Tratamiento del cuadro depresivo con litio

El litio es una sustancia presente en la naturaleza que constituye una forma efectiva de prevenir los cambios de humor en muchos pacientes con enfermedad maníaco-depresiva. Así mismo, las sales de litio también potencian el efecto de los fármacos antidepresivos. El tratamiento con litio suele ser instaurado por un psiquiatra, aunque una vez estabilizados sus niveles plasmáticos puede ser controlado por su médico de cabecera. Si las sales de litio no funcionan en su caso, existen otras posibilidades terapéuticas de las que podrá informarle su psiquiatra.

Comienzo del tratamiento

Para que el litio funcione adecuadamente suele ser necesario que pasen 3 meses o más desde su instauración. Por esta ra-zón, es preciso que tenga paciencia y persista en la toma ade-cuada de la medicación a pesar de que tenga la impresión de que todavía no le está haciendo efecto.

Efectos secundarios

Los efectos secundarios pueden aparecer en las primeras se-manas de tratamiento, y aunque pueden ser molestos y desa-gradables, con frecuencia desaparecen o mejoran con el tiempo. Estos efectos secundarios indeseables pueden incluir:

  • Sensación de sed
  • Orinar más de lo habitual
  • Visión borrosa
  • Ligera debilidad muscular
  • Diarreas
  • Temblor fino en las manos
  • Ligero malestar general
  • Aumento de peso

Si el nivel de litio en su sangre es demasiado alto, usted sufrirá:

  • Vómitos
  • Inestabilidad en la marcha
  • Disartria, dificultad para articular palabras

Si esto ocurre, debe contactar urgentemente con su médico.

Análisis sanguíneos

En los primeros momentos, será necesario hacerle análisis de sangre cada dos semanas para asegurar que tiene suficiente litio en su sangre, pero no demasiado. Necesitará hacerse análisis mientras siga tomando el tratamiento con litio, aunque tras los primeros meses de tratamiento dichos análisis serán menos frecuentes. También necesitará análisis de sangre cada pocos meses para asegurarse que su tiroides funciona de forma adecuada.

Dieta

Necesita alimentarse con una dieta bien equilibrada y, especialmente, beber cantidades de líquidos no azucarrados. Haciendo esto, se asegurará de tener un balance adecuado de sales en su organismo. Intente comer regularmente y evite beber demasiado té, café o bebidas con cola, todos ellos contienen cafeina, la cual le hará orinar más de lo habitual y esto podrá alterar sus niveles de litio.

Embarazo

Si se queda embarazada, generalmente será mejor que suspenda el tratamiento con litio, pero es esencial que consulte a su médico al respecto. No es aconsejable que dé de mamar a su bebé si usted necesita tomar sales de litio.

Sugerencias para la familia y los amigos

Los episodios de manía y de depresión pueden ser muy estresantes tanto para la familia del paciente como para sus amigos. Un episodio de manía puede llegar a agotar a cualquiera cercano al paciente. La depresión también puede dejar a la familia y a los amigos con sensación de impotencia absoluta para ayudar.

Ayudando a un familiar o amigo deprimido

Con frecuencia resulta difícil saber que decir a alguien que está muy deprimido. Puede tener la sensación de que no dice nada correcto a causa de que los pacientes interpretan todo de una forma muy pesimista. Puede resultar muy difícil saber qué es lo que desean no es sorprendente ya que con frecuencia ni los propios pacientes deprimidos saben realmente qué quieren. Los pacientes pueden estar muy aislados e irritables, pero a la vez son incapaces de estar sin su ayuda y apoyo. Pueden estar muy preocupados pero ser incapaces de aceptar una sugerencia o consejo. Intente por tanto ser lo más paciente y comprensivo posible.

La ayuda práctica puede ser más fácil de ofrecer, y es muy importante. Asegúrese de que su familiar es capaz de cuidar de sí mismo de una forma adecuada. Si cree que su familiar está siendo negligente en su cuidado, ya que no se alimenta ni hidrata adecuadamente, busque ayuda médica de forma inmediata. Si le habla de hacerse daño o de suicidarse, debe tomar en serio tales comentarios y obtener ayuda profesional lo antes posible.

Asegúrese de que dispone de algún tiempo para dedicar a sus amigos de confianza, quienes podrán apoyarle en estos momentos. Si su familiar o amigo ha sido ingresado, comparta las visitas con alguien más, usted podrá apoyarlo más y mejor si dispone de tiempo para poder descansar.

Al comienzo del episodio maníaco, el paciente parecerá feliz, lleno de energía, con muchas ganas de salir y de ser el alma de las fiestas. Disfrutará de ser el centro de atención de los demás, y le encantará acudir a cualquier acto social o participar en discusiones acaloradas. Progresivamente, su humor se irá elevando más y más y la excitación inicial se tornará en inquietud e hiperactividad improductiva. Lo conveniente en estos momentos sería el mantener al paciente lo más apartado posible de dichas situaciones sociales mientras se le trata de persuadir de que busque ayuda. Los pacientes sin duda se beneficiarán de información sobre la enfermedad y de ayuda práctica.

Cuando un episodio maníaco es grave, el paciente puede llegar a estar agresivo, suspicaz y desinhibido física y verbalmente. Llegado este momento, no entre en discusiones con el paciente y consiga ayuda profesional inmediatamente. Debería guardar al alcance de su mano el número de teléfono de contacto y el nombre de un profesional de confianza para estas emergencias. En ocasiones, será imprescindible ingresar al paciente para protegerlo y asegurarse de que no se meta en más problemas.

Atendiendo a los niños

Aquellos que cuidan de una persona enferma deberán plantearse cómo atender a los hijos del paciente:

  • Cuide los niños como lo haría normalmente ocúpese de sus necesidades de limpieza, vestido, alimentación y disciplina
  • Responsabilícese de las rutinas de los niños planee las comidas, esté seguro de que la ropa esté limpia, asegúrese de que acuden a sus revisiones médicas
  • Explique porqué la conducta del paciente ha cambiado, conteste sus preguntas y deles la confianza y apoyo que nece-sitan

Cuando un padre es incapaz de atender a sus hijos de una forma normal, éstos suelen sentirse ansiosos y confundidos. Los niños pequeños, que no pueden expresar sus sentimientos con palabras, suelen expresar su estrés y malestar emocional a través de trastornos de conducta.

Los niños pequeños agradecen de los adultos que los cuidan que sean sensibles, comprendan y respondan a las dificultades de una forma tranquila y consistente, suministrándoles apoyo. Es muy útil que las rutinas diarias del niño no se vean alteradas y que las preguntas que haga sean contestadas de for-ma tranquila y apropiada a su nivel de comprensión.

Los niños mayores pueden pensar que son en algún grado responsables de la enfermedad de sus padres y pueden llegar a sentirse culpables al respecto. Necesitarán ser tranquilizados al respecto y convencidos de que no son culpables y de que sí pueden ayudar. Cuando un niño mayor se responsabiliza del cuidado de un padre enfermo, es necesario una especial comprensión y mucha ayuda práctica.

Fuente
Gobierno de Canarias, España
http://www.gobiernodecanarias.org/sanidad/scs/susalud/susalud.htm

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