Hipertensión y Enfermedad Renal

 

 

Hipertensión arterial
Qué es la hipertensión arterial?
Tratamiento de la hipertensión arterial
Complicaciones de la hipertensión arterial

¿Qué relación tiene el riñón con la hipertensión?

El riñón es el órgano encargado de la filtración de la sangre para depurarla de sustancias tóxicas, además es productor de sustancias que ayudan a regular la producción de los glóbulos rojos, la eritropoyetina, y que intervienen en el mantenimiento de la presión arterial: la renina.

El riñón participa en los mecanismos reguladores de la presión arterial y en el mantenimiento del volumen sanguíneo, está implicado en el desarrollo de hipertensión cuando alguna de sus muchas funciones no se ejecuta de forma adecuada y es el órgano diana de la hipertensión, ya que es uno de los que más daño sufre cuando las cifras de presión se mantiene permanentemente elevadas.

¿Qué es la insuficiencia renal?

Es el resultado del fracaso en el funcionamiento del riñón, deja de depurarse la sangre con lo que se acumulan sustancias tóxicas, algunas de ellas como la urea, resultado de la degradación de las proteínas, que cuando se encuentran en cantidad elevada pueden producir coma.

No se fabrica eritropoyetina, y esto altera la producción de glóbulos rojos y conduce a la aparición de anemia.

Se dañan los mecanismos reguladores de la presión arterial y aparece hipertensión.

Se pierden sustancias en orina que deberían recuperarse o no filtrarse como la albúmina.

Se altera el equilibrio de los lípidos en el organismo y se incrementan los niveles de colesterol, sumando factores de riesgo cardiovascular y favoreciendo el desarrollo de arteriosclerosis.

Finalmente no se regulan determinados iones en la sangre como el potasio cuya presencia en cantidades muy elevadas puede ocasionar arritmias y muerte.

¿Siempre es la insuficiencia renal una situación grave y mortal?

Hay dos formas de afectación del riñón. La aguda, en la que en horas o días se pierde la función y en muchos casos puede volver a recuperarse, y la crónica en la que el daño se produce a lo largo de años.

Muchas veces no existen síntomas hasta que se ha perdido un porcentaje elevado de la función renal. A veces el único síntoma de un daño renal es la existencia de hipertensión arterial.

¿Cómo sé que tengo insuficiencia renal?

Dado que es asintomática hasta fases muy avanzadas la manera de conocer la situación de la función renal es efectuar una analítica en la que se determinan parámetros como el nivel de urea y creatinina, sodio y potasio en sangre, la acidez de la sangre y en el análisis de orina la excreción de estos elementos y de proteínas.

Para cada persona se calcula el filtrado glomerular a partir de una fórmula matemática compleja en la que interviene la edad, la raza, el peso y la talla además de los valores de sustancias hallados en sangre y orina.

¿Qué significa tener microalbuminuria?

La pérdida de proteínas por la orina se llama proteinuria. Cuando las proteínas que se pierden son de pequeño tamaño como la albúmina se habla de albuminuria y si el rango de la pérdida es pequeño, microalbuminuria.

Cuanto mayor sea la proteinuria mayor será la progresión del daño renal. Primero se relacionó este parámetro en los diabéticos en los que la microalbuminuria se ha establecido como marcador precoz del daño renal. Posteriormente se ha comprobado que la presencia de microalbuminuria en otras enfermedades renales, sin diabetes, e incluso en personas sanas puede ser también un factor aislado de riesgo vascular y predictor de mortalidad similar a la hipercolesterolemia o la historia personal de enfermedad coronaria.

¿Tiene alguna peculiaridad la hipertensión en el paciente renal?

En estos pacientes es más útil la medida con monitorización ambulatoria de la presión arterial (MAPA) dado que frecuentemente pierden el descenso nocturno de la presión arterial y esto se pone de manifiesto con el registro durante el sueño. Esta ausencia de descenso también es un predictor de daño renal y de mortalidad.

La hipertensión en el paciente con enfermedad renal es más sensible a los cambios en el volumen plasmático directamente relacionados con la ingesta de sal. El mantenimiento de dietas con bajo contenido en sodio (1 a 2 g día) ayuda a un buen control de la presión arterial y facilita la actuación de los fármacos. Sin embargo una depleción muy intensa de sodio puede producir hipovolemia.

El objetivo terapéutico es más estricto que en otros pacientes por ser el enfermo renal más susceptible de daño vascular. Las cifras deben mantenerse por debajo de 130/80 mmHg en enfermedad renal moderada y por debajo de 125/75 mmHg cuando la afectación renal es avanzada.

Fuente
Sociedad Española de Hipertensión
http://www.seh-lelha.org/
Foto con permiso de dream designs

 

 

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