Convulsiones por fiebre en los niños

 

Otros términos: convulsiones febriles en los niños

 

Qué son las convulsiones por fiebre?

Una convulsión febril es una convulsión en un niño que es  causada por fiebre, a menudo debido a una  infección. Usualmente ocurren en el primer día de la fiebre.

Son relativamente comunes y, en la mayoría de los casos no graves.

Aproximadamente uno de cada 20 niños tendrán al menos una convulsión febril en algún momento, usualmente entre los 6 meses y los 6 años.

La mayoría de los niños que tiene convulsiones febriles solo tiene un cuadro durante su infancia. No obstante,  algunos niños tendrán una o más convulsiones, por lo general durante las enfermedades que causan fiebre.

Causas

La mayoría de las convulsiones febriles ocurren cuando un niño tiene fiebre alta causada por una infección.

Las tres infecciones más comunes asociados con convulsiones febriles son:

  • Infecciones virales, como la varicela y la gripe
  • Infecciones del oído medio (otitis media)
  • Infecciones de las amígdalas (amigdalitis)

En algunos casos raros se pueden producir convulsiones febriles después de la vacunación del niño.

Síntomas

  • Durante una convulsión febril  el niño generalmente pierde la conciencia y sus extremidades se mueven violentamente. Con menos frecuencia los extremidades se  pueden poner rígidas.
  • La cara del niño se puede poner roja o azul.
  • Algunos niños se pueden mojar.
  • La convulsión puede durar varios minutos, usualmente uno o dos, pero en algunas ocasiones la convulsión puede durar varios minutos (hasta 15 o más minutos).
  • Cuando se detienen los movimientos, el niño volverá recobrar la conciencia  pero probablemente permanecerá somnoliento o irritado por unos minutos.

Tratamiento durante la convulsión

  • Durante una convulsión febril: no hay nada que usted pueda hacer para detener la convulsión. Lo más importante es mantener la calma - no se asuste.
  • Deje reposar libremente al niño sobre una superficie blanda, al nivel del suelo, de  lado, con la cara vuelta hacia un lado. Esta posición evitará que  trague cualquier vómito, y mantendrá su vía aérea abierta.
  • No sostenga  a su hijo entre sus brazos.
  • No ponga nada en su boca, incluyendo los dedos o medicamentos mientras el niño tiene la convulsión. Su hijo no va a  ahogarse o tragarse su lengua.
  • Trate  de ver exactamente lo que sucede, para que le pueda describir el cuadro  al médico más adelante.
  • Trate de tomar  el tiempo de duración de la convulsión. Este dato es importante para brindar la información al médico.
  • No intente bajar la fiebre de su hijo durante la convulsión poniéndolo en una tina de baño. Es peligroso.

Lleve a su hijo al servicio de emergencia del hospital más cercano si:

  • Si las convulsiones duran más de cinco  minutos
  • Si su niño no se despierta cuando las convulsiones cesan.
  • Si su hijo se ve muy enfermo cuando paren las convulsiones.

Cuidados después de la convulsión

  • En ocasiones, los niños que tienen convulsiones largas deben ser vigilados en el hospital por algunas horas. El objetivo es conocer y resolver  la causa de la fiebre y ver el curso de la enfermedad de su hijo.
  • Puede observar a su hijo irritable por unas horas pero pronto volverá a la normalidad.
  • Vuelva a sus rutinas habituales.
  • Ponga a su hijo a dormir a la hora habitual, en su propia cama.

Fuente

GeoSalud, 31 de julio del 2016

Suscripción al boletín