Clostridium difficile

Clostridium difficile es una bacteria que está presente de forma natural en el intestino de aproximadamente el 3 por ciento de los adultos y el 66 por ciento de los niños.

Clostridium difficile no causa problemas en las personas sanas. Sin embargo, algunos antibióticos que se usan para curar otras enfermedades pueden desequilibrar las bacterias "buenas" del intestino. Cuando esto sucede, las bacterias de Clostridium difficile pueden multiplicarse y causar síntomas como diarrea y fiebre.

Como las infecciones de Clostridium difficile normalmente se deben a los antibióticos, la mayoría de los casos se presentan en un entorno sanitario como un hospital. El número de casos de Clostridium difficile aumentó un 7 por ciento entre 2005 y 2006, a 55.620 casos en 2006. Una de las principales razones de esta subida es que se han mejorado las pruebas diagnósticas de la infección.

En la mayoría de los casos, Clostridium difficile puede prevenirse manteniendo unas buenas prácticas de higiene en los entornos sanitarios. Sin embargo, es extremadamente contagioso y se propaga muy fácilmente.

Los síntomas

Los síntomas de Clostridium difficile son: diarrea leve o aguda, heces sanguinolentas, fiebre y calambres estomacales. Generalmente, la causa de estos síntomas es la colitis (inflamación de las paredes del intestino grueso).

En casos poco frecuentes, Clostridium difficile puede causar infección de las paredes del abdomen (peritonitis), envenenamiento de la sangre (septicemia) y desgarros en el intestino grueso (perforación del colón).

En casos muy poco frecuentes, la infección por Clostridium difficile puede ser mortal. Este riesgo es más grande en las personas mayores que tienen otras enfermedades muy graves. La mayoría de las personas que se contagian de una infección por Clostridium difficile tendrán los síntomas mientras toman los antibióticos. Sin embargo, los síntomas pueden prolongarse otras 10 semanas más después de haber terminado los antibióticos.

Las causas

Clostridium difficile no necesita oxígeno para sobrevivir y multiplicarse (reproducirse), lo que significa que puede sobrevivir bien en el intestino grueso. Normalmente, la bacteria Clostridium difficile no afecta a los niños y adultos sanos, porque las bacterias "buenas" sanas del intestino la tienen controlada. Sin embargo, algunos antibióticos pueden interferir en este equilibrio sano de bacterias, de manera que Clostridium difficile puede empezar a multiplicarse y producir toxinas (venenos).

Las bacterias Clostridium difficile se propagan por medio de esporas, que se eliminan del organismo infectado por medio de la diarrea. Las esporas pueden entonces contaminar la zona circundante, como el retrete, las sábanas, la piel y la ropa. También pueden propagarse por el aire (por ejemplo, al hacer la cama).

Cualquier persona que entra en contacto con las superficies contaminadas puede propagar la infección. Las esporas pueden a su vez infectar a otras personas penetrando en el organismo a través de la boca. Las personas con Clostridium difficile presente de forma natural en el intestino no pueden propagar las bacterias, salvo que éstas empiecen a producir toxinas. Por eso, muchas personas tienen las bacterias en el organismo pero no presentan ningún síntoma.

El diagnóstico

Clostridium difficile se diagnostica por medio de pruebas de laboratorio hechas con una muestra de las heces de la persona infectada. Si hay una infección por Clostridium difficile presente, la prueba mostrará la existencia de toxinas de Clostridium difficile en las heces de la muestra.

El tratamiento

Solo será necesario un tratamiento contra la infección por Clostridium difficile si hay presencia de síntomas, el tratamiento no es necesario si las bacterias están presentes de forma inocua en el intestino. Si tiene síntomas de Clostridium difficile, es mejor que deje de tomar los antibióticos responsables de la infección, si fuera posible hacerlo. Esto permite que las bacterias "buenas" naturales vuelvan a crecer en el intestino, lo que suele ser suficiente para aliviar los síntomas y eliminar la infección.

Si los síntomas son más graves, como diarrea aguda o inflamación de las paredes del intestino delgado (colitis), puede ser necesaria la administración de antibióticos para eliminar las bacterias de Clostridium difficile. Si los síntomas vuelven, se pueden recetar tratamientos de bacterias "buenas" (probióticos) para estimular un nuevo crecimiento de las bacterias naturales.

En casos graves y poco frecuentes de infección por Clostridium difficile, puede ser necesaria la cirugía para reparar los intestinos dañados, sobre todo si hay desgarros en el intestino delgado (perforación del colón).

La prevención

Desafortunadamente, Clostridium difficile puede propagarse fácilmente, y puede que no sea posible evitar del todo la propagación de las bacterias. Sin embargo, se pueden tomar precauciones para reducir los riesgos de infección.

  • Si va a visitar a una persona que está en un entorno hospitalario y que tiene diarrea o el estómago descompuesto, no vaya acompañado de niños menores de 12 años.
  • Asimismo, deberá lavarse las manos con jabón y agua al entrar y al salir de las salas hospitalarias y usar un gel de manos con alcohol si lo hubiera. El gel de manos con alcohol es muy eficaz, aunque su uso no puede garantizar un método infalible de impedir la propagación de las bacterias.
  • No vaya a los entornos hospitalarios si no se encuentra bien o ha tenido diarrea recientemente, no se siente en las camas y cumpla con el horario y las normas de visitas.
  • Siempre que sea posible, las personas con infección por Clostridium difficile deberán tener su habitación y aseo propios para evitar que se contagien otras personas.

Fuente
NHS Choices
http://www.nhs.uk/

 

Siganos en  Facebook
Suscríbase
a Nuestro Boletín
Anote el codigo de seguridad CAPTCHA Image Enviar
Visite la página para Profesionales en Slaud o Pregunte al Médico
Profesionales en Salud Pregunte al Medico