Enfermedad de Alzheimer

 

Qué es la enfermedad de Alzheimer?
Signos y Síntomas
Causas
Diagnóstico
Tratamiento

La Enfermedad de Alzheimer es una enfermedad degenerativa del cerebro para la cual no existe recuperación. Lenta e inexorablemente, la enfermedad ataca las células nerviosas en todas las partes de la corteza del cerebro, así como algunas estructuras circundantes, deteriorando así las capacidades de la persona de gobernar las emociones, reconocer errores y patrones, coordinar el movimiento y recordar. A lo último, la persona afligida pierde toda la memoria y funcionamiento mental. Aproximadamente la mitad de las personas en los hospicios para ancianos y casi la mitad de todas las personas mayores de 85 años sufren de la Enfermedad de Alzheimer. Es ahora la cuarta causa principal de muerte en los adultos y, a menos que se desarrollen métodos eficaces para la prevención y el tratamiento, la Enfermedad de Alzheimer alcanzará proporciones epidémicas para mediados del próximo siglo.

¿Qué causa la Enfermedad de Alzheimer?

Factores biológicos en el cerebro

Hasta hace poco, dos anormalidades significativas se han observado en los cerebros de las personas afectadas por la Enfermedad de Alzheimer: fibras retorcidas de células nerviosas conocidas como enredos de neurofibrilarios y una proteína pegajosa llamada beta amiloide.

Las fibras enredadas son los restos dañados de microtúbulos, la estructura de apoyo que permite el flujo de nutrientes a través de las neuronas. Una forma mutada de la proteína conocida como tau se encuentra en estos enredos, y algunos expertos creen que esta versión defectuosa atrae y sostiene proteínas tau normales que ayudan comúnmente en la fabricación de una estructura de microtúbulo saludable. El segundo hallazgo significativo es una concentración alta de la proteína pegajosa conocida como beta amiloide, que forma parches llamados placas neuríticas. Estas placas se encuentran fuera de las células nerviosas rodeadas de los restos de neuronas moribundas. La beta amiloide misma es una astilla de una proteína más grande conocida como proteína amiloide precursora (APP, por siglas en inglés).

La beta amiloide también se asocia con niveles reducidos del neurotransmisor acetilcolina. (Los neurotransmisores son mensajeros químicos en el cerebro). La acetilcolina forma parte del sistema colinérgico, esencial para los procesos de la memoria y el aprendizaje, que se destruye progresivamente en los pacientes con la Enfermedad de Alzheimer. Existen otros factores que forman parte del proceso; sin embargo, las personas pueden tener inclusive depósitos densos de beta amiloide y no presentar señales de la Enfermedad de Alzheimer.

Los investigadores han identificado otras proteínas importantes, entre otras la proteína de unión asociada de retílo endoplásmico (ERAB, por siglas en inglés) y AMY117, o placas de AMY, que se encuentran en áreas del cerebro afectadas por la Enfermedad de Alzheimer. ERAB parece que se combina con beta amiloide para atraer nueva beta amiloide de fuera de las células. También parece que las cantidades altas de ERAB mejoran el poder destructor de nervios de su socio proteico. Las placas de AMY se asemejan tanto a la beta amiloide, que sólo se pudieron detectar a través de técnicas sumamente sofisticadas.

Respuesta inflamatoria

Algunos investigadores piensan que la beta amiloide puede romperse en fragmentos que sueltan radicales libres de oxígeno --químicos normales en el cuerpo que causan varios procesos dañinos cuando son producidos en exceso. Uno de estos procesos puede ser la respuesta inflamatoria, en la que el sistema inmunitario libera anticuerpos cuya misión es combatir los agentes nocivos, pero, si se producen en exceso, pueden lesionar las mismas células del cuerpo. De interés especial es cyclooxygenase (COX) que produce prostaglandinas, sustancias importantes en la respuesta inflamatoria que, en la Enfermedad de Alzheimer, pueden aumentar los niveles del glutamato, un aminoácido que es un destructor poderoso de células nerviosas.

Factores genéticos y beta amiloide

Principal en la investigación sobre los factores genéticos ha sido la apolipoproteína ApoE4, un subtipo de ApoE, la cual juega un papel en el movimiento y distribución del colesterol de las células nerviosas en reparación durante el desarrollo y después de una lesión. El gen de ApoE viene en tres tipos posibles: ApoE2, ApoE3 y ApoE4; las personas heredan una copia de un tipo de cada padre. Los estudios han reportado mayores depósitos de beta amiloide en las personas con ApoE4, menores en E3 y los más bajos en las personas con E2.

ApoE2 parece tener cualidades protectoras, ayudando a mantener la estructura de tubos diminutos que transportan nutrientes a las células cerebrales y a la vez las consume. En la presencia de ApoE4, sin embargo, los tubos pueden debilitarse y descomponerse. ApoE4 se ha estudiado durante años como un factor de riesgo para la coronariopatía y, algunos estudios (pero no todos) han encontrado un enlace entre la ateroesclerosis y la Enfermedad de Alzheimer. La enfermedad no es inevitable, sin embargo, inclusive en las personas con dos copias del gen de ApoE4. Los informes varían en la calculación del grado del riesgo, algunos reportando incluso grados más bajos. En las personas sin ApoE4, los cálculos del riesgo del desarrollo de la Enfermedad de Alzheimer a la edad de 85 años varían de un 9% a un 20%; en las personas con una copia del gen, el riesgo es de entre un 25% y un 60%; y en las personas con dos copias, el riesgo varía de un 50% a un 90% (sólo el 25% de la población porta dos copias del gen E4). Un estudio reciente reportó que una variación específica del gen ApoE4 se asocia con un alto riesgo de la Enfermedad de Alzheimer, lo cual puede explicar porque muchas personas con ApoE4 no presentan ninguna señal de la Enfermedad de Alzheimer.

Otra investigación ha identificado anormalidades genéticas en la mitocondria (la fuente de energía dentro de las células) en cerca de 20% de las personas con la Enfermedad de Alzheimer de inicio tardío; este defecto genético se pasa sólo de la madre --no del padre al niño.

Los investigadores se están aproximando a la identificación de genes defectuosos responsables de la Enfermedad de Alzheimer de inicio temprano, una forma poco común pero extremadamente agresiva de la enfermedad. La Enfermedad de Alzheimer de inicio temprano es sumamente prominente en las personas con el síndrome de Down; casi todos los pacientes que heredan este trastorno desarrollan la Enfermedad de Alzheimer si llegan a vivir hasta los 40 años. Las mujeres menores de 35 años --pero no madres mayores-- que dan a luz a niños con el síndrome de Down también corren un riesgo mucho mayor de la Enfermedad de Alzheimer. Algunos creen que mutaciones genéticas de tres proteínas críticas --proteína precursora beta amiloide (beta-APP, por siglas en inglés), S182 y STM2 --emergerán como factores principales de la acumulación acelerada de beta amiloide y la Enfermedad de Alzheimer de inicio temprano. Otra investigación ha indicado que los genes con mutaciones para las proteínas presinilin-1 (PS1) y presinilin-2 (PS2) son los probables sospechosos en este proceso. Se piensa que tales mutaciones hacen las células nerviosas más sensibles a la apoptosis (autodestrucción celular).

Deberá recalcarse que cerca del 60% de los casos de la Enfermedad de Alzheimer no pueden ser explicados por la presencia del gen ApoE4 u otros genes hereditarios. Los investigadores han detectado mutaciones en las proteínas conocidas como proteína precursora beta amiloide (BAPP, por siglas en inglés) y ubiquitin-B (Ubi-B, por siglas en inglés) las cuales pueden ser responsables de algunos de estos casos. Tales mutaciones no se heredan sino que parecen ser equivocaciones genéticas que ocurren durante la transcripción --el proceso de codificación en el que el ADN establece el modelo para la producción de proteínas y otras moléculas. Los factores genéticos desempeñan una función principal pero no ofrecen una respuesta completa en lo que respecta al desarrollo de la Enfermedad de Alzheimer. También parece que los factores del medio ambiente ejercen algún efecto.
El grupo étnico

La Enfermedad de Alzheimer es rara en Africa Occidental; sin embargo, los afroamericanos tienen cuatro veces un riesgo mayor que los americanos blancos, y su riesgo está asociado con la presencia del gen ApoE4. Los hispanos tienen un riesgo de más del doble que los blancos. La Enfermedad de Alzheimer ocurre menos entre los nativos americanos, crees y cherokees, y en las personas de China o Japón que en la población americana general. (Un estudio de hombres japoneses, no obstante, reveló que aquéllos que emigraron a los Estados Unidos experimentaron una mayor tasa de la Enfermedad de Alzheimer). Aunque diferentes factores genéticos pueden afectar a grupos étnicos específicos, los factores del medio ambiente también pueden jugar un papel en la Enfermedad de Alzheimer.

Factores del medio ambiente

Virus. Ya que varias otras enfermedades neurológicas degenerativas, como kuru y la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob, son causadas por un virus lento, infeccioso, los investigadores están explorando la ruta vírica como una causa posible de la Enfermedad de Alzheimer. No existe evidencia de que la Enfermedad de Alzheimer sea transmisible, pero una posibilidad es que la sensibilidad genética junto con un deterioro del sistema inmunológico deja a una persona vulnerable a tal virus.

Un estudio ha indicado que el virus 1 del herpes puede proporcionar este enlace; los resultados encontraron que el riesgo de la Enfermedad de Alzheimer es muy alto en las personas con ApoE4 que también tienen evidencia de este virus, pero el riesgo es normal en las personas con tan sólo uno de estos factores.

Los metales. A pesar que existía la inquietud de que el aluminio podía jugar un papel en la Enfermedad de Alzheimer, los estudios no han encontrado ninguna relación entre el desarrollo de la Enfermedad de Alzheimer y la exposición al aluminio en la cocina, trabajo ocupacional o agua potable. La Enfermedad de Alzheimer sí crea una enfermedad que resulta en iones de aluminio que reemplazan iones de hierro y se acumulan en las células, contribuyendo así posiblemente a la demencia ya existente. Algunos investigadores creen que las cantidades excesivas de cinc pueden promover la formación de placas amiloides.

En un experimento, este proceso se aceleró cuando el cinc se combinó con silicato de aluminio, una sustancia que se encuentra en cremas no lácteas y medicamentos antidiarreicos sin prescripción. El metabolismo de cinc anormal también se ha encontrado en pacientes con la Enfermedad de Alzheimer.

Campos electromagnéticos . Algunos estudios han reportado una incidencia mayor de la Enfermedad de Alzheimer en las personas expuestas a campos electromagnéticos intensos. Algunos investigadores creen que los campos magnéticos pueden interferir en la concentración del calcio dentro de las células, y otros creen que pueden aumentar la producción de beta amiloide.

El género


Un estudio reciente indica que los factores de riesgo de la Enfermedad de Alzheimer pueden ser diferentes en las mujeres y los hombres. Los hombres tienen un riesgo mayor de desarrollar la Enfermedad de Alzheimer. La terapia de estrógeno puede ayudar a proteger a las mujeres mayores.

Traumatismo craneoencefálico

La lesión de la cabeza puede acelerar el desarrollo de la Enfermedad de Alzheimer en las personas que son ya susceptibles a la enfermedad.

Arteroesclerosis

Algunos estudios (no todos) han encontrado un enlace entre la ateroesclerosis, o endurecimiento de las arterias, y la Enfermedad de Alzheimer, en particular entre las personas que portan el gen ApoE4.

¿Cómo puede Prevenirse la Enfermedad de Alzheimer?

 

TERAPIA DE ESTROGENO

Cada vez más, los estudios están reportando que el estrógeno protege contra la Enfermedad de Alzheimer y el funcionamiento mental reducido normalmente asociado con la vejez. Varios estudios han reportado que las mujeres que están haciendo la terapia de reemplazo de hormonas (en varios combinaciones) tienen mejores resultados en pruebas de memoria y aprendizaje que las mujeres que no la están haciendo. Dos estudios recientes encontraron que las mujeres que estaban haciendo la terapia de reemplazo de hormonas tenían un riesgo reducido de la Enfermedad de Alzheimer --en un estudio el riesgo fue inferior en un 60%. La terapia de estrógeno puede incluso ayudar a las mujeres con la Enfermedad de Alzheimer existente; un estudio encontró que las mujeres con la Enfermedad de Alzheimer entre leve y moderado mostraron mejor funcionamiento mental después de tomar estrógeno; y otro reportó menos evidencia de la Enfermedad de Alzheimer en los cerebros de las mujeres que tomaban estrógeno que en las que no lo estaban tomando. A estos informes los soportan estudios en animales que indican que el estrógeno desencadena un proceso que conduce a la producción de acetilcolina, un químico que se encuentra en niveles muy reducidos en los pacientes de la Enfermedad de Alzheimer. También parece que la terapia de estrógeno estimula el flujo sanguíneo en el cerebro.

 

MEDICAMENTOS ANTIINFLAMATORIOS NO ESTEROIDES

Los medicamentos antiinflamatorios no esteroides comunes (NSAID, pos siglas en inglés), como la aspirina, el ibuprofeno (Advil, Motrin) y el naprosyn, tienen propiedades que bloquean factores específicos en la respuesta inflamatoria que se cree desempeñan un papel importante en la degeneración de neuronas. Un estudio a largo plazo encontró que las personas que tomaron ibuprofeno durante dos años o más tuvieron una reducción del 50% en la incidencia de la Enfermedad de Alzheimer en comparación con los que no tomaron el medicamento. En el mismo estudio, el uso a largo plazo de la aspirina pareció no conferir ningún beneficio, quizás porque la dosis fue a menudo muy baja. El uso a largo plazo de los NSAID puede ejercer efectos peligrosos en el tubo digestivo y no deberán tomarse sin la recomendación de un médico. El paracetamol (Tylenol) no es un medicamento antiinflamatorio y no ejerce ningún efecto sobre esta enfermedad.

DIETA

Un análisis preliminar de los hábitos alimenticios en once países indica que una dieta baja en grasas puede reducir el riesgo de la Enfermedad de Alzheimer. En los países con dietas bajas en grasas como en la China y Nigeria, el riesgo de desarrollar la Enfermedad de Alzheimer es de 1% a la edad de 65 años comparado con 5% en los Estados Unidos. Para soportar esto, un estudio en Holanda encontró que las dietas altas en grasa total, grasa saturada y colesterol estaban asociadas con demencia. Aunque se deberían evitar las grasas saturadas y los ácidos transadípicos, algunas grasas, como los ácidos adípicos omega-3, que se encuentran en pescados como el salmón, el halibut, el pez espada y el atún, son esenciales para el desarrollo del sistema nervioso; estos ácidos adípicos también pueden ayudar a proteger contra el deterioro mental en la vejez. Algunos reportes han indicado que las propiedades antioxidantes encontradas en las sustancias, como la vitamina C, E y el selenio pueden servir de protección contra el deterioro mental, pero se necesita evidencia para confirmar esto. La vitamina E es de particular interés. La mayoría de los alimentos no son ricos en esta vitamina, pero se encuentra en aceites vegetales (en particular el aceite de germen de trigo), batatas, aguacates, cacahuates, semillas de girasol y frijol de soja.

EDUCACIÓN CONTINUA y ACTIVIDAD MENTAL

Varios estudios han reportado un riesgo mayor de la Enfermedad de Alzheimer entre las personas con menos educación y un riesgo menor de demencia y Enfermedad de Alzheimer en las personas que permanecen activas mentalmente. Unos pocos expertos especulan que el aprendizaje en sí estimula un mayor crecimiento de neuronas y por lo tanto puede crear una reserva más grande en el cerebro de tal manera que toma más tiempo el que las células cerebrales sean destruidas.

Otros creen que fuerzas de índole socioeconómico, como la dieta y toxinas del medio ambiente, pueden hacer a las personas de nivel cultural más bajo más susceptibles. Un estudio en curso con monjas no encontró ninguna asociación entre la educación y la Enfermedad de Alzheimer pero sí encontró un alto riesgo de Enfermedad de Alzheimer entre aquéllos cuyas redacciones de juventud mostraron una escasez de ideas y un riesgo bajo en aquéllos cuyas redacciones eran ricas en ideas. Algunos expertos postulan que este estudio ofrece la evidencia de que la Enfermedad de Alzheimer es una enfermedad de índole vitalicio que empieza a una edad temprana y que la educación continua no ofrece ninguna protección. Este estudio fue muy pequeño, sin embargo, y cuando se evaluaron casos fuera del estudio empleando los mismos criterios, no ocurrieron los mismos resultados. En cualquier caso, permanecer mentalmente activo e interesado en la vida será siempre una buena recomendación.

 

EVITAR RIESGOS DEL MEDIO AMBIENTE

La asociación entre el riesgo incrementado de la Enfermedad de Alzheimer y el aluminio y el cinc es muy débil, pero ha causado alarma. Nada se pierde mediante el empleo de utensilios de la cocina hechos de otros materiales y la evitación de medicamentos comunes sin prescripción con contenido alto de aluminio, como los antiácidos. En cuanto al cinc, las deficiencias son graves, y las personas necesitan este mineral, aunque los suplementos son rara vez necesarios.

¿Cuáles son los Síntomas de la Enfermedad de Alzheimer?

Los primeros síntomas de la Enfermedad de Alzheimer pueden pasarse por alto ya que se asemejan a las señales del envejecimiento natural. Estos síntomas incluyen olvido, pérdida de la concentración, pérdida de peso sin explicación y problemas motrices, incluyendo dificultades leves para caminar. En los individuos sanos, síntomas similares pueden ser resultado de fatiga, aflicción o depresión, enfermedad, pérdida de la visión o la audición, el uso de alcohol o ciertos medicamentos, o sencillamente la carga de tener demasiados detalles para recordar inmediatamente. Pero cuando la pérdida de la memoria empeora, la familia y los amigos perciben que existen problemas graves (vea el cuadro: Diferencias entre las señales normales del envejecimiento y la demencia, abajo).

Un indicio para diferenciar la Enfermedad de Alzheimer del envejecimiento normal puede ser la incapacidad del paciente de comprender el significado de las palabras. Los problemas sensoriales que la acompañan, como la pérdida de la audición y una disminución en la capacidad de leer, así como debilidad física general en los pacientes recién diagnosticados con la Enfermedad de Alzheimer indican un tiempo más corto de supervivencia. Algunos otros trastornos pueden estar causando estos síntomas extremos y deberán descartarse antes de que un diagnóstico de la Enfermedad de Alzheimer pueda ser concluyente. Vea ¿Qué pruebas confirmarán un diagnóstico de la Enfermedad de Alzheimer?, abajo. Cerca del 20% de los presuntos casos de Enfermedad de Alzheimer resultan ser otro trastorno, la mitad de los cuales son potencialmente tratables o controlables.

Estrictamente hablando, un diagnóstico definitivo de la Enfermedad de Alzheimer sólo podrá efectuarse a través de una autopsia después de la muerte.

 

DIFERENCIAS ENTRE LAS SEÑALES NORMALES DEL ENVEJECIMIENTO Y LA DEMENCIA
SEÑALES TEMPRANAS DE LA ENFERMEDAD DE ALZHEIMER
DEMENCIA NORMAL
MEMORIA Y CONCENTRACIÓN
ESTADO DE ÁNIMO Y COMPORTAMIENTO
Lapsos menores y periódicos de la memoria u olvido de parte de una experiencia.
Lapsos ocasionales de la atención o lapsos de la atención y la concentración.
Extravío de objetos importantes.
Confusión acerca de cómo cumplir tareas sencillas.
Dificultad con problemas aritméticos sencillos.
Dificultad para tomar decisiones corrientes.
Confusión acerca del mes o la estación.
Tristeza temporal o ansiedad con base a una causa apropiada y específica.
Intereses cambiantes.
Comportamiento cada vez más cauteloso.
Cambios impredecibles del estado de ánimo.
Pérdida creciente de los intereses externos.
Depresión, ira o confusión en proceso de cambio.
Negación de los síntomas.
SEÑALES POSTERIORES DE LA ENFERMEDAD DE ALZHEIMER
DEMENCIA NORMAL
IDIOMA Y HABLA
MOVIMIENTO/ COORDINACIÓN
Aptitudes no deterioradas del idioma.
Dificultad para completar oraciones o encontrar las palabras adecuadas.
Reducción en la conversación y/o conversación irrelevante.
Aumento en la precaución motriz.
Mayor lentitud para reaccionar.
Deterioro visible del movimiento o la coordinación, incluyendo lentitud en los movimientos, paso vasilante y una reducción en el sentido del equilibrio.

 

¿Cuáles son las últimas Farmacoterapias para la Enfermedad de Alzheimer?

En la actualidad se están estudiando cantidades de medicamentos, la mayoría de ellos con el propósito de aliviar los síntomas; no hay una cura. La FDA cataloga los medicamentos para la Enfermedad de Alzheimer en el nivel más alto de prioridad para su estudio, en la misma categoría de los medicamentos para el SIDA, el cáncer y otras enfemedades potencialmente mortales. Las personas que deseen participar en ensayos clínicos de medicamentos experimentales deberán consultar sus capítulos locales de la Enfermedad de Alzheimer para obtener información sobre los sitios y requisitos. Ya que casi todos los estudios se realizan con pacientes que padecen de la Enfermedad de Alzheimer en etapas entre leves y moderadas, es importante buscar ensayos clínicos de fármacos tan pronto sea diagnosticada la Enfermedad de Alzheimer. Un nuevo estudio indica que los pacientes que participan en un ensayo clínico tienen una probabilidad casi que del doble de ser llevados a un hospicio para ancianos en comparación a los pacientes que no participan en ellos. Los prestadores de asistencia deberán estar disponibles para ayudar a los pacientes a que cumplan con cualquier terapia experimental.

MEDICAMENTOS QUE PROTEGEN EL SISTEMA COLINERGICO

Tacrine (THA o Cognex) y donepezil (Aricept) son los únicos medicamentos en este momento aprobados específicamente para la Enfermedad de Alzheimer. Ambos están diseñados para aumentar la cantidad de acetilcolina en el cerebro. Los beneficios de estos y otros medicamentos que protegen el sistema colinérgico están muy lejanos de ser notables, pero sí mejoran levemente la función y capacidades mentales, en particular en el habla y el reconocimiento de ideas, en aproximadamente la mitad de pacientes con enfermedad entre leve y moderada. Un estudio reciente encontró que tacrine es muy útil para las mujeres que portan el gen ApoE2 o ApoE3, pero no presenta beneficios para los que portan el gen ApoE4.

En el mismo estudio, la inclusión de la terapia de estrógeno mejoró los beneficios de tacrine. Los efectos colaterales típicos de tacrine incluyen náusea y diarrea. Donepezil parece ser mejor tolerado que tacrine y puede ser más eficaz y para más personas que tacrine. Tampoco parece ser tan novico para el hígado como tacrine, el cual se ha descubierto ejerce efectos severos cuando se administra en dosis altas. La descontinuación del medicamento revierte los problemas hepáticos. Tacrine necesita tomarse cuatro veces al día; sin embargo, donepezil sólo necesita tomarse una vez al día.

Otros medicamentos protectores colinérgicos que son prometedores en ensayos incluyen posatirelin, velnacrine, citicoline, CDP-colina, CP-118,954, fisostigmina (Synapton), piracetam, E2020, metrifonate y ENA 713. Varios expertos objetan el desarrollar medicamentos que afectan el sistema colinérgico, ya que tales medicamentos, en el mejor de los casos, sólo desaceleran la progresión pero nunca llegarán a curar la enfermedad.

MEDICAMENTOS ANTIINFLAMATORIOS

Dado que el proceso inflamatorio puede desempeñar un papel en la Enfermedad de Alzheimer, están estudiándose varios medicamentos antiinflamatorios. Los medicamentos antiinflamatorios no esteroides (NSAID, por siglas en inglés), que incluyen aspirina e ibuprofeno, están bajo escrutinio intenso. Los corticosteroides son los medicamentos antiinflamatorios con mayor frecuencia prescritos, pero el uso a largo plazo en realidad puede causar pérdida de la memoria y no parecen afectar las prostaglandinas, sustancias que parecen ser factores en el desarrollo de la Enfermedad de Alzheimer y que las NSAID intentan combatir. Otros agentes antiinflamatorios que están siendo considerados incluyen factor liberador de corticotropina (CRF, pos siglas en inglés), thalidomide y tenidap, un medicamento con acciones únicas empleado para tratar la artritis reumatoide.

ESTRÓGENO Y OTRAS HORMONAS

Parece ser que la terapia de reemplazo de estrógenos desacelera la progresión e incluso previene la Enfermedad de Alzheimer, creando así interés en otras posibles terapias hormonales. Dihydroepiandrosterone (DHEA), una hormona sexual que alcanza su punto cumbre en la juventud y disminuye con la edad, ha mostrado algún beneficio en la memoria en los estudios con animales. Los investigadores esperan poder diseñar compuestos que imiten los efectos protectores del estrógeno contra la enfermedad, sin efectos colaterales afeminadores.

Placlitaxel (Taxol), un medicamento usado para el cáncer ovárico y de la mama, puede desacelerar la degeneración nerviosa.

Antioxidantes. Un estudio encontró que las dosis grandes (2000 IU) de vitamina E, selegiline o ambos en combinación pueden retardar levemente la progresión de la enfermedad o sus síntomas. Estos dos agentes parece que proporcionan beneficios iguales pero al combinarlos no mostrarón ninguna ventaja. El estudio tenía algunas limitaciones, sin embargo, y se necesita llevar a cabo más investigación para confirmar los beneficios de estos medicamentos.

Nicotina. Algunos estudios de laboratorio han indicado que la nicotina protege las células nerviosas. Un medicamento similar a la nicotina llamado ABT418, administrado a través de un parche en la piel ha mostrado beneficios en la memoria y la atención, aunque tales efectos positivos pueden ser de vida corta y el medicamento puede ejercer efectos adversos a largo plazo. El riesgo de la Enfermedad de Alzheimer en los fumadores ha sido conflictivo, incluyendo un [estudio] en el que se encontró una mayor tasa de la Enfermedad de Alzheimer. En cualquier caso, el tabaquismo nunca se recomienda como prevención o tratamiento.

Extractos herbarios. En el Japón, los investigadores están trabajando en un extracto del árbol de guarana que parece proteger las células de los efectos nocivos de la beta amiloide. Ginkgo biloba es una hierba común que parece aumentar el flujo sanguíneo al cerebro y puede tener propiedades antioxidantes; los ensayos en los que se está empleando un extracto activo (Egb 761) están dando esperanza de estabilización e inclusive mejoría de la función mental en la demencia. Gingko biloba está también disponible en las farmacias y tiendas de la salud, pero esta forma no es regulada, y no hay normas para regular su calidad o eficacia. Se ha dicho que la medicina herbaria china HupA ayuda a evitar la muerte de células cerebrales, pero ningún estudio ha confirmado esto.

Otros medicamentos. Propentofyline puede mejorar el metabolismo en el cerebro y desacelerar algunos de los procesos que causan la muerte celular.

Las drogas del corazón comúnmente utilizadas, conocidas como bloqueadores de la vía del calcio, protegen las células nerviosas previniendo el que el calcio entre en ellas, un proceso que puede tener importancia en los estudios de la Enfermedad de Alzheimer. Se ha reportado en estudios que la infusión del factor de crecimiento nervioso (NGF, por siglas en inglés) en los cerebros de los ratones de hecho revirtio el daño cerebral. Se desconoce, sin embargo, como afectaría a la gente, y faltan todavía años para la realización de ensayos clínicos con humanos.

MEDICAMENTOS PARA LA DEPRESION Y LA IRRITABILIDAD

La depresión mayor con demencia que ocurre en las personas ancianas puede ser una señal temprana de la Enfermedad de Alzheimer; en tales casos, ésta precede a la Enfermedad de Alzheimer por dos años o menos. Algunos expertos creen que esta investigación indica que la Enfermedad de Alzheimer puede retardarse tratando a estas personas con antidepresivos y uno de los medicamentos, como donepezil, en la actualidad empleado para la Enfermedad de Alzheimer. Los antidepresivos conocidos como inhibidores de reabsorción de la serotonina selectiva (SSRI, pos siglas en inglés) pueden ser particularmente eficaces en aliviar la depresión, irritabilidad y la excitación asociada con la Enfermedad de Alzheimer. Estos síntomas y los síntomas más severos, incluyendo comportamiento verbal o físicamente agresivo y el deambular, se han tratado tradicionalmente con medicamentos antipsicóticos como el haloperidol (Haldol) y el antidepresivo desyrel (Trazodone); los medicamentos antipsicóticos, sin embargo, pueden de hecho aumentar la demencia. Los antipsicóticos más nuevos, como la risperidona (Zyprexa), pueden ser eficaces con estos síntomas, y pueden no empeorar la demencia, aunque no está claro todavía cuáles serán sus efectos sobre la demencia misma.

¿Qué Pruebas se Usan para Predecir o Diagnosticar la Enfermedad de Alzheimer?

PREDICCION DE LA ENFERMEDAD DE ALZHEIMER

No existe manera confiable en este momento de predecir la Enfermedad de Alzheimer. Ninguna persona sin síntomas deberá hacerse un examen genético para detectar la enfermedad. La presencia del gen ApoE4 es un indicador precario del desarrollo de la enfermedad y la falta de este gen no es una garantía de protección. 

DIAGNOSTICO DE LA ENFERMEDAD DE ALZHEIMER

No se ha creado todavía una prueba definitiva para diagnosticar la Enfermedad de Alzheimer incluso en los pacientes que muestran señales de demencia. Un examen de sangre para la detección del gen ApoE4 puede ser útil para confirmar un diagnóstico en los pacientes que tienen síntomas de la Enfermedad de Alzheimer, aunque sigue sin ser definitivo un resultado positivo. El líquido cefalorraquídeo que muestra altos niveles de la proteína tau, el ingrediente principal en las fibras de células nerviosas enredadas de los cerebros de (las personas) con la Enfermedad de Alzheimer, puede servir como un indicador de diagnóstico de la Enfermedad de Alzheimer. La prueba es invasora, sin embargo, y actualmente se emplea sólo en investigaciones. Comúnmente, un médico llevará a cabo una serie de exámenes para descartar otros trastornos que pueden ser responsables de los síntomas del paciente --entre ellos, depresión severa, enfermedad de Parkinson, accidentes cerebrovasculares múltiples, (demencia multiinfarto) y abuso de drogas. Otras enfermedades menos comunes que pueden causar síntomas similares a los de la Enfermedad de Alzheimer son la enfermedad de la tiroides, anemia perniciosa, coágulos sanguíneos, hidrocéfalo (acumulación excesiva de líquido cefalorraquídeo en el cerebro), sífilis, enfermedad de Huntington, enfermedad de Creutzfeldt-Jakob y tumores cerebrales. 

Además de los exámenes de sangre para descartar anormalidades metabólicas, se recomiendan comúnmente pruebas más extensas. Las exploraciones computarizadas de tomografía (CT, pos siglas en inglés) pueden detectar la presencia de coágulos sanguíneos, tumores, hidrocéfalo o accidente cerebrovascular. La electroencefalografía (EEG, por siglas en inglés) detecta la actividad de las ondas cerebrales; en algunos pacientes que sufren de la Enfermedad de Alzheimer esta prueba revela "ondas lentas". Aunque existen otras enfermedades que pueden manifestar anormalidades similares, los datos de EEG ayudan a distinguir a un paciente potencial de la Enfermedad de Alzheimer de una persona severamente deprimida, cuyas ondas cerebrales son normales. El médico también administrará un número de pruebas psicológicas estándar para evaluar las dificultades de la atención, percepción, memoria y solución de problemas, aptitud social y del idioma. 

Algunos estudios brindan esperanzas en cuanto al diagnóstico de la enfermedad empleando técnicas avanzadas por imágenes, como MRI (imágenes por resonancia magnética) y PET (tomografía de emisión de positrones), exploraciones axiales para detectar cambios en el cerebro. Algunos estudios habían indicado que una respuesta exagerada en la pupila del ojo al medicamento totropicamide era una reacción exclusiva de los pacientes con la Enfermedad de Alzheimer, pero en las pruebas de seguimiento no se ha encontrado que esto sea de confiar.

¿Cuáles son las Fases de la Enfermedad de Alzheimer y Cuál es su Manejo?

El tiempo que le resta de vida a una víctima de la Enfermedad de Alzheimer es por lo general reducido, aunque un paciente puede vivir entre tres a veinte años después del diagnóstico. La fase final de la enfermedad puede durar desde unos pocos meses hasta varios años, durante cuyo tiempo el paciente se vuelve cada vez más inmóvil y disfuncional. Los prestadores de asistencia deberán comprender las fases de esta enfermedad para ayudar a determinar sus propias capacidades para tratar esta enfermedad tan triste.

TRATAMIENTO EN LA CASA EN LAS ETAPAS INICIALES.

El decirle al paciente. A menudo los médicos no les dirán a los pacientes que tienen la Enfermedad de Alzheimer. Los estudios indican que la progresión puede desacelerar con esfuerzo intelectual y la mayoría de los medicamentos a nivel de investigación en esayos se realizan en las etapas iniciales. Si un paciente de la Enfermedad de Alzheimer expresa la necesidad de saber la verdad, se le deberá decir. Entonces tanto el prestador de asistencia como el paciente podrán empezar a abordar los asuntos de esta enfermedad discapacitante que pueden ser controlados, como por ejemplo el acceso a grupos de apoyo y medicamentos en investigación.

Estado de ánimo y comportamiento emocional. Los pacientes de la Enfermedad de Alzheimer muestran oscilaciones abruptas del estado de ánimo y pueden tornarse agresivos y enojados. Parte de este comportamiento errático es causado por cambios químicos en el cerebro. Pero, sin duda, también pude atribuirse a la terrible y real experiencia de perder el conocimiento y la comprensión de sus alrededores, causando el temor y la frustración que ya no puede expresar verbalmente. Es importante que el prestador de asistencia controle el ambiente, manteniendo las distracciones y el ruido a un mínimo, y hablando claro. La mayoría de los expertos recomiendan hablarle lentamente a un paciente con la Enfermedad de Alzheimer, pero algunos prestadores de asistencia sugieren que los pacientes que padecen esta enfermedad responden mejor a frases claras, pronunciadas rapidamente que pueden recordar más fácilmente. Los prestadores de asistencia deberán mantener una actitud lo más neutral posible; muchos pacientes con la Enfermedad de Alzheimer son sumamente sensibles a las emociones implícitas de los prestadores de asistencia y reaccionan negativamente a señales de condescendencia, ira y frustración.

Aunque se presta bastante atención a las emociones negativas de los pacientes con la Enfermedad de Alzheimer, algunos pacientes se tornan muy gentiles, reteniendo la capacidad de reírse de ellos mismos incluso después de que sus capacidades verbales han desaparecido. Algunos no parecen infelices sino en un estado místico o similar al producido por el efecto de una droga a medida que el pasado y el futuro se les escapa. La estimulación de este estado puede brindarle algo de consuelo al prestador de asistencia.

Un estudio encontró que la ansiedad y la frustración pueden ser aliviadas mirando películas o videos de los miembros de la familia y los eventos del pasado del paciente. Los pacientes que sufren de la Enfermedad de Alzheimer pueden tornarse delusorios a veces por lo que se les deberá volver a tranquilizar y a dirigir a otras actividades. No existe una sola personalidad de la Enfermedad de Alzheimer, de la misma manera que no existe una sola personalidad humana. Cada paciente deberá tratarse como el individuo que el o ella sigue siendo incluso después de que el ser social ha desaparecido.

Apariencia y aseo. Para el prestador de asistencia, asear a los pacientes que padecen la Enfermedad de Alzheimer puede ser una experiencia de enajenación. Por un lado, muchos pacientes resisten bañarse o ducharse.

Algunos cónyuges encuentran que el ducharse con la pareja afligida puede resolver el problema por un tiempo. A menudo el paciente con la Enfermedad de Alzheimer pierde el sentido del color y del diseño por lo que se pondrá ropa extraña o que no combina. Esto puede ser muy frustrante para un ser querido, en particular, ya que (sin duda al comienzo) la vergüenza es una emoción común y dolorosa experimentada por el prestador de asistencia. Es importante mantener el sentido del humor y perspectiva y aprender qué batallas vale la pena luchar y cuáles es mejor abandonar.

El manejar y el deambular. Tan pronto se diagnostica la Enfermedad de Alzheimer, al paciente se le deberá prohibir el que conduzca. Un estudio sueco encontró que más de la mitad de las personas ancianas involucradas en accidentes mortales tenían un grado de daño nurológico. Otro rasgo potencialmente peligroso es la tendencia que tienen los pacientes de la Enfermedad de Alzheimer de deambular. En el momento en que el paciente desarrolla esta tendencia, muchos prestadores de asistencia estiman que este es el momento de buscar hospicios para ancianos u otras instituciones protectoras para sus seres queridos. Para los pacientes que se quedan en la casa, deberán instalarse cerraduras afuera de la puerta, que el prestador de asistencia pueda abrir y no el paciente. Se podrían instalar alarmas en las salidas. Deberá implementarse un programa de ejercicio diario que ayude a cansar físicamente al paciente; un estudio reveló que caminar 30 minutos tres veces al día también mejora la comunicación. Un programa ofrecido por la Alzheimer's Association le proporciona al paciente un brazalete de identificación con un número 800 (gratuito) de retorno de seguridad, etiquetas de ropa y un número de identificación. La información personal y médica acerca del paciente y los números de teléfono críticos se almacenan en una base de datos central. Si se descubre que un paciente está perdido, deberá llamarse a la policía primero. Después, el prestador de asistencia llama a Safe Return (retorno seguro) y les da el número de identificación del paciente y cualquier información apropiada. Entonces se envía una alerta a los organismos de ejecución de leyes a través de toda la nación.

La sexualidad. En muchos casos, el paciente de la Enfermedad de Alzheimer puede tornarse deshinibido sexualmente; al mismo tiempo, el deterioro físico del paciente y la capacidad cada vez peor de reconocer al cónyuge como un individuo conocido y amado puede hacer la actividad sexual aterradora y repugnante para el cónyuge prestador de asistencia. Otros pacientes pueden perder el interés en el sexo. Si los asuntos sexuales son un problema, deberán tratarse abiertamente con el médico y se deberán encontrar maneras de mantener el afecto físico no sexual que puede darles consuelo tanto al paciente como al cónyuge.

Perturbación del sueño. Los pacientes con la Enfermedad de Alzheimer experimentan comúnmente trastornos en los ciclos del sueño/despertar. Un nuevo estudio indica que la exposición a la luz artificial más brillante que lo normal durante el día puede reponer estos ciclos y prevenir el extravío/deambular nocturno y la falta de sueño. Este tratamiento no es efectivo para los pacientes impedidos visualmente.

TRATAMIENTO EN CASA DURANTE LAS ETAPAS POSTERIORES

Aunque el prestador de asistencia tenga los recursos para mantener a los pacientes de la Enfermedad de Alzheimer en la casa durante las etapas posteriores de la enfermedad, la ayuda externa sigue siendo esencial. Es importante que los prestadores de asistencia reciban orientación y apoyo para ellos mismos también. Un estudio reciente reveló que cuando los prestadores de asistencia tomaron parte en programas de consejería y apoyo, la institucionalización del paciente era retardada por un año. Los pacientes de la Enfermedad de Alzheimer necesitan 24 horas de atención diaria.

La incontinencia. La incontinencia de un paciente con la Enfermedad de Alzheimer es por lo general devastadora para el prestador de asistencia y una razón principal por la que muchos prestadores de asistencia deciden buscar hospicios para ancianos cuando el paciente alcanza esta etapa. Cuando el paciente empieza a mostrar señales de incontinencia, el médico deberá asegurarse de que ésta no es causada por una infección. La incontinencia urinaria puede controlarse por algún tiempo tratando de vigilar las veces en que se toma líquido, se alimenta y se orina. Una vez que se ha establecido un horario, el prestador de asistencia puede prever los episodios de incontinencia y conseguir que el paciente vaya al baño antes de que ocurran.

La inmovilidad. A medida que la enfermedad progresa, las víctimas de la Enfermedad de Alzheimer se tornan inmóviles, olvidando literalmente cómo moverse. Con el tiempo, desarrollarán una dependencia casi total a la silla de ruedas o a la cama. Las úlceras por decúbito pueden ser un gran problema.

Las sábanas deberán mantenerse limpias, secas y sin residuos de alimentos.

La piel del paciente deberá lavarse con frecuencia, secarse completa y suavemente, y deberán aplicarse humectantes. Al paciente se le deberá mover cada dos horas, y los pies deberán mantenérsele levantados con almohadas o almohadillas. Deberán administrarse ejercicios para las piernas y los brazos para mantenerlos flexibles.

Problemas del comer. La pérdida de peso y la incapacidad gradual de ingerir son dos problemas mayores relacionados en el paciente que padece la Enfermedad de Alzheimer en etapa posterior. Al paciente puede alimentársele a través de una jeringa de alimentación, o el prestador de asistencia puede estimular la acción de masticar empujando suavemente en el fondo del mentón del paciente y en los labios. El prestador de asistencia deberá ofrecerle al paciente alimentos de diferente consistencia y sabor en caso de que el paciente pueda procesar una forma mejor que la otra. Ya que el atragantamiento es un peligro, el prestador de asistencia deberá aprender a administrar la maniobra de Heimlich, la cual pueden enseñar en la Cruz Roja local. La deshidratación también puede convertirse en un problema; es esencial promover la ingestión de líquido equivalente a ocho vasos de agua al día. Deberá tomarse en cuenta que el café y el té son diuréticos y agotan el líquido.

ATENCIÓN PARA EL PRESTADOR DE ASISTENCIA

La enfermedad de Alzheimer es una enfermedad particularmente devastadora, ya que la familia del paciente por lo general deberá resistir dos pérdidas diferentes, en primer lugar, la desaparición de la personalidad que ellos conocen y, finalmente, la muerte de la persona. La pena se experimenta dos veces. Nadie deberá resistir tal agonía solo. Pocas enfermedades afectan tanto a un paciente y a su familia, o por un período de tiempo tan largo como la Enfermedad de Alzheimer. Tratar con los pacientes de la Enfermedad de Alzheimer durante todo el curso de la enfermedad es agotador. No ha terminado el prestador de asistencia de lidiar con un grupo de problemas cuando el empeoramiento del paciente crea problemas nuevos y más intratables. A menudo, los mismos prestadores de asistencia empiezan a mostrar señales de trastorno mental o mala salud. La depresión, empatía, agotamiento, culpa y la ira pueden crear caos para el individuo normalmente sano enfrentado con la atención de un ser querido que sufre de la Enfermedad de Alzheimer. A menudo, los niños adultos se dan cuenta que tienen que cuidar al padre sano así como al padre afectado por la Enfermedad de Alzheimer, en particular si en el matrimonio el cónyuge sano dependía en exceso del otro. Varios libros y folletos parecen asumir la posesión de una salud mental y fuerza física casi sobrehumanas por parte de los prestadores de asistencia. Esto es raramente el caso. El cónyuge que administra atención es por lo general anciano, a menudo frágil. Los hijos tienden a ser adultos y vivir lejos. Formas de abuso, incluyendo descuido, ataques físicos o emocionales y explotación finaciera, son comunes con los pacientes que sufren de la Enfermedad de Alzheimer. Aunque un 96% de los prestadores de asistencia entrevistados en una encuesta recalcan la necesidad de ayuda, sólo el 2% de las familias afectadas por la Enfermedad de Alzheimer reciben servicios externos de apoyo. En algunos estados, guarderías a bajo costo para los pacientes con Enfermedad de Alzheimer les permiten a los prestadores de asistencia trabajar o sencillamente tomar un descanso del cuidado del paciente durante el curso de la semana.

Programas de respiro también existen en los que se toman a los pacientes con la Enfermedad de Alzheimer durante unos pocos días a la vez, pero su disponibilidad es en la actualidad muy limitada. Los estudios están encontrando que los miembros de la familia que reciben orientación y apoyo pueden mantener al paciente en el hogar por mucho más tiempo que los prestadores de asistencia que no reciben este apoyo.

SERVICIOS EXTERNOS

Llegará el momento en que el prestador de asistencia más dedicado probablemente necesite institucionalizar al paciente con la Enfermedad de Alzheimer. Ese momento se determinará no sólo por la resistencia emocional del prestador de asistencia, sino también por su fuerza y vigor físico, ya que un adulto con la Enfermedad de Alzheimer típicamente adopta el comportamiento impredecible y no disciplinado de un niño muy pequeño. Las consideraciones financieras en la búsqueda de un hospicio para ancianos son vitales, pero igualmente importante es el tipo de atención. Aunque la mitad de todos los pacientes del hospicio para ancianos son víctimas de la Enfermedad de Alzheimer, no todos los hospicios para ancianos tienen programas específicamente diseñados para ellos. Algunas instituciones pueden sostener que los tienen, pero a menudo agrupan sencillamente a los pacientes sin ofrecerles ningún tipo de programa especial.

Si un prestador de asistencia logra encontrar una instalación que ofrece buenos servicios, ésta podría estar ubicada lejos del hogar, dificultando las visitas.

El prestador de asistencia entonces deberá decidir si vale la pena una antención superior en una institución distante a expensas de ver al paciente con menos frecuencia --otro asunto doloroso. Un pograma de hospicio, si está disponible, ofrece una opción más humanitaria y compasiva que el hospicio para ancianos u hospital durante los meses finales de una enfermedad mental. La cobertura de Medicare ahora incluye atención de hospicios para los pacientes que sufren de la Enfermedad de Alzheimer. Hasta hace poco, existía poca ayuda disponible.

Además de la carga emocional devastadora, los costos financieros de la Enfermedad de Alzheimer pueden ser abrumantes. Los cambios en la financiación de la atención de la salud y los reglamentos de Medicaid han creado una situación incierta en muchas comunidades y estados. La mayoría de las familias tienen que pagar por la asistencia al enfermo ellas mismas. Para ser elegibles para Medicaid, los pacientes y sus cónyuges pueden retener sólo un ingreso mensual limitado y una cantidad fija de activo; las cantidades varían ampliamente entre estado y estado. En algunos estados la máxima cantidad de activo un cónyuge puede retener para que la pareja califique para Medicaid es tan baja que casi alcanza niveles de indigencia. Afortunadamente, según ha aumentado la proporción de ancianos en la población, las organizaciones locales y nacionales se han tornado muy activas en todos los frentes importantes --presión política para lograr investigación farmacéutica y médica y proporción de información financiera y apoyo psicológico.

DOCE PASOS PARA LOS PRESTADORES DE ASISTENCIA

  • Aunque no puedo controlar el proceso de la enfermedad, necesito recordar que puedo controlar muchos aspectos de cómo afecta a mi pariente.
  • Necesito cuidarme a mi mismo para que pueda seguir haciendo las cosas que son importantes.
  • Necesito simplificar mi modo de vida para que mi tiempo y energía estén disponibles para las cosas que son realmente importantes en este momento.
  • Necesito cultivar el don de dejarles a los demás que me ayuden ya que el cuidado de mi pariente es un trabajo muy arduo para ser llevado a cabo por una sola persona.
  • Necesito tomar un día a la vez en lugar de preocuparme acerca de lo que puede o no suceder en el futuro.
  • Necesito estructurar mi día ya que un horario consistente nos facilitará la vida a mí y a mi pariente.
  • Necesito tener un buen sentido del humor ya que la risa ayuda a poner las cosas en una perspectiva más positiva.
  • Necesito recordar que mi pariente no está siendo difícil a propósito; lo que pasa es que su comportamiento y emociones son distorcionados por la enfermedad.
  • Necesito enfocarme y gozar lo que mi pariente todavía puede hacer en lugar de lamentarme constantemente sobre lo que se ha perdido.
  • Necesito depender cada vez más de otras relaciones donde pueda encontrar amor y apoyo.
  • Necesito con frecuencia recordarme a mí mismo que estoy haciendo lo mejor que puedo en este preciso momento.
  • Necesito la ayuda de una fuerza superior la cual creo me está disponible.

Fuente
The American Journal of Alzheimer's Care and Related Disorders & Research, Nov/Dec 1989 tomado de : Monteflori dirección url:
www.montefiorecentral.com

 

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