o después de las comidas ni utilizando productos que
contengan sustancias tóxicas o vasoactivas (tabaco, alcohol,
café).
La sensación
vigorizante que experimenta nuestro cuerpo tras una aplicación
hidroterapica debe ser siempre agradable y nunca acompañarse
de sensaciones desagradables como palpitaciones, mareos o sensación
duradera de frío. Esto seria signo de una mala adaptación
vascular en aquel momento y si ocurre debe interrumpirse la aplicación.
Xavier Luque
Médico Naturista
xavierluque@yahoo.com
www.frananton.com
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