Depresión en los Niños con Cáncer

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La mayoría de los niños puede hacer frente a las emociones relacionadas con el cáncer, y no sólo lo hacen sin problemas sino que, además, muestran un crecimiento y desarrollo emocional positivo. Sin embargo, un pequeño número de niños sufre problemas psicológicos tales como depresión, angustia, problemas de insomnio y dificultades en sus relaciones personales, y no cooperan con el tratamiento. Estos niños deben ser tratados por un especialista en salud mental.

Los niños con efectos tardíos graves del cáncer tienen más síntomas de depresión. Los pacientes más jóvenes se suelen mostrar ansiosos, mientras que la depresión es más común en los niños mayores. La mayor parte de los sobrevivientes de cáncer se adapta con éxito al cáncer y su tratamiento; sin embargo, un número reducido tiene dificultades de adaptación.

Diagnóstico de la depresión en los niños

El término depresión se refiere a un síntoma o a un grupo de síntomas o trastornos que aparecen juntos y que indican la presencia de depresión o de una enfermedad. Un diagnóstico de depresión como enfermedad depende de la gravedad de los síntomas y de su duración. Por ejemplo, un niño puede estar triste como reacción a un trauma, y la tristeza suele durar poco tiempo. Sin embargo, la depresión se caracteriza por una respuesta de larga duración y que se relaciona con insomnio, irritabilidad, cambios en los hábitos alimentarios, y problemas en la escuela y con los amigos. Siempre que una conducta problemática no desaparezca, se debe considerar que el niño quizás padece de depresión. La depresión no se refiere a ciertos momentos tristes, sino a un trastorno que afecta el desarrollo del niño e interfiere con su progreso.

Algunos de los signos de depresión en los niños de edad escolar son los siguientes:

  • No comer.
  • Inactividad.
  • Apariencia triste.
  • Conducta agresiva.
  • Llanto.
  • Hiperactividad.
  • Quejas por molestias físicas.
  • Miedo a la muerte.
  • Frustración.
  • Sentimientos de tristeza o desesperanza.
  • Autocrítica.
  • Ensueños frecuentes.
  • Baja autoestima.
  • Negarse a ir a la escuela.
  • Problemas de aprendizaje.
  • Movimientos lentos.
  • Mostrar enojo hacia los padres y profesores.
  • Pérdida de interés en actividades de las que antes se gozaba.

Algunos de estos signos pueden aparecer como respuesta a los estadios del desarrollo normales, por lo que es importante determinar si están relacionados con la depresión o son solo una etapa del desarrollo del niño.

Para realizar un diagnóstico de depresión en un niño es necesario evaluar la situación familiar del niño, su grado de madurez emocional; su capacidad para hacer frente a la enfermedad y el tratamiento; su edad y la etapa del desarrollo; su autoestima y sus experiencias anteriores relacionadas con la enfermedad.

Es preciso realizar una evaluación completa de los síntomas de depresión de los niños para obtener diagnósticos correctos y elegir un tratamiento eficaz. La evaluación de la situación del niño y su familia se centra en los antecedentes médicos del niño, la observación de su conducta por parte de sus padres, profesores y profesionales de la salud a su cargo, las entrevistas con el niño y los resultados de las pruebas psicológicas.

La depresión infantil y la de adultos son dos enfermedades diferentes debido a los aspectos de desarrollo que caracterizan la niñez. Para el diagnóstico de la depresión en niños, también se pueden utilizar los siguientes criterios:

Estar triste (y tener una expresión triste en niños menores de 6 años) y mostrar al menos cuatro de los siguientes signos o síntomas todos los días durante un mínimo de dos semanas:

  • Cambios en el apetito.
  • No dormir o dormir demasiado.
  • Mostrarse demasiado activos o demasiado inactivos.
  • Perder el interés en las actividades habituales.
  • Señales de no importarle nada (en niños menores de 6 años).
  • Cansancio o pérdida de energía.
  • Sentimientos de inutilidad.
  • Autocrítica o culpa inapropiadas.
  • Incapacidad para pensar o concentrarse bien.
  • Pensamientos constantes de muerte y suicidio.

Tratamiento de la depresión en los niños

Por lo general, el primer tratamiento para un niño con depresión es la orientación individual o en grupo para ayudar al niño a superar sus problemas y desarrollarse lo mejor posible. Con los niños más pequeños se puede utilizar la terapia con juegos para explorar lo que opinan sobre sí mismos, y sobre su enfermedad y el tratamiento. Los niños necesitan que se les explique desde el principio del tratamiento el diagnóstico de cáncer y el tratamiento correspondiente, de acuerdo con su grado de desarrollo. Los médicos pueden recetarles medicamentos, como los antidepresivos, inclusive algunos de los antidepresivos que se recetan a los adultos. (Para mayor información sobre las advertencias de la FDA sobre el uso de antidepresivos en niños y adolescentes, consultar la sección sobre Tratamiento.)

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Para mayor información sobre los cuidados médicos de apoyo a pacientes con cáncer:

Fuente
Instituto Nacional del Cáncer de los Estados Unidos
Dirección Web: http://www.cancer.gov