Qué es la neumonía?

La neumonía es una complicación de una infección respiratoria, especialmente la gripe, pero hay más de 30 diferentes causas de la enfermedad.

Al final de las vías respiratorias de los pulmones hay grupos de pequeños sacos de aire llamados alveolos.

Si usted tiene neumonía, estos diminutos sacos llegan a inflamarse y llenarse de fluido o pus.

Los adultos mayores, niños y personas con enfermedades crónicas, incluyendo el asma, corren un mayor riesgo de contraer neumonía.

Cuáles son las causas de la neumonía?

Muchos gérmenes pueden causar neumonía. Algunos ejemplos incluyen diferentes tipos de bacterias, virus y con menos frecuencia, los hongos.

La mayor parte del tiempo, el cuerpo filtra gérmenes en el aire que respiramos para proteger los pulmones de la infección.

El sistema inmunológico, la forma de la nariz y la garganta, la capacidad de toser, y unas estructuras finas, similares a pelos llamados cilios, ayudan a evitar que los gérmenes lleguen a los pulmones.

A veces, sin embargo, los gérmenes logran entrar en los pulmones y causar infecciones.

Esto es más probable que ocurra si:

  • Su sistema inmunológico es débil.
  • Un germen es muy fuerte.
  • Su cuerpo no puede filtrar los gérmenes en el aire que se respira.

Por ejemplo, si usted no puede toser, porque ha tenido un accidente cerebrovascular o porque se encuentra sedado, los gérmenes pueden permanecer en sus vías respiratorias.

Cuando los gérmenes llegan a los pulmones, el sistema inmunológico entra en acción. Se envían células para atacar a los gérmenes. Estas células hacen que los pequeños sacos de aire en los pulmones se inflamen y se llenen de líquido y pus.

 

Síntomas de la neumonía

Los síntomas de la neumonía pueden desarrollarse repentinamente en 24 a 48 horas, o pueden venir más lentamente durante varios días.

Los síntomas mas comunes de la neumonía incluyen:

  • Tos, que puede ser seca o producir moco espeso de color amarillo, verde, marrón (flemas) o manchadas de sangre.
  • Dificultad para respirar, su respiración puede ser rápida y poco profunda y se puede sentir sin aliento, incluso en reposo.
  • Latidos rápidos del corazón.
  • Fiebre.
  • Malestar general.
  • Sudoración y escalofríos.
  • Pérdida de apetito.
  • Dolor en el pecho - la cual empeora al respirar o toser.

Tratamiento de la neumonía

El tratamiento de la neumonía consiste en la curación de la infección y en prevenir complicaciones.

Aunque la mayoría de los síntomas mejoran en unos pocos días o semanas, la sensación de cansancio puede persistir durante un mes o más.

Los tratamientos específicos dependen del tipo y la gravedad de la neumonía, su edad y su salud en general.

Las opciones incluyen:

Antibióticos. Estos medicamentos se utilizan para tratar la neumonía bacteriana.

Puede tomar tiempo para identificar el tipo de bacteria causante de la neumonía y elegir el mejor antibiótico para el tratamiento de la misma.

Si sus síntomas no mejoran, el médico puede recomendar un antibiótico diferente.

Medicina para la tos. Este medicamento puede ser utilizado para calmar la tos y así poder descansar.

Debido a que la tos ayuda a soltar la flema y mover el líquido de los pulmones, no es buena idea eliminarla por completo.

Si quiere probar un supresor de la tos, utilice la dosis más baja que le ayude a descansar.

Antipiréticos / Analgésicos. Usted puede tomarlos cuando sea necesario para aliviar la fiebre y el malestar. Estos incluyen medicamentos como la aspirina, el ibuprofeno y acetaminofén.

Hospitalización

Es posible que tenga que ser hospitalizado si:

  • Es mayor de 65 años de edad.
  • Usted está confundido sobre el tiempo, personas o lugares.
  • Su función renal ha disminuido.
  • Su presión arterial sistólica es inferior a 90 o la presión arterial diastólica es de 60 o superior.
  • Su respiración es rápida (30 respiraciones o más por minuto)
  • Su temperatura está por debajo de lo normal.
  • La frecuencia cardiaca es inferior a 50 o superior a 100.
  • Usted puede ser admitido en la unidad de cuidados intensivos, si necesita ser colocado en un respirador (ventilador) o si los síntomas son graves.

Los niños pueden ser hospitalizados si:

  • Son menores de 2 meses de edad
  • Estan letárgicos o mucho sueño
  • Tienen dificultad para respirar
  • Tienen bajos niveles de oxígeno en la sangre
  • Estan deshidratados

Complicaciones de la neumonía

Las complicaciones de la neumonía son más comunes en los niños pequeños, los ancianos y las personas con condiciones de salud preexistentes, como la diabetes.

Las posibles complicaciones de la neumonía incluyen:

  • Pleuresía – es donde los revestimientos delgados entre los pulmones y la caja torácica (pleura) se inflaman, lo que puede conducir a insuficiencia respiratoria
  • Un absceso pulmonar - una complicación poco frecuente que se observa sobre todo en personas con una enfermedad grave preexistente o un historial de uso indebido de alcohol severo
  • Envenenamiento de la sangre (septicemia) - también es una complicación poco frecuente, pero muy grave

Prevención 

Aunque la mayoría de los casos de neumonía son de origen bacteriano y no se transmiten de una persona a otra, mantener niveles adecuados de higiene ayudará a prevenir la propagación de gérmenes.

Por ejemplo:

  • Cubrirse la boca y la nariz con un pañuelo o pañuelo de papel al toser o estornudar y tirar a la basura los pañuelos usados inmediatamente ya que los gérmenes pueden vivir durante varias horas después de salir de su nariz o boca.
  • Lavarse las manos con regularidad para evitar la transferencia de gérmenes a otras personas u objetos.
  • Se debe evitar fumar, ya que daña los pulmones y aumenta la probabilidad de infección.
  • El alcoholismo también debilita las defensas naturales de sus pulmones contra las infecciones, esto los hace más vulnerables a la neumonía.
  • A las personas con alto riesgo de neumonía se les debe ofrecer la vacuna contra la gripe y el neumococo.

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Actualizado: 12 de marzo, 2018