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Frecuencia
de las Relaciones Sexuales
La Ley de Fisher
Uno de los temas
más frecuentes en la consulta sexológica versa en
torno a la frecuencia de relaciones sexuales. Son muchas las parejas
que se preguntan ¿cuánto es lo normal?, pero también
son numerosas las que desean aumentar su frecuencia.
Sobre este tema
hay algunos comentarios pertinentes. Por un lado, mantener muchas
relaciones sexuales, incluso diariamente, no representa ningún
problema para la salud, ni debilita físicamente y mucho menos
mentalmente.
Otro aspecto
importante por destacar, es que la sexualidad no se comporta como
las otras necesidades físicas en las que la satisfacción
de la necesidad calma el deseo. Es decir, cuando tenemos hambre,
ésta se nos quita comiendo, pero no funciona exactamente
igual con el sexo.
Fisher, prominente
investigador canadiense, describe que si una persona mantiene, por
ejemplo dos coitos, por semana; cuando disminuye su frecuencia a
una o menos, inmediatamente siente un aumento en el deseo sexual
que lo insta a la intimidad. Pero si el individuo, por diversas
razones, no reasume las relaciones sexuales por un largo periodo,
entonces el deseo disminuye y puede llegar hasta desaparecer.
Lo contrario
también es cierto. Cuando una persona tiene una frecuencia
dada, tomemos el mismo ejemplo, dos relaciones por semana y por
diversas circunstancias aumenta a siete por semana; inmediatamente
siente una saciedad sexual. Sin embargo, si continua con esa frecuencia,
el cuerpo no solo se adapta sino que hasta le pide más.
Así,
entre más relaciones sexuales mantenga una pareja, más
relaciones sexuales le pedirá su cuerpo. Mientras menos relaciones
sexuales se sucedan, el cuerpo pedirá cada vez menos, hasta
el punto de llegar a abolirse el deseo sexual.
Esto explica
muchos fenómenos que pasan en la vida de las parejas. Muchas
veces un distanciamiento emocional o físico, por ejemplo
como el que condicionan algunas enfermedades o los conflictos de
pareja, sin son de larga data, pueden provocar una disminución
en el deseo sexual. En esas circunstancias el cuerpo no pide, no
requiere, no exige ni demanda la vida sexual.
Cuando las condiciones
que provocaron ese distanciamiento han sido superadas, las parejas
se dan cuenta que hay gran menoscabo en su vida sexual. La sexualidad
deja de figurar entre sus apetitos y muchas veces se mantiene una
vida de pareja "como entre hermanos". Hay una enorme compatibilidad
en el cada día pero no hay una necesidad de acercamiento
sexual.
Ante estas circunstancias,
en la actualidad se han diseñado una serie de programas de
"sexualización", destinado a que esas parejas recuperen
el deseo sexual perdido.
GeoSalud, Diciembre
2003
Dr. Mauro Fernández
Sandí
Médico Cirujano
Ginecólogo Obstetra
Sexólogo Educador
Instituto Costarricense de Sexología
225 8936 280 1911 280 1933
Zapote, San José, Costa Rica
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no pretende substituir el necesario consejo médico o la necesidad
de un tratamiento profesional médico para una dolencia
o transtorno en su salud.
Siempre
debe consultar a un médico ante cualquier duda sobre su salud y
antes de comenzar un nuevo tratamiento con medicamentos, dieta o
programa de ejercicio físico
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