Cuidado médico en el traumatismo cerebral


El cuidado médico usualmente comienza cuando los paramédicos o personal técnico médico de emergencia llega a la escena del accidente, o cuando un paciente de traumatismo cerebral llega a la sala de emergencia de un hospital.

Debido a que es poco lo que se puede hacer para revertir el daño cerebral inicial, causado por un trauma, el personal médico intenta estabilizar al paciente y se concentra en prevenir daños adicionales.

Las principales tareas de cuidado incluyen:

  • asegurar que llegue el suficiente suministro de oxígeno al cerebro y al resto del cuerpo
  • mantener un flujo sanguíneo adecuado
  • controlar la presión arterial.
  • intervenir quirúrgicamente abriéndole al paciente un conducto de aire o tomar otras medidas para permitir respirar al paciente.
  • realizar una resucitación cardiopulmonar para ayudar al corazón a bombear sangre al resto del cuerpo, o tratar otras lesiones para controlar o detener el sangrado.

Debido a que muchos pacientes con lesiones del cráneo también tienen lesiones a la espina dorsal, el personal médico tiene que tener especial cuidado al mover o trasladar al paciente de un lugar a otro. Idealmente, se coloca al paciente sobre una camilla rígida y se le coloca un imovilizador de cuello. Estos aparatos sirven para inmovilizar al paciente y prevenir que ocurran nuevas lesiones a la cabeza y espina dorsal.

Una vez que el personal médico ha logrado estabilizar al paciente que padece de una lesión craneana, éste hace una evaluación de la condición del paciente midiéndole sus signos vitales y reflejos mediante un examen neurológico.

Al paciente se le realiza lo siguiente:

  • toma la temperatura
  • medicion de la presión arterial
  • medicion del pulso
  • medicion del ritmo respiratorio
  • dilatación de las pupilas ante la luz
  • medicion del nivel de conciencia del paciente y su funcionamiento neurológico mediante el uso de la Escala de Coma de Glasgow, una prueba estandarizada de 15 puntos que usa tres criterios de observación –la apertura de los ojos, la mejor respuesta verbal y la mejor respuesta motora- para determinar la gravedad de la lesión.

La imagenología ayuda a determinar el diagnóstico y el pronóstico de un paciente de traumatismo cerebral.

Los pacientes con un trauma leve a moderado pueden recibir rayos X para ver si existe una fractura de hueso o inestabilidad de la espina dorsal. El paciente debe permanecer inmovilizado en la camilla rígida y el cuello inmovilizador hasta que el personal médico tenga la seguridad de que no existe ningún riesgo de lesión en la espina dorsal.

Para casos moderados a graves, la prueba que es la óptima en el campo de la imagenología es la escanografía por tomografía computarizada o (CT). La escanografía o CT crea una serie de imágenes de rayos X en cortes transversales de la cabeza y del cerebro y puede mostrar fracturas de hueso así como la presencia de hemorragia, hematomas, contusiones, edema del tejido cerebral, y tumores.

Las imágenes por resonancia magnética (MRI) pueden usarse luego de la evaluación y tratamiento inicial del paciente de traumatismo cerebral. Los MRI usan campos magnéticos para detectar cambios sutiles en el contenido de los tejidos cerebrales y pueden mostrar con más detalle que los rayos X o los CT.

Desafortunadamente, los MRI no son ideales para tomar imágenes de rutina de pacientes que padecen de traumatismo cerebral cuando éstos llegan a una sala de emergencia de un hospital debido a que es un procedimiento lento y que no está disponible en todos los hospitales.

Aproximadamente la mitad de los pacientes con traumas graves a la cabeza requieren de una intervención quirúrgica para reparar los hematomas o contusiones. Los pacientes también pueden necesitar una intervención quirúrgica para repararles otras partes del cuerpo. Estos pacientes generalmente son enviados a la unidad de cuidados intensivos luego de su cirugía.

Presión intracraneal

A veces cuando el cerebro se lesiona y se hincha, se acumulan fluidos dentro del espacio cerebral.

Es normal que las lesiones corporales ocasionen edemas y desajustes en el equilibrio del fluido. Pero cuando ocurre una lesión cerebral, debido a que el cerebro se encuentra dentro de los confines del cráneo, no hay espacio para que sus tejidos hinchados se expandan, ni tampoco existen tejidos adyacentes al cerebro dentro del cráneo para que pueda absorber los fluidos excesivos. Este aumento de presión, se llama presión intracraneal.

El personal médico le mide la presión intracraneal de un paciente mediante una sonda o catéter. Este instrumento se introduce en el cráneo penetrando hasta el nivel subaracnoide y está conectado a un monitor que registra la presión intracraneal del paciente.

Si un paciente tiene la presión intracraneal alta él o ella es posible que tenga que ser sometida a una ventriculostomía, un procedimiento que drena el fluido cerebroespinal para bajar la presión en el cerebro. Los medicamentos que pueden usarse para disminuir la presión intracraneal incluyen el manitol o los barbitúricos, aunque la seguridad y efectividad de estos últimos se desconoce.

Fuente

Traumatismo cerebral: Esperanza en la investigación
Instituto Nacional de Trastornos Neurológicos y Accidentes Cerebrovasculares