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La Terapia Neural y la Homeopatía


Dr. Roberto Alvarado Aguirre


Publicado en el Diario "La Prensa Libre"
de Costa Rica el 4, 11, 18 y 25 de mayo del 2005

Una señora que padecía de una artritis dolorosísima en el hombro izquierdo llegó al consultorio del Dr. Ferdinand Huneke en Dusseldorf, Alemania, en 1940. Había sido tratada por los mejores médicos de Europa con masajes, inyecciones, irradiaciones, dietas, diatermia, etc. sin ningún resultado. Tal era la intensidad del dolor que movió a los médicos a pensar que se trataba de algún foco infeccioso en alguna parte del cuerpo que estaba disparando microorganismos a distancia, por lo que le extirparon amígdalas y extrajeron algunos dientes. También se pensó en amputar la pierna derecha cuyo peroné había tenido una operación hacía treinta años por osteomielitis (infección del hueso), especialmente porque desde los últimos cinco años presentaba una pequeña inflamación en esa zona que se resolvía con paños húmedos y tener la pierna en alto.

El Dr. Huneke le aplicó inyecciones de Impletol (procaína + cafeína) en el hombro que en muchos pacientes había funcionado bien y tampoco dio resultados. Quince días después la señora regresó para que le tratara el peroné porque se le había inflamado más y no mejoraba con los cuidados que siempre le habían aliviado. Además el dolor que presentaba en ese tobillo hacía más insoportable la vida de la paciente, quien, como dijimos antes, presentaba un desesperante dolor en el hombro izquierdo. El Dr. Huneke infiltró ahora el tobillo con el Impletol donde tenía la cicatriz de la operación de osteomielitis efectuada hacía 30 años. ¡Cuál fue su sorpresa!, el dolor atormentador del hombro desapareció en segundos. Ni el Dr. ni la paciente lo podían creer. ¡¿Qué había pasado?! ¡¿Cómo se había curado?!

Este descubrimiento le había provocado tal euforia que luego que la paciente se fue del consultorio, el Dr. Huneke tomó su bicicleta y pedaleó hacia las regiones montañosas "con el ánimo que el esfuerzo físico le devolviese la calma a mi alma", como relataría después en su libro. Había corroborado la existencia de un campo de interferencia de la energía vital, a distancia del hombro adolorido. Además descubrió que este disparador del dolor del tobillo, no era debido a bacterias sino, en este caso, a una cicatriz. ¿Pero, cómo una cicatriz puede provocar tan grave desorden doloroso y a tanta distancia, del tobillo al hombro? ¿Y cómo una sustancia inyectada en esa zona distante puede quitar el dolor inmediatamente?

Yo pude corroborar lo anterior con un caso mucho menos espectacular, también de dolor en un hombro y dificultad de levantar el brazo que experimentaba una paciente. En mi caso le puse el Impletol en la encía de un premolar que presentaba tratamiento de nervio e inmediatamente la señora pudo levantar el brazo hasta arriba y el dolor desapareció.

En otro paciente con crisis de asma le apliqué el Impletol en ciertos puntos del tórax y en una cicatriz de una vieja operación de pulmón. La crisis despareció al instante.

Esta reacción de curación tan rápida, fue bautizada, por los creadores de la Terapia Neural, los hermanos médicos Huneke: "Fenómeno en segundos" por la instantaneidad de la respuesta y se puede explicar de la siguiente manera.

El cuerpo humano tiene un espacio extracelular o mesénquima que rodea a las células de un tejido u órgano. A este espacio llegan las arterias más pequeñas y salen las venas más diminutas y los vasos linfáticos microscópicos; también se encuentran células reparadoras y de defensa, células constructoras y por supuesto las terminales del sistema nervioso que llevarán y traerán la información necesaria para mantener el equilibrio y la salud.

Todo este tejido que rodea a las células de un órgano o estructura, se podría comparar, aunque la diferencia es enorme, con las viviendas y las calles de una ciudad. Estas últimas serían el espacio extracelular y las primeras las células. Bueno, ¿qué pasaría si se produce un bloqueo permanente de las calles? Aunque las viviendas estén suficientemente equipadas con alimentos, agua, enseres, etc. con el tiempo se irán acabando los alimentos; si se daña un objeto o una tubería, no podrán pasar a repararlos ni se podrá salir a comprar el repuesto; la basura se acumularía en las casas con el consecuente mal olor, moscas y otros insectos que proliferarían y la enfermedad y la muerte llegarían a esas viviendas previo estado de depresión y angustia permanente de sus habitantes. Igual ocurre con las células si se produce un bloqueo de la energía en el tejido extracelular o si la membrana celular se ha despolarizado. Por eso el concepto que aún mantiene la medicina convencional que es la célula la que se enferma no es cierto siempre, más bien puede ser el resultado de la interferencia que existe en el tejido extracelular.

Un campo interferente puede ser una zona de inflamación, una cicatriz antigua, una vacuna, una vieja fractura, un tratamiento de nervio en una pieza dental, dientes supernumerarios o mal colocados, etc. que produce impulsos eléctricos que migran por el sistema nervioso y producen despolarización de la membrana celular no dejando pasar la información necesaria para mantener la función normal de las células, tejidos y órganos, aunque éstos se encuentran lejos del campo interferente.

Marisela (nombre ficticio) llegó a mi consultorio por gripes frecuentes, bronquitis o simplemente infecciones de garganta y amígdalas. Presentaba una cicatriz de cesárea realizada hace diez años que no molestaba para nada. Al hacerle una prueba especial de fuerza muscular, resultó que esa cicatriz era un campo de interferencia es decir disparaba señales eléctricas de pequeña amplitud y de baja frecuencia permanentemente que viajan por el sistema nervioso periférico hasta la médula espinal y de ahí al diencéfalo, en el cerebro, regresando a la periferia, también por los nervios, a la garganta y vías respiratorias superiores.

Al llegar a esa zona esos impulsos eléctricos, que pueden llegar hasta 3000 milivoltios, producen un desequilibrio en la membrana celular que normalmente debe trabajar entre 40 y 90 milivoltios. Esa alteración de la membrana hace que ya no funcione adecuadamente el intercambio que debe realizarse a través de ella; es decir los minerales, el oxígeno, la glucosa, los desechos celulares no van a pasar fácilmente por esa membrana celular afectada. Esto produce que la célula se enferme y se produzca las infecciones frecuentes.

¿Por qué los impulsos eléctricos llegan a garganta y no a otra parte del organismo? Pueden haber varios factores, entre los cuales se menciona la condición genética o sea la propensión que cada ser humano tiene de enfermarse en determinados órganos. Pero también existe una relación de cada zona del cuerpo con otra. En el caso de Marisela, la cicatriz se encuentra en el campo del chakra o centro de energía sexual que tiene íntima relación con el chakra de la garganta, por tanto puede afectar las dos zonas preferentemente. Así otras personas desarrollarán tumores en útero, quistes en ovario, flujos vaginales frecuentes, etc., en lugar de las infecciones de garganta.

A Marisela le inyecté en la piel de la cicatriz Impletol (procaína al 2% con cafeína al 1.42%) que actúa como repolarizador es decir vuelve a la normalidad esa zona de interferencia del impulso eléctrico, con lo cual se resuelve el problema. Reforcé el tratamiento con homeopatía para elevar las defensas del organismo y Marisela se curó.

Esto constituye un abordaje muy diferente al de la medicina convencional que había tratado a Marisela con antibióticos cada vez que presentaba una de las infecciones. Las consecuencias son peores porque éstos van llenando de toxinas químicas el organismo que favorecen las reinfecciones.

Francisco (nombre ficticio), de 65 años presentaba una catarata por el uso prolongado de esteroides. Se le efectuó terapia neural en la piel que rodea el ojo en los puntos específicos donde pasan, por debajo de la piel, los nervios que llegan al ojo. La catarata despareció.

Carlos (nombre ficticio) presentaba tos crónica y Asma desde que comenzó a trabajar en un restaurante de comidas rápidas. Su labor era sacar los productos de las grandes refrigeradoras del establecimiento. Había mejorado con homeopatía y el paso que seguía era cambiar de trabajo, entonces se agregó la terapia neural, efectuándose pequeñas inyecciones de Impletol en la piel del tórax. Carlos se curó rápidamente. Sigue trabajando en el mismo restaurante.

Giorgianela (nombre ficticio), estando embarazada desarrolló un herpes zoster que cubría parte de la espalda. Este virus tan agresivo se instala en los nervios y afecta la piel con un brote que se asemeja a las ampollitas de la varicela, con la diferencia que están circunscritos a una zona del cuerpo, ya que siguen el trayecto de dicho nervio. Los dolores ardorosos son terribles acompañados a veces por picazón incesante. Casi toda la medicación alopática no es recomendable durante el embarazo.

Entonces tenemos la opción de la homeopatía y de la terapia neural. Si el tratamiento se inicia en los primeros tres días el herpes desaparece. Si se efectúa más tarde se reduce los síntomas y la duración de la enfermedad. Como el virus se queda a vivir por siempre en los nervios, va a presentar recaídas, cada vez que el paciente tiene una baja de defensas como: estrés, angustia o depresión producidas por contrariedades en personas sensibles, la muerte de un familiar, una separación etc. También cuando se ha hecho un gran esfuerzo físico, cambios bruscos de temperaturas o modificaciones de su estado hormonal, como un embarazo, la menopausia y en ciertas mujeres la simple menstruación.

Si el herpes se encuentra en esta fase recurrente se puede espaciar la aparición de los síntomas y éstos serán menos intensos, con la aplicación de terapia neural y la homeopatía.

En todos estos caso el Impletol (procaína con cafeína) inyectados en ciertas zonas del cuerpo va a producir una repolarización de la membrana celular afectada por diversas causas, normalizando el intercambio normal que la célula debe tener para realizar sus funciones. Así la célula podrá seguir eliminando adecuadamente sus desechos y el CO 2, recibiendo los nutrientes y el oxígeno, las funciones de defensa y de comunicación nerviosa se seguirá presentando de manera normal y se restablecerá la salud.

Dr. Roberto Alvarado Aguirre
Médico y Psicólogo
Master en Homeopatía (niños y adultos) Univ. de París
Master en Desarrollo del Niño. Univ. de París.
Especialista en Terapia Neural, Pediatría e Hipnosis Clínica.
Sanación con Poliedros
Teléfonos (506) 234-5587, (506) 245-4086
robertoalvaradoaguirre@yahoo.com

GeoSalud, Octubre 2006

 

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