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Quimioterapia, Malnutrición y Apoyo Nutricional

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La pérdida del apetito puede producir la malnutrición.

Los pacientes sometidos al tratamiento para los cánceres de la cabeza y del cuello tienen un alto riesgo de padecer de malnutrición.

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El cáncer en sí, una alimentación deficiente antes del diagnóstico y complicaciones de la cirugía, radioterapia y quimioterapia pueden producir un déficit nutricional.

Los pacientes pueden perder el deseo de comer debido a la náusea, los vómitos, problemas al tragar, llagas en la boca o resequedad bucal.

La calidad de vida y el bienestar nutricional del paciente se ve afectada cuando el comer ocasiona molestia y dolor.

Las siguientes indicaciones pueden ayudar a los pacientes con cáncer a satisfacer sus necesidades nutricionales:

  • Cambiar la textura de los alimentos. Servir alimentos cortados, picados o mezclados para reducir la cantidad de tiempo que estos necesitan permanecer en la boca antes de la deglución (ser tragados).
  • Comer refrigerios entre las comidas a fin de agregar calorías y nutrientes.
  • Elegir alimentos con alto contenido de calorías y proteínas.
  • Tomar suplementos que brindan vitaminas, minerales y calorías.

La orientación alimentaria puede ser útil durante el tratamiento y después del mismo.

El apoyo nutricional puede incluir dietas líquidas y alimentación enteral.

Muchos pacientes con cánceres de la cabeza y del cuello que reciben radioterapia sola pueden comer comidas blandas.

En la medida en la que el tratamiento avanza, la mayoría de los pacientes incluirán o cambiarán a dietas líquidas utilizando bebidas nutritivas de alto contenido calórico y proteínico.

Algunos pacientes pueden necesitar una alimentación enteral por sonda para llenar sus necesidades nutricionales.

Casi todos los pacientes que reciben quimioterapia y radioterapia a la cabeza y cuello a la misma vez necesitarán de un apoyo nutricional enteral en un plazo de 3 a 4 semanas.

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Los estudios muestran que los pacientes se benefician cuando la alimentación enteral empieza al comienzo del tratamiento, antes de que se presente una pérdida de peso.

La alimentación normal por vía oral se reinicia cuando se termina el tratamiento y el sitio que recibió la radiación ha sanado.

El regreso a la alimentación normal a menudo necesita de un trabajo en equipo, que incluye a un logopeda y un terapeuta especializado en el tragar, a fin de facilitar el proceso de adaptación para el regreso a las comidas sólidas.

Las alimentaciones por sonda se disminuyen a medida que aumenta la capacidad del paciente para comer con la boca, y se eliminan cuando el paciente puede ingerir suficiente nutrientes por vía oral.

A pesar que la mayoría de los pacientes recuperaran su capacidad de comer comidas sólidas, muchos tendrán complicaciones duraderas como cambios en el gusto, resequedad bucal, y problemas al tragar.

Dichas complicaciones pueden interferir con el cumplimiento de sus necesidades nutricionales y calidad de vida.
Dolor

Ciertos fármacos contra el cáncer dañan los nervios, lo cual puede producir dolor oral.

Si un fármaco contra el cáncer está produciendo el dolor, interrumpir su administración en general pone fin al dolor.

Dado que son muchas las causas del dolor oral durante el tratamiento del cáncer, es importante realizar un diagnóstico minucioso.

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Esto incluye una historia médica, la realización de exámenes físicos y dentales y la obtención de radiografías de los dientes.

La sensibilidad dental se manifiesta en algunos pacientes semanas o meses después del final de la quimioterapia.

Los tratamientos con flúor y dentífricos para dientes sensibles alivian la incomodidad.

El dolor en los dientes o los músculos mandibulares resulta por el rechinamiento o la tensión en los dientes.

El dolor en los dientes o los músculos mandibulares es característico de pacientes que aprietan los dientes o la mandíbula, a menudo por tensión o la imposibilidad de dormir.

El tratamiento comprende las siguientes medidas:

  • Uso de relajantes musculares.
  • Administración de medicamentos para el tratamiento de la ansiedad.
  • Fisioterapia (calor húmedo, masajes y estiramientos).
  • Colocación de protectores bucales para usar durante el descanso.

Rigidez de la mandíbula

Una complicación a largo plazo de la radioterapia, es el crecimiento de tumores benignos en la piel y los músculos.

Estos tumores obstaculizan el movimiento normal de la boca y la mandíbula por parte del paciente. La cirugía oral afecta también la movilidad de la mandíbula.

El tratamiento de la rigidez mandibular comprende las siguientes medidas:

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  • Fisioterapia.
  • Uso de dispositivos orales.
  • Tratamientos para el dolor.
  • Administración de medicamentos.

Pérdida de tejidos y hueso

Una de las posibles consecuencias de la radioterapia es la atrofia de tejido y hueso en la zona tratada.

Cuando muere el tejido, se forman úlceras en los tejidos blandos de la boca, aumenta el tamaño y produce dolor o pérdida de la sensación.

La infección se torna un riesgo. A medida que se pierde hueso y tejido, ocurren las fracturas.

La atención preventiva atenúa la gravedad de la pérdida tisular y ósea.

El tratamiento comprende las siguientes acciones:

  • Seguir un régimen alimentario bien equilibrado.
  • Uso de prótesis dentales o dispositivos desmontables tan poco como sea posible.
  • Evitar el tabaquismo.
  • No consumir alcohol.
  • Utilizar antibióticos tópicos.
  • Utilizar analgésicos.
  • Cirugía para eliminar hueso muerto o para reconstruir huesos de la boca y la mandíbula.
  • Terapia con oxígeno hiperbárico, un método para administrar oxígeno bajo presión a la superficie de una lesión a fin de ayudar en la cicatrización.

Tratamiento de las complicaciones orales de la quimioterapia de alta dosis y el trasplante de células madre

Los pacientes que han recibido un trasplante son vulnerables a la enfermedad de injerto contra huésped.

La enfermedad de injerto contra huésped (EICH) es una reacción de la médula ósea donada o las células madre contra el tejido del paciente.

Los síntomas de la EICH incluyen los siguientes trastornos:

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  • Llagas que surgen en la boca 2 a 3 semanas después del trasplante.
  • Sequedad bucal.
  • Dolor producido por especias, alcohol o aromatizantes (como la menta en el dentífrico).

Las biopsias realizadas del recubrimiento de la boca y las glándulas salivales tal vez sean necesarias para el diagnóstico de la EICH oral.

El tratamiento de la EICH oral comprende las siguientes medidas:

  • Uso de enjuagues, gel, cremas o polvos tópicos.
  • Administración de medicamentos antifúngicos orales o inyecciones.
  • Administración de psoraleno (un medicamento utilizado con luz ultravioleta para tratar la enfermedad cutánea).
  • Administración de medicamentos que estimulan la producción de saliva.
  • Tratamientos con flúor.
  • Tratamientos para reemplazar la pérdida de minerales en los dientes por ácidos en la boca.

Las prótesis dentales, los frenillos y los dispositivos orales necesitan cuidado especial durante la dosis alta de quimioterapia o el trasplante de células madre.

A continuación se mencionan pautas para el cuidado y el uso de prótesis dentales, frenillos y otros dispositivos orales durante la quimioterapia de alta dosis y el trasplante de células madre:

  • Quitar los frenillos, aparatos y retensores antes del inicio de la quimioterapia de alta dosis.
  • Usar prótesis dentales solo durante las comidas las 3 a 4 primeras semanas después del trasplante.
  • Cepillar las prótesis dentales dos veces por día y enjuagarlas bien.
  • Sumergir las prótesis dentales en una solución antibacteriana cuando no se las tiene en la boca.
  • Limpiar los recipientes donde se sumergen las prótesis y cambiar la solución de inmersión de las prótesis todos los días.
  • Quitar los dispositivos o las prótesis cuando se limpia la boca.
  • En el caso de llagas bucales, evitar usar dispositivos desmontables hasta que cicatrice la boca.

Los tratamientos odontológicos se reanudan cuando el sistema inmunitario del paciente que recibió el trasplante retorna al estado normal.

Los tratamientos odontológicos sistemáticos, tales como eliminación de sarro y pulido, deben retardarse hasta que el sistema inmunitario del paciente retorne a la condición normal. Se recomienda precaución durante al menos un año después del trasplante.

Continuar leyendo aquí: Recidiva y cánceres secundarios

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Autor: Dr. Carlos Muñoz Retana

​Actualizado: 7 de Febrero, 2019

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