Nutrición en el Embarazo Múltiple


Un embarazo múltiple es el desarrollo simultáneo en el útero de dos o más fetos.

El número de este tipo de embarazos ha aumentado considerablemente en los últimos años. En  Estados Unidos,  se dio un aumento del 77% en estos casos, entre los años 1980 y el 2001.

Esta mayor proporción de embarazos múltiples se ha relacionado con varios factores, entre ellos el incremento de los tratamientos reproductivos, asociado con las drogas utilizadas, la inseminación artificial y las tecnologías reproductivas asistidas.

Por otro lado, se ha visto que conforme aumenta la edad en la que las mujeres deciden tener hijos, incrementa la probabilidad de tener un embarazo múltiple. Otro aspecto es el índice de masa corporal (IMC), debido a que las mujeres con obesidad tienen un mayor riesgo de embarazo múltiple.

Desafortunadamente, el aumento en embarazos múltiples resulta en una mayor prevalencia de bajo peso al nacer (de menos de 2500 g), de nacimientos pre término (menos de 37 semanas de gestación) y otras condiciones relacionadas a embarazos de alto riesgo, como lo es el aumento en la morbilidad y mortalidad del bebé y de la madre.

A pesar de esto, es importante recalcar que un adecuado tratamiento nutricional reduce de manera importante el riesgo de estas complicaciones, ya que mejora el crecimiento y desarrollo del feto, aumenta el periodo de gestación y previene que se dé una ganancia de peso excesiva en la madre.

Aumento de peso y requerimientos de energía

Las necesidades nutricionales de una mujer con embarazo múltiple están aumentadas debido a la formación; y el aumento de tamaño, de diversos órganos y tejidos como lo son  la placenta, el útero, los senos, el volumen sanguíneo, y por supuesto, el desarrollo y crecimiento del niño. Para que todos estos crezcan de una manera adecuada, se debe de dar una ganancia de peso apropiada, la cual se basa en peso de la madre antes del embarazo.

El Instituto de Medicina de Estados Unidos recomienda una ganancia total de peso en embarazos gemelares de 16 kg a 20,5 kg (35 a 45 libras). Las mujeres con bajo peso previo al embarazo deben ganar los 20,5 kg, mientras que las que padecen obesidad se recomienda que sea el límite inferior.  

La ganancia de 0,7 kg (1,5 lb) por semana después del primer trimestre de embarazo, se ha relacionado con una reducción en el riesgo de un parto pre término y bajo peso al nacer, en embarazos con gemelos. Este aumento de peso debe iniciar más temprano en el embarazo con trillizos, para una ganancia total final de 22,7 kg (50 lb).

Por lo tanto, el cálculo de calorías está basado en la ganancia que necesite cada mujer de manera individual.

Carbohidratos

Debido a que se da un cambio en el metabolismo de los carbohidratos durante el embarazo, y aún más en el múltiple, la alimentación debe ser restringida en estos casos. Además, se recomienda que sean de un bajo índice glicémico para así prevenir grandes variaciones en las concentraciones de azúcar en sangre.

Proteínas

Una deficiencia en el consumo de proteínas puede resultar en que se afecte el tamaño de la placenta o que se puedan dar retardos en el crecimiento. Por lo tanto, su consumo debe estar dentro de los rangos recomendados (un 20% del total de energía calculada) y debe ser una calidad tal que provea todos los aminoácidos esenciales (carnes, pollo, pescados, o combinación de frijoles, lentejas o garbanzos con cereales como arroz y avena). 

Grasas

Debido a que, como se mencionó anteriormente, la cantidad de carbohidratos se debe restringir, la proporción de grasas en la dieta aumenta. No obstante, estas deben ser de tipo monoinsaturadas (aceite de canola y oliva, aceitunas, aguacate, nueces) y poliinsaturadas (aceite de maíz, cártamo y soja, linaza, ajonjolí).  

La suplementación con ácidos grasos omega 3, los cuales son vitales para el desarrollo neurológico y de la retina, se ha visto que podría tener un efecto beneficioso para la madre y el desarrollo del bebé, ya que disminuye la cantidad de nacimientos pretérmino y con bajo peso al nacer. Vale la pena resaltar que mucha de la comida rica en omega 3, como los pescados, podrían contener sustancias dañinas para el feto como el mercurio, por lo que los suplementos son alternativas más seguras.

Vitaminas y Minerales

Las recomendaciones para estos nutrientes también se ven aumentadas durante el embarazo múltiple. A continuación se enlistan algunas vitaminas y minerales, y el incremento en su recomendación según el Instituto de Medicina de Estados Unidos.

  • Hierro: su requerimiento aumenta ya que hay una mayor síntesis de glóbulos rojos, y su deficiencia está relacionada a nacimientos pretérmino.  Se recomiendan 30 mg después de la semana número 12 de gestación.
  • Ácido fólico: su esquema es el mismo que para las mujeres con gestación única, con 400 mcg desde un mes antes del embarazo, hasta tres meses después. Alimentos ricos en este nutriente son las carnes, leguminosas (frijoles, garbanzos y lentejas), espárragos y la remolacha o betabel. 
  • Calcio: para cumplir su recomendación se deben consumir de 2 a 3 porciones de lácteos (1 porción= 250 ml de leche, yogurt o 30 g de queso). Además de esto, agregar 250 mg al día.
  • Vitamina C: adicionar 50 mg por día (ejemplo: 1 taza de moras, 1 kiwi, ½ taza de fresas o frutillas).

También se debe consultar con el médico y nutricionista acerca de suplementos que contengan zinc, cobre, vitamina B6 y Vitamina D. No obstante, se debe evitar exceder más de tres veces la recomendación dietética permitida debido a efectos potencialmente dañinos al momento del nacimiento.  

Actividad física

Los beneficios de la actividad física durante el embarazo están bien documentados. A pesar de esto, se recomienda una evaluación médica antes de hacer ejercicio en mujeres con embarazos con complicaciones médicas u obstétricas, dentro de las cuales se podrían incluir las mujeres con embarazos múlples.

El Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos de Estados Unidos, ha establecido lineamientos para el ejercicio durante embarazo múltiple y el periodo postparto, contraindicando en estos periodos la actividad física de tipo aeróbica, como correr, bailar, nadar, andar en bicicleta, entre otros.  

Por esta razón, es importante ejercitarse de manera regular antes del embarazo, ya que se ha visto que este hecho puede prevenir o restrasar la hipertensión arterial como consecuencia del embarazo.  

 

Daniela Cordero
Nutricionista
daniela.cordero@geosalud.com

GeoSalud, octubre 2012

Bibliografía

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